España apuesta al pragmatismo con China para modernizar la industria sin resignar autonomía estratégica propia

Un informe del Real Instituto Elcano describe cómo Madrid combina diálogo político sostenido con Pekín y atracción de inversión china condicionada, en medio del debate europeo sobre dependencia industrial.

Mientras buena parte de Europa endurece su discurso sobre reducción de riesgos y seguridad económica frente a China, España viene sosteniendo un vínculo de alta intensidad política con Pekín.

Así lo describe un policy paper del Real Instituto Elcano firmado por Miguel Otero Iglesias, investigador principal de esa institución y profesor de la IE School of Politics, Economics and Global Affairs, publicado a fines de julio.

Un cálculo pragmático, no una estrategia formal

España no cuenta con un documento estratégico formal respecto de China, pero sí con un cálculo pragmático sostenido en el tiempo.

El gobierno de Pedro Sánchez convirtió las visitas anuales a Pekín en un rasgo permanente de su política exterior, y el propio rey Felipe VI realizó una visita de Estado a China en 2025. Ese nivel de interacción ubica a España en el mismo grupo que Alemania, Francia e Italia entre los países europeos con acceso directo y continuo a la dirigencia china.

Por qué España no siente la misma amenaza que Alemania

La clave para entender esta postura pasa por la posición histórica de España en la cadena tecnológica global: no es un país líder en tecnología, sino que ocupa un escalón intermedio.

Esa condición hace que el llamado «China Shock 2.0» —la ola de sobrecapacidad industrial y exportaciones chinas de bajo costo que golpea a las economías desarrolladas— no represente para España la misma amenaza cuasi existencial que sí enfrentan las industrias de mayor valor agregado del norte de Europa. Al contrario: Madrid ve en la inversión china una vía para modernizar sectores como baterías, vehículo eléctrico y tecnologías verdes, y para afianzar su posición dentro de las cadenas de valor europeas y globales.

España
Mientras buena parte de Europa endurece su discurso sobre reducción de riesgos y seguridad económica frente a China, España viene sosteniendo un vínculo de alta intensidad política con Pekín.

Apertura condicionada, no ingenuidad

El trabajo subraya que este pragmatismo no equivale a apertura sin control. España busca condicionar el ingreso de capital chino a la generación de valor local, empleo y transferencia de conocimiento, además de vigilar los riesgos de sobredependencia y de concentración de infraestructuras críticas en manos extranjeras.

Ese enfoque, señala el documento, goza de consenso entre los principales partidos políticos españoles, lo que le aporta estabilidad y previsibilidad a la relación con los inversores.

La apuesta por una Europa que no se limite a gestionar riesgos

España intenta trasladar esta lógica al debate europeo más amplio sobre China: en lugar de que la Unión Europea se limite a administrar riesgos, propone una consolidación industrial proactiva que aproveche la madurez tecnológica y la eficiencia de costos chinas para acelerar la descarbonización, liberando así recursos fiscales que permitan financiar investigación e innovación de punta en el propio continente.

El informe aclara, de todos modos, que esto no reemplaza la necesidad de reformas estructurales que consoliden el mercado único europeo, algo que exige financiamiento y capacidad fiscal común.

El trasfondo geopolítico

El documento ubica esta postura en un momento de enfriamiento entre China y Estados Unidos y de endurecimiento del discurso europeo sobre autonomía estratégica y seguridad económica. Frente a ese escenario, España sostiene que una desconexión abrupta de China tendría un costo económico alto y beneficios inciertos en términos de autonomía, mientras que la interdependencia sin control también genera vulnerabilidades.

El paper concluye que la posición española no constituye una desviación de la estrategia europea, sino un intento de calibración: evitar tanto la sobreexposición como el aislamiento, y convertir la interdependencia en una herramienta de poder para fortalecer la base industrial y tecnológica española y europea.

 

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Co-fundador de ReporteAsia.