Samsung Electronics y el Sindicato de Trabajadores de Samsung Electronics (SELU) alcanzaron en la madrugada del miércoles 20 de mayo un acuerdo tentativo sobre el sistema de bonos de desempeño, suspendiendo a pocas horas de su inicio la huelga de 18 días que amenazaba con paralizar la producción de chips de inteligencia artificial más crítica del mundo. El acuerdo, firmado en la Oficina de Empleo y Trabajo del Distrito de Gyeonggi en Suwon con la presencia del ministro de Trabajo Kim Young-hoon como mediador de último momento, pone fin a seis meses de negociaciones que habían colapsado en múltiples ocasiones.
El líder del SELU, Choi Seung-ho, y Yeo Myung-koo, jefe del equipo de Personas de la División de Soluciones de Dispositivos (DS) de Samsung, se estrecharon la mano ante las cámaras minutos después de firmar el documento. Unos 48.000 miembros del sindicato que habían declarado su intención de sumarse a la huelga deberán ahora votar entre el 22 y el 27 de mayo si aprueban o rechazan el acuerdo. Si el resultado es afirmativo, las negociaciones salariales quedarán cerradas.
La secuencia de las últimas horas
El desenlace estuvo en duda hasta último momento. Apenas horas antes de la firma, el miércoles temprano, el sindicato había anunciado que la huelga seguía en pie tras el fracaso de una sesión de mediación ante la Comisión Nacional de Relaciones Laborales. La presidencia de Corea del Sur expresó «profundo pesar» por el colapso de las conversaciones y urgió a ambas partes a continuar negociando dado el potencial impacto económico de un paro. El ministro Kim Young-hoon intervino personalmente para retomar el diálogo, y seis horas después se alcanzó el acuerdo tentativo.
«Pedimos disculpas a la ciudadanía por haber generado preocupación», dijo Choi Seung-ho en la conferencia de prensa posterior a la firma. «Por ahora, haremos todo lo posible para gestionar el proceso de votación, y continuaremos trabajando para estabilizar las relaciones laborales en Samsung Electronics.» Yeo Myung-koo, por su parte, también se disculpó con el público y agradeció a los empleados que esperaron el desenlace de las negociaciones. «Haremos de este acuerdo tentativo el punto de partida para construir una cultura laboral mutuamente beneficiosa», dijo.
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Qué establece el acuerdo
El núcleo del acuerdo es la creación de un bono especial de desempeño gerencial para la División DS, financiado con el 10,5% de indicadores de desempeño empresarial seleccionados conjuntamente. Combinado con un aumento del incentivo básico al 1,5%, la ratio de pago total llegará al 12% —por debajo del 15% que el sindicato había exigido originalmente pero significativamente por encima del esquema anterior.
El bono especial, sin embargo, se pagará íntegramente en acciones propias de la empresa después de impuestos, con parte de esas acciones sujetas a un período de bloqueo de ventas. El esquema se mantendrá por 10 años y los bonos especiales se pagarán cuando la empresa alcance un nivel mínimo de beneficio operativo. El pago en acciones —en lugar de efectivo— fue uno de los puntos más debatidos en las últimas horas: para la empresa, garantiza que los trabajadores tengan incentivos alineados con el desempeño de largo plazo; para los trabajadores, implica que el valor real del bono dependerá del precio de la acción.
El nudo que casi impidió el acuerdo
El último punto de conflicto que mantuvo las negociaciones en impasse hasta las últimas horas fue la distribución del fondo de bonos dentro de la División DS. El sindicato había exigido que el 70% del pool se distribuyera de manera igualitaria entre todos los departamentos de semiconductores, con el 30% restante basado en el rendimiento individual de cada departamento. Samsung se opuso argumentando que la división de fundición y el negocio de diseño de chips siguen registrando pérdidas y que aumentar la distribución igualitaria socavaría los principios de compensación basada en desempeño.
El acuerdo final estableció una fórmula diferente: el 40% se distribuirá de manera igualitaria en toda la División DS y el 60% según el rendimiento de cada departamento. Las divisiones que registren pérdidas recibirán pagos menores, aunque el acuerdo incluye un período de gracia de un año antes de que ese tratamiento diferencial entre en vigor. «Recompensar las áreas que entregan resultados es un principio fundamental de compensación», dijo Yeo. «Aunque llegamos a un acuerdo tentativo con los sindicatos, creemos que pudimos preservar el principio de que la compensación debe seguir al desempeño.»
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El costo que se evitó con la huelga en Samsung
Las estimaciones externas sobre el costo de una huelga de 18 días oscilaron entre 20 y 100 billones de won —entre 13.500 y 66.000 millones de dólares— dependiendo de los supuestos sobre el alcance de la paralización productiva. Samsung controla alrededor del 40% de la producción mundial de DRAM y su complejo de Pyeongtaek, la mayor planta de semiconductores del mundo, concentraría el mayor impacto de cualquier interrupción. En un momento en que la demanda de chips HBM para inteligencia artificial supera consistentemente la oferta disponible, cualquier reducción de producción habría tenido efectos en cascada sobre Nvidia, AMD, Google y otros clientes de primera línea.
La capitalización de mercado de Samsung superó el billón de dólares por primera vez en mayo, y la empresa reportó un salto de aproximadamente 750% en el beneficio operativo del primer trimestre respecto al año anterior. Esa escala de ganancias fue precisamente el combustible que alimentó la demanda sindical y que la huelga amenazaba con interrumpir en el peor momento posible para la cadena global de suministro de chips.
La fractura interna que persiste
Aunque el acuerdo tentativo fue alcanzado, el conflicto dejó expuesta una tensión interna que Samsung deberá gestionar más allá de la votación de esta semana. Los sindicatos que lideraron las negociaciones estaban compuestos mayoritariamente por empleados de la División DS, mientras que los miembros de la División de Experiencia de Dispositivos —que supervisa smartphones y electrodomésticos— protestaron durante todo el proceso porque sus demandas fueron ignoradas. Algunos de ellos llegaron a presentar una medida cautelar para suspender las negociaciones. El acuerdo tentativo resuelve el conflicto inmediato sobre bonos en la División DS pero deja sin respuesta las demandas de los otros segmentos de la empresa.
Choi Seung-ho espera que los miembros aprueben el acuerdo en la votación. Si así ocurre, la huelga más costosa que Samsung nunca protagonizó habrá sido evitada a último momento, con un costo político y reputacional para el sindicato —que llegó al 21 de mayo con menos apoyo público del que anticipaba— y con un costo económico para la empresa que, aunque menor al de una huelga, incluyó semanas de incertidumbre sobre la confiabilidad de sus cadenas de suministro que algunos clientes ya empezaban a tomar en cuenta en sus decisiones de largo plazo.
Colaboradora en ReporteAsia.














