Los aranceles de Trump son una oportunidad para China

Trump China

Mientras economistas y analistas cuestionan la prudencia detrás de los aranceles generalizados impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra China, el mandatario estadounidense ha intensificado la presión, lo que, sin embargo, dejará a los ciudadanos comunes —y a sus propios votantes— tambaleando ante una alta inflación en un contexto de elevadas tasas de interés.

La administración Trump elevó los aranceles contra Beijing hasta un inédito 145 por ciento, luego de que China respondiera con aranceles de represalia del 84 por ciento, lo que obligó al mayor fabricante del mundo a contraatacar con una carga impositiva del 125 por ciento sobre productos estadounidenses.

Economistas y analistas advierten que China ha construido, a lo largo de décadas, una economía en gran medida a prueba de guerras comerciales, y que serán los consumidores estadounidenses quienes sientan el impacto de este ataque de Trump. China exporta principalmente bienes de consumo a Estados Unidos —como computadoras, consolas de videojuegos, teléfonos inteligentes y juguetes—, mientras que importa insumos industriales y de manufactura, como aeronaves, combustibles fósiles y soja.

Si bien China puede absorber parte del aumento de precios de los productos estadounidenses antes de que se traslade al consumidor o bien diversificar gran parte de sus importaciones, los estadounidenses tendrían dificultades para encontrar alternativas a los productos fabricados en China. “Si el mundo se prepara para una guerra comercial prolongada, el rival más formidable de Trump ya se ha blindado”, concluyó un artículo de Bloomberg.

La ofensiva arancelaria global de Trump ha inquietado tanto a pequeñas como a grandes empresas, así como a sus votantes. Aquellos que lo eligieron para revitalizar la economía y generar empleo —y no para provocar un suicidio económico— se preparan para los efectos de choque, incluyendo despidos masivos. Muchos ya se arrepienten de haberle brindado su apoyo, temiendo que este “invierno nuclear económico” termine devorando sus ahorros de toda la vida, ya sea en sus hogares, en bancos o en los mercados bursátiles.

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Uno de los objetivos principales de Donald Trump es traer de regreso la manufactura a Estados Unidos, pero está equivocado. Por ejemplo, economistas advierten que el gigante del calzado Nike, a pesar de los aranceles, no trasladará su producción para fabricar zapatillas en Estados Unidos. En cambio, redirigirá sus ventas hacia otros países como China.

La ofensiva arancelaria de Trump ha sido calificada como “peor que el peor de los escenarios posibles” y como una “incomprensión fundamental de cómo funciona el comercio”, con críticos que lo acusan de socavar la competitividad de 140 millones de trabajadores no vinculados a la industria manufacturera.

La guerra comercial ha fortalecido —y continúa fortaleciendo— a China. A pesar de los intensos esfuerzos de sucesivas administraciones estadounidenses para frenar la economía china, la competitividad exportadora del país ha mejorado. En 2024, Beijing registró un superávit comercial récord de aproximadamente un billón de dólares, frente a los 823 mil millones de 2023. Este crecimiento asombroso indica que, aunque enfrenta ciertos desafíos, China está preparada para resistir una guerra comercial.

Beijing se ha negado a ceder ante el acoso de Estados Unidos, calificando la nueva amenaza de Trump como “un error sobre otro error”. El enfoque extorsivo de Trump también ha sido condenado por otros líderes mundiales, quienes calificaron sus acciones como “profundamente lamentables” y “brutales e infundadas”.

Los aranceles pueden afectar a China en el corto plazo, pero a largo plazo contribuirán a acelerar su transición económica. Por ejemplo, se estima que el consumo en China representa alrededor del 60 por ciento del PBI nacional, en comparación con el 70 al 80 por ciento en Estados Unidos. Al impulsar el gasto interno, China podría compensar la pérdida de exportaciones a EE.UU. y avanzar hacia una mayor autosuficiencia para sostener su crecimiento.

Gracias a una serie de políticas gubernamentales, el consumo ha ido creciendo de manera constante en China. Investigaciones recientes mostraron que, en el primer trimestre de 2025, los índices que miden el consumo fuera de línea, las operaciones en mercados de pequeñas mercancías, los servicios de vida cotidiana y las industrias del ocio y el entretenimiento crecieron sustancialmente, inyectando nueva vitalidad al mercado de consumo del país.

Según datos publicados por la Federación Nacional de Minoristas de Estados Unidos, un impuesto general del 60 por ciento sobre productos chinos podría costarles a los consumidores estadounidenses entre 46.000 y 78.000 millones de dólares en poder adquisitivo. Una escalada de la guerra comercial los conduciría a un territorio desconocido.

Se prevé que Beijing importe cantidades récord de soja durante el período abril-junio. Pero con las represalias chinas, los agricultores estadounidenses están a punto de perder su mayor mercado de exportación, uno que no será fácil de reemplazar. A medida que se aproxima la temporada de siembra en varias regiones de EE.UU., la guerra arancelaria ha sembrado temor entre los productores rurales.

Economistas e inversores de China y de todo el mundo afirman que el “Día de la Liberación” de Trump pasará a la historia como el “Día de la Ruina” y el “Día de la Aniquilación”. Esto ha dejado especialmente vulnerable a Boeing frente a sus competidores, ya que los aranceles de represalia de China aumentarán significativamente el costo de sus aviones. Este golpe será duro, dado que el fabricante estadounidense de aviones proyectaba una demanda de 8.830 nuevas aeronaves en China hasta 2043. La pérdida de Boeing podría significar oportunidades para el avión de pasajeros de gran tamaño de fabricación nacional china, el C919.

Al igual que su primera guerra comercial, la segunda ofensiva de Trump también sería problemática. Su “enorme error geoestratégico” representa una oportunidad para China. Al impulsar el consumo, fomentar “las industrias del futuro” como la inteligencia artificial integrada, la biofabricación y la tecnología 6G, capitalizar su liderazgo en energías limpias y vehículos eléctricos, y fortalecer la cooperación económica y comercial con otros países, Beijing puede amortiguar el impacto de la agresión sin precedentes de Trump y sostener su ritmo de rejuvenecimiento económico.

Nota: esta es un artículo republicado del medio «CGTN» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.

Azhar Azam
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Azhar Azam, un comentarista especializado en asuntos actuales para CGTN, trabaja en una organización privada como analista de mercado y negocios, y escribe sobre temas geopolíticos y conflictos regionales.