El choque entre Trump y Zelensky sacude a los aliados: ¿corre peligro Corea del Sur? 

Un enfrentamiento verbal sin precedentes entre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, en la Casa Blanca el pasado viernes 28 de marzo ha generado preocupaciones de que Corea del Sur pueda no ser una excepción ante la tendencia del líder estadounidense a abandonar aliados cuando deja de percibirlos como beneficiosos para los intereses de su país, según analistas. 

Este intercambio se dio durante una reunión transmitida en vivo desde la Casa Blanca donde Trump y el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, criticaron a Zelensky por su supuesta falta de gratitud ante la asistencia militar estadounidense en la guerra contra Rusia, y por rechazar las iniciativas de paz propuestas por Washington. 

La tensa reunión entre ambos mandatarios resalta la urgencia de que Corea del Sur fortalezca sus estrategias diplomáticas para resguardar sus intereses nacionales. Especialistas advierten que, bajo el liderazgo de Trump, EE.UU. se está volviendo un socio cada vez más impredecible.

Inicialmente, la guerra parecía distante para muchos surcoreanos. Pero esta percepción cambió drásticamente el pasado octubre, cuando Corea del Norte comenzó a desplegar miles de tropas en la región rusa de Kursk para apoyar a Moscú. 

Aliados
El presidente estadounidense Donald Trump, junto al líder norcoreano, Kim Jong-Un en Hanoi, Vietnam, el 27 de febrero de 2019. Fuente: Afp-Yonhap.

Ahora, mientras el presidente Donald Trump presiona para que se inicien conversaciones de paz con el presidente ruso Vladimir Putin, la atención global se centra en cuándo —y bajo qué condiciones— podría terminar el conflicto, y lo que esto significa para las relaciones Moscú-Pyongyang y Washington-Seúl.

Corea del Sur y el temor a una diplomacia transaccional 

«El colapso de la reunión destaca un choque fundamental de intereses. El objetivo de Trump es presionar a Zelensky para que termine la guerra rápidamente y detener la asistencia estadounidense, mientras que Zelensky también debe lidiar con desafíos políticos internos», dijo Doo Jin-ho, investigador principal del Instituto Coreano de Análisis de Defensa (KIDA). 

Doo sugirió que Corea del Sur debería adoptar un enfoque más pragmático en su diplomacia con EE.UU., aprovechando estratégicamente sus opciones ante la diplomacia transaccional de Trump y reduciendo su dependencia de las garantías de defensa estadounidenses. 

«Dado que la alianza Corea del Sur-EE.UU. sigue siendo la piedra angular para disuadir las amenazas nucleares de Corea del Norte, mantener su estabilidad probablemente requerirá que Seúl cumpla con ciertas exigencias de EE.UU., como aumentar sus inversiones en América», explicó Doo. 

El impacto del regreso de Trump 

Lim Eul-chul, jefe de la oficina de investigación del Instituto de Estudios del Lejano Oriente (IFES), advirtió que no hay garantía de que Trump no trate a Corea del Sur de la misma manera que a Ucrania. 

«Corea del Sur se opone a quedar marginada en posibles conversaciones entre Washington y Pyongyang, pero, en términos realistas, hay pocas razones para que Trump atienda las demandas de Seúl de desempeñar un papel clave», afirmó Lim. «Lo peor para Corea del Sur sería que Trump vuelva a amenazar con retirar las tropas estadounidenses de la península como moneda de cambio para atraer a Kim Jong-un, como lo hizo en negociaciones pasadas». 

Lim destacó que el vacío de liderazgo en Corea del Sur representa una vulnerabilidad importante: «Sin un liderazgo efectivo, con una Asamblea Nacional dividida y una opinión pública fragmentada, la inestabilidad interna de Corea del Sur la coloca en una posición débil para negociar con cualquier país, y más aún con la nación más poderosa del mundo», concluyó.

Pyongyang ha permanecido relativamente silencioso sobre las repercusiones del caso Trump-Zelensky, pero los analistas creen que el régimen ve una oportunidad. Si Trump reaviva su diplomacia personal con Kim Jong-un, Corea del Norte podría presionar para lograr un alivio de las sanciones a cambio de compromisos mínimos o reversibles sobre su programa nuclear.

Además, China y Rusia—ambos buscando desafiar la influencia de EE.UU. en el Indo-Pacífico—podrían alentar a Corea del Norte a adoptar una postura más agresiva, sabiendo que una alianza EE.UU.-Corea del Sur debilitada jugaría a su favor. El reciente fortalecimiento de los lazos entre Rusia y Corea del Norte, evidenciado por las supuestas transferencias de armas de Pyongyang a Moscú, sugiere una creciente alineación entre estos actores.

Trump está haciendo grande la proliferación nuclear otra vez

¿Qué sigue para Corea del Sur? 

Para Seúl, los próximos meses serán cruciales para determinar cómo navegar en este panorama cambiante. La administración de Yoon Suk-yeol podría buscar compromisos de seguridad más sólidos por parte de Washington, al tiempo que considera una mayor cooperación en defensa con Japón y otros aliados regionales. 

De igual manera, para Estados Unidos, la alianza con Corea del Sur cobra cada vez más relevancia. Con un distanciamiento de sus aliados europeos y una creciente influencia de

China en América Latina, Seúl se perfila como su socio estratégico clave, mientras que Asia-Pacífico sigue siendo su principal área de influencia. 

Este contexto es fundamental para entender la evolución de las relaciones entre Seúl y Washington en los próximos meses, así como la estrategia que adoptará el gobierno de Trump en la región: ¿persistirá en su aislacionismo o reforzará su presencia y su papel en las negociaciones con ambas Coreas? 

La evolución de las relaciones entre Seúl y Washington dependerá de cómo Estados Unidos equilibre su política exterior frente al creciente poder de China y las tensiones en la península coreana. Aunque el aislacionismo podría ser una opción, la cooperación con Corea del Sur se perfila como esencial para mantener la estabilidad en Asia-Pacífico y contrarrestar la influencia china.

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Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad de Belgrano, con experiencia en investigación, redacción y diplomacia. Se especializa en analizar y comunicar dinámicas geopolíticas de Asia Oriental, con un fuerte interés en los derechos humanos en Corea del Norte y las relaciones intercoreanas. 

Ha trabajado en la Embajada de Malasia, en la Cámara de Comercio Argentina para Asia y el Pacífico, y en el CESIUB (Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Belgrano), donde desarrolló ensayos y análisis profundos sobre Asia Oriental. 

Habla inglés y japonés, lo que le permite abordar temas internacionales desde una perspectiva global.