China y Rusia reafirmaron alianza con críticas a EEUU

China

Vladimir Putin realizó su primer viaje al exterior tras ser reelecto para un nuevo mandato. Como era esperable, el líder ruso eligió a China como destino, donde Xi Jinping lo recibió con brazos abiertos y hasta lo condecoró. Lo que sorprendió de esta visita de dos días no fue tanto la amplitud de los temas planteados y la fuerte reafirmación de la alianza estratégica “sin límites” entre ambos países, sino el duro tono contra EEUU. Al concluir la gira se difundió un comunicado conjunto larguísimo, de más de 8.000 palabras, algo no habitual.

Está claro que hoy Rusia necesita más que nunca de China y la dependencia económica ha sido creciente desde el inicio de la guerra en Ucrania. El aislamiento internacional de Rusia por las sanciones de Occidente ha impulsado el comercio bilateral con China, que aumentó un 26,3% en 2023, con récord de USD 240.000 millones. Rusia superó a Arabia Saudita como la principal fuente de petróleo crudo de China, con un aumento del 24% en ventas a China desde 2022. En el comunicado figuran ambiciosas metas para ampliar el intercambio comercial, las inversiones y promover el uso de yuanes y rublos, entre otros temas.

Mensaje inequívoco de Xi a Occidente

Más allá del fortalecimiento de la relación en lo económico y el renovado valor estratégico de la alianza, Xi quiso dar un mensaje inequívoco a Occidente, frente a las crecientes presiones y acusaciones que ha recibido por su apoyo diplomático a Putin y a la economía de guerra rusa, a través de las ventas de insumos críticos por parte de empresas chinas.

Xi hizo caso omiso a esos cuestionamientos y revalidó de manera contundente la alianza con Putin, quien llegó a China fortalecido por significativos avances militares logrados en el frente militar de Ucrania y por datos positivos de la economía rusa, pese a la guerra y las sanciones. En ese sentido, hubo un compromiso para continuar y ampliar los ejercicios militares conjuntos para afrontar “riesgos compartidos”.

De todas formas, Xi mantuvo su posición de insistir con negociaciones que permitan el fin de la guerra. El líder chino reiteró que apoya la celebración de una conferencia de paz internacional con participación igualitaria de ambas partes y “con todas las opciones sobre la mesa”. Putin no hizo referencias a esto, siendo quizás el tema más espinoso de la gira.

Viraje hacia un tono más duro contra EEUU

En la cumbre Putin-Xi se percibió un claro cambio de lenguaje frente a EEUU, mucho más duro y abarcativo. Es el lenguaje habitual de Rusia, pero no así de China. Se planteó “fortalecer la coordinación y la cooperación” para abordar la llamada política de “doble contención” de EEUU, definida como “poco constructiva y hostil hacia China y Rusia”.

Rusia y China no comparten la misma visión del orden global. A diferencia de China, que se ha beneficiado ampliamente del orden actual y es uno de sus grandes sostenedores, Rusia es un actor abiertamente revisionista y disruptivo de este orden. Pero sucede que la política exterior de EEUU los está acercando cada vez más. Uno de los grandes temores del recientemente fallecido Henry Kissinger se está haciendo realidad.

En esa línea, Putin y Xi volvieron a posicionarse desde una visión multipolar de las relaciones internacionales, exaltando el denominado “Sur Global” y sus foros asociados. Entre ellos se destacan el BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái, en clara contraposición a los bloques occidentales liderados por EEUU, a quienes China y Rusia acusaron al unísono de practicar “hegemonismo” y “neocolonialismo”.

Temas pendientes y nuevas áreas de cooperación

Un dato importante es que durante la visita de Putin no hubo anuncios relacionados al oleoducto Power of Siberia 2, la obra de infraestructura energética más importante de cara al futuro de la relación sino-rusa, pero que por diversas razones se sigue demorando.

Luego de su paso por Beijing, Putin viajó a Harbin, conocida como “la pequeña Moscú” por los vestigios de la ocupación rusa durante el Siglo XX. Putin fue la figura estelar en la apertura de la Expo China-Rusia.

Putin dijo que Moscú ofrecerá a los inversores chinos apoyo y acceso a la base tecnológica rusa y a personal altamente calificado de su país. Rusia también otorgará igualdad de condiciones a los productores de componentes y ensamblajes de automóviles chinos y rusos que operan en Rusia. Putin apunta a revertir la fuerte dependencia de las importaciones de tecnología china, buscando atraer a inversores chinos a producir desde Rusia. Pero es utópico imaginar que eso suceda, mientras se mantengan las sanciones occidentales, que ya afectaron a empresas chinas.

En conclusión, la alianza estratégica entre China y Rusia ha sido fuertemente revalidada, con un renovado tono antioccidental. Esto no quiere decir que ambos países hayan superado completamente históricos temores y desconfianza que han caracterizado las relaciones bilaterales, ni que hayan alineado completamente sus intereses y objetivos a nivel global. Pero ciertamente China y Rusia hoy están más cerca que nunca, en gran parte gracias a la política exterior de EEUU y sus aliados.

Patricio Giusto
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Director del Observatorio Sino-Argentino. Docente de la Especialización sobre China Contemporánea de la UCA. Master of China Studies y profesor visitante de la Universidad de Zhejiang (China).