Un terremoto deja muertos, miles de evacuados y graves daños en Kumamoto

Un terremoto de magnitud 7,1 dejó al menos catorce muertos en la prefectura japonesa de Kumamoto, donde los equipos de emergencia continuaban este miércoles con las tareas de búsqueda y rescate mientras miles de personas permanecían en centros de evacuación. El sismo, ocurrido el martes por la tarde, provocó daños en viviendas, comercios e instalaciones industriales, además de cortes de electricidad y agua que afectaron a buena parte de la región.

Entre las víctimas se encuentran tres personas que estaban en un centro comercial de Kashima, donde se produjo una explosión después del movimiento telúrico. Una persona permanecía inconsciente y otras tres seguían desaparecidas. Las autoridades investigan si una fuga de gas pudo haber provocado el estallido.

El presidente de Aeon, Akio Yoshida, explicó que la mayoría de las personas que se encontraban en el establecimiento habían logrado salir hacia los estacionamientos antes de la explosión. Más de cuatro mil personas habían estado en el complejo durante el día. El sector más afectado fue el segundo piso del edificio donde se produjo el estallido, por el que pasaba una tubería de gas.

Mientras continúan las operaciones, el gobierno movilizó a miles de efectivos de las Fuerzas de Autodefensa, además de policías provenientes de distintas prefecturas. Los equipos especializados buscan a las personas que podrían permanecer atrapadas bajo los edificios derrumbados.

La primera ministra Sanae Takaichi pidió acelerar las tareas de rescate y aseguró que el gobierno utilizará todos los recursos disponibles para encontrar a quienes todavía esperan ayuda. La situación se volvió más complicada debido a las altas temperaturas, que superaron los treinta y cinco grados y obligaron a las autoridades a advertir sobre el riesgo de golpes de calor tanto para los evacuados como para quienes trabajan en las zonas afectadas.

El terremoto también provocó importantes interrupciones en los servicios básicos. Decenas de miles de hogares quedaron sin electricidad y en distintos momentos se registraron cortes de agua que afectaron a Kumamoto y a la vecina prefectura de Nagasaki. Aunque el suministro eléctrico comenzó a restablecerse en algunas zonas, miles de viviendas continuaban sin servicio.

El transporte sufrió fuertes alteraciones. Los servicios del tren bala de Kyushu permanecieron suspendidos en varios tramos, mientras algunas conexiones comenzaron a reanudarse de manera parcial. Las principales aerolíneas japonesas también cancelaron vuelos debido a los daños y a las dificultades para garantizar la seguridad de las operaciones.

La actividad industrial de la región se vio afectada. Honda suspendió temporalmente las operaciones en una de sus plantas, mientras que Tokyo Electron detuvo la actividad en dos instalaciones. Toyota Motor Kyushu también interrumpió el funcionamiento de varias fábricas debido a problemas logísticos y dificultades entre sus proveedores.

Los daños alcanzaron además a uno de los principales símbolos de la ciudad. El castillo de Kumamoto sufrió el derrumbe de muros de piedra en numerosos sectores. El lugar todavía se encontraba en proceso de restauración tras los terremotos que devastaron la zona hace una década.

Los movimientos de tierra no terminaron con el sismo principal. Las autoridades registraron nuevas réplicas, incluida una de magnitud cinco coma ocho durante la noche del miércoles. La Agencia Meteorológica de Japón advirtió que pueden producirse nuevos temblores fuertes durante los próximos días y pidió mantener la precaución ante posibles derrumbes y deslizamientos.

En los centros de evacuación, el temor seguía presente. Algunas personas pasaron la noche fuera de sus casas por miedo a las réplicas, mientras otras permanecían allí porque sus viviendas habían quedado sin electricidad. Para los habitantes de Kumamoto, el recuerdo de los terremotos que golpearon la región hace una década volvió a aparecer con fuerza tras una nueva noche marcada por el miedo y la incertidumbre.

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