La corporación CK Hutchison, que cotiza en Hong Kong, se convirtió en blanco del enojo de China después de que pareciera lista para concretar un acuerdo portuario multimillonario con un consorcio internacional liderado por Estados Unidos, que implicaba la venta de 43 puertos con 199 muelles en 23 países.
Acuerdo multimillonario en suspenso
El acuerdo, anunciado el 4 de marzo de 2025, tomó por sorpresa a Beijing, ya que entre los 43 puertos involucrados se encuentran los dos más importantes de Panamá: Cristóbal y Balboa. El comprador es la firma de inversión estadounidense BlackRock Inc., en conjunto con Global Infrastructure Partners (GIP) —una firma de inversiones en infraestructura recientemente adquirida por BlackRock— y Terminal Investment Limited (TiL), un operador portuario propiedad de la empresa suiza Mediterranean Shipping Company, con sede en Ginebra.
Tras hacerse público el acuerdo, el presidente estadounidense Donald Trump lo celebró como una victoria por la “recuperación” del Canal, mientras que CK Hutchison fue rápidamente señalada como responsable de un revés diplomático para China. Finalmente, la Administración Estatal para la Regulación del Mercado de China anunció que revisaría el acuerdo para garantizar la competencia leal y proteger los intereses públicos. Esto obligó a la multinacional con sede en Hong Kong a postergar sus planes. Ahora es incierto si el acuerdo se concretará, a pesar de que el paquete no incluía ningún puerto ubicado en China o Hong Kong.
Sin embargo, su decisión ahora ha puesto en riesgo tanto la imagen de Hong Kong como centro de libre comercio como también ha parecido confirmar la acusación de Donald Trump de que Hutchison actuaba como un brazo extendido de China para controlar el canal artificial que conecta el mar Caribe con el océano Pacífico.
Acusaciones de injerencia china
Las acusaciones de injerencia extranjera podrían convertirse en una excusa para que Estados Unidos tome el control del Canal de Panamá por la fuerza, amparándose en el Tratado sobre la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá, firmado en 1977, cuando EE. UU. transfirió el control del canal a Panamá. Ese tratado garantiza que el canal se mantendrá permanentemente neutral para buques de todas las naciones, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra, y establece que EE. UU. podrá utilizar su fuerza militar para defender el Canal de Panamá ante cualquier amenaza a su neutralidad.
De hecho, Donald Trump amenazó con tomar el control del canal poco después de su investidura presidencial. Acusó a China de interferencia extranjera en Panamá y calificó como “exorbitante” la tasa de tránsito del canal.
El gobierno chino rechazó la acusación, enfatizando que “China no participa en la gestión ni en la operación del Canal. Jamás ha interferido”.
En el frente legal, el fiscal general de Panamá respaldó la afirmación de que las concesiones otorgadas a Hutchison Ports, con sede en Hong Kong, sobre el Canal de Panamá son “inconstitucionales”.
Atrapado en medio del fuego cruzado entre Beijing y Washington, el acuerdo de CK Hutchison fue inicialmente bien recibido por el mercado, lo que se reflejó en un aumento del precio de sus acciones. La venta por 22.800 millones de dólares podría generar 19.000 millones en efectivo y evitar una mayor presión política por parte del gobierno de Estados Unidos, que podría derivar en la anulación del contrato portuario de Hutchison con Panamá.
Desde 1997, Hutchison ha invertido más de 2.000 millones de dólares en las dos instalaciones portuarias, y en 2021 se le extendió la concesión por otros 25 años.
El papel de China
Sin embargo, China no está satisfecha. Aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores chino se mantuvo en la postura política de que las acusaciones sobre un supuesto control chino del canal eran una mentira, y protestó contra la “coerción económica, el hegemonismo y el matonismo”, tras conocerse el acuerdo, los medios propagandísticos chinos con sede en Hong Kong arremetieron contra la operación de CK Hutchison, calificándola como una traición a la “madre patria”, a través de una serie de comentarios que fueron republicados en el sitio web de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao del gobierno central de Beijing.
Las opiniones patrióticas fueron publicadas por primera vez el 14 de marzo en Ta Kung Pao, un medio financiado por el Estado chino. El primer artículo rechaza la explicación de CK Hutchison de que se trató de una decisión puramente comercial. Describe el rol de BlackRock como un operador portuario estadounidense en expansión que, al tomar el control de los puertos de Hutchison, podría reprimir el comercio internacional de China, y concluye que el acuerdo fue un acto de traición.
[Los usuarios de redes sociales], en general, critican duramente el acuerdo y a CK Hutchison por ser servil, oportunista y guiado únicamente por el lucro. [Un acto así] sacrifica la integridad personal a cambio de beneficios propios, ignora los intereses nacionales y traiciona al pueblo chino en su conjunto.
El segundo comentario elogia a otros líderes empresariales de Hong Kong, incluidos Henry Fok Ying-tung y Yue-kong Pao, por mantenerse leales al partido, y destaca en particular el papel del fundador de Huawei, Ren Zhengfei, en la defensa de la soberanía tecnológica de la industria de telecomunicaciones china. El texto insta a los empresarios chinos a proteger los intereses nacionales de China.
El tercer y cuarto comentario siguen una línea similar, subrayando la necesidad de que el sector empresarial sirva al interés nacional y exigiendo que CK Hutchison suspenda el acuerdo.
Influencers pro-Beijing también han replicado el malestar de China. @Hnbhger17, por ejemplo, argumentó en X (antes Twitter) que CK Hutchison debería priorizar la venta de sus puertos a corporaciones chinas, ya que de lo contrario el acuerdo podría afectar negativamente a la seguridad nacional de China.
Muchos medios de comunicación interpretaron estos mensajes propagandísticos como una señal de que el presidente chino, Xi Jinping, estaba molesto por el acuerdo. Mientras tanto, el máximo líder de Hong Kong, John Lee, enfatizó:
“Nos oponemos al uso abusivo de la coerción y de tácticas de intimidación en las relaciones económicas y comerciales internacionales […] El gobierno de la Región Administrativa Especial se asegurará de que cualquier transacción se lleve a cabo conforme a la ley”, afirmó John Lee.
Finalmente, China anunció que examinaría el acuerdo portuario en busca de posibles violaciones a la seguridad o a las normas antimonopolio. Sin embargo, dado que CK Hutchison está registrada en las Islas Caimán y el acuerdo no incluye ningún puerto en territorios chinos, tanto Hong Kong como China tienen una posición legal relativamente débil para impugnar la operación. No obstante, como señaló el experto legal Kevin Yam, el Comité de Seguridad Nacional de Hong Kong aún tiene la facultad de emitir directrices legalmente vinculantes a la familia Li o a la multinacional con sede en Hong Kong para forzar la suspensión del acuerdo portuario en Panamá, aunque advirtió que una medida así sería una “opción nuclear” que podría causar un daño inmenso al sector empresarial.
El fundador retirado de CK Hutchison, Li Ka-Shing, ha enfrentado múltiples rondas de críticas políticas en la última década. En octubre de 2014, fue cuestionado por la agencia estatal china Xinhua por no condenar públicamente las protestas prodemocráticas del Movimiento de los Paraguas. Más tarde, en 2015, volvió a ser criticado por trasladar sus inversiones al extranjero, específicamente a las Islas Caimán, tras una importante reestructuración empresarial. Li rechazó estas acusaciones, calificándolas como críticas “al estilo de la Revolución Cultural”. En 2019, durante el movimiento de protestas prodemocráticas en Hong Kong, Li volvió a ser cuestionado por no condenar con firmeza las manifestaciones callejeras.
Li Ka-Shing se retiró en 2018 y dejó sus negocios en manos de su hijo, Victor Li. A sus 96 años, sigue siendo una figura legendaria. Construyó su imperio desde cero después de que su familia huyera a Hong Kong en 1940, en medio de la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937–1945). Fue uno de los primeros empresarios hongkoneses en atraer capital extranjero a las zonas económicas especiales chinas tras la adopción de la política de puertas abiertas impulsada por Deng Xiaoping en los años setenta.
Aunque el interés de China por el puerto de Panamá resulta comprensible, la disputa podría ahuyentar a inversores extranjeros y a multinacionales de Hong Kong.
Nota: este es un artículo republicado de Global Voices por licencia Creative Commons Attribution 3.0. Link al artículo original.
Activista de los medios de comunicación, investigador y educadora residente en Hong Kong.














