El presidente de Taiwán, en su peor momento

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El presidente taiwanés William Lai Ching-te se enfrenta por estos días a una verdadera pesadilla en términos políticos. El líder del Partido Progresista Democrático (PDD) ha ido perdiendo progresivamente el apoyo de la opinión pública desde que asumió el cargo hace 15 meses, debido a varios factores.

Tres encuestas recientes exhibieron fuertes caídas en la aprobación de Lai. La Fundación de Opinión Pública de Taiwán, la cadena de noticias TVBS y el medio digital My Formosa reportaron en sucesivos estudios índices de aprobación del 30% o menos, mientras que la desaprobación ya supera el 50%.

Las cifras reflejarían un descontento generalizado con la gestión de Lai, quien ha ido concatenando una serie de traspiés domésticos e internacionales de alto impacto para su liderazgo. En primer lugar, Lai fracasó al promover una votación revocatoria contra un grupo de legisladores del opositor Kuomintang (KMT).

El PDD de Lai impulsó una campaña masiva de revocatoria, dirigida contra 24 legisladores del KMT bajo el lema “Resistir a China, proteger a Taiwán”, alegando que los apuntados respondían a los intereses de Beijing. Sin embargo, la iniciativa fue derrotada rotundamente en las urnas y los 24 legisladores conservaron sus escaños, frustrando así las esperanzas del PPD de obtener una mayoría legislativa.

De esa forma, el bloque opositor encabezado por el KMT seguirá teniendo mayoría en la Legislatura. A partir de la derrota, el diálogo entre Lai y los opositores quedó totalmente roto, lo que anticipa el rechazo a las iniciativas clave del gobierno.

Casi en simultáneo, Taiwán se vio azotada por varios tifones. El más grave fue Danas, que causó importantes inundaciones en el sur de la isla. Hubo severas críticas a la lenta y deficiente respuesta gubernamental en la distribución de ayuda humanitaria y respecto a la falta de medidas de prevención.

Pero quizás el frente más complicado para Lai en este momento sea el externo. El presidente taiwanés no ha logrado construir una buena relación con Donald Trump. Por el contrario, la Casa Blanca ha castigado a la isla con altos aranceles, ha insinuado el posible recorte de asistencia militar y ha redoblado la presión sobre la estratégica industria de semiconductores de Taiwán, liderada por TSMC.

Lai recibió varias humillaciones por parte de EEUU. Para empezar, a la isla se le fijaron aranceles del 20%, por encima del 15% impuesto para Japón y Corea del Sur. Para empeorar las cosas, Lai canceló un viaje a Paraguay y a otros países del Caribe debido a que Trump le denegó hacer una escala técnica en Nueva York. El viaje no tiene nueva fecha. Todo se da en un contexto diplomático muy difícil para Taiwán, en el cual tambalean varios de los escasos 12 países aliados que conserva.

Lógicamente, los sucesivos reveses en la vital relación con EEUU fueron utilizados políticamente por la oposición para seguir fustigando a Lai. El vínculo entre Lai y la Casa Blanca es tan frío en este momento, que trascendió el rumor de que la representación de la isla en Washington habría contratado a lobistas para tratar de tender puentes con Trump y su entorno. Hasta ahora, sin resultados.

Por supuesto, desde Beijing celebran este momento declinante de Lai, a quien consideran un fiel exponente del espectro proindependentista de la “provincia rebelde”, tal como han sido sus antecesores del PDD. Además, la tregua extendida de negociaciones entre Washington y Beijing avanza en un clima de optimismo, otra mala noticia para Taipei. El posible encuentro entre Trump y Xi Jinping antes que concluya el año (seguramente en el marco de alguna de las cumbres a celebrarse en Asia) podría significar otro golpe demoledor para el alicaído Lai.

Patricio Giusto
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Director del Observatorio Sino-Argentino. Docente de la Especialización sobre China Contemporánea de la UCA. Master of China Studies y profesor visitante de la Universidad de Zhejiang (China).