Un nuevo capítulo en la integración comercial entre Asia y América Latina comenzó a escribirse esta semana, con el anuncio de una ruta marítima directa entre el puerto de Guangzhou, en China, y el megapuerto de Chancay, en Perú. La iniciativa, impulsada por Cosco Shipping y respaldada por autoridades chinas y peruanas, promete reducir costos logísticos en un 20%, acortar tiempos de tránsito y posicionar a Chancay como el nuevo hub logístico del Pacífico suramericano.
Este avance se enmarca en la estrategia de Pekín por consolidar su presencia económica en la región latinoamericana, en un momento marcado por crecientes tensiones comerciales con Estados Unidos. El impacto de esta ruta trasciende lo bilateral: reconfigura el mapa de comercio internacional, abre oportunidades para exportadores regionales y redefine el papel de Perú en la economía global.
La nueva ruta se inauguró con la partida del portacontenedores Cosco Volga, con 300 metros de eslora y 48 de manga, desde el puerto de Guangzhou —el centro logístico más grande del sur de China—. A bordo, más de 400 contenedores cargados con productos manufacturados en la provincia de Guangdong: refrigeradores, repuestos de automóviles, y accesorios para electrodomésticos.
El viaje directo al puerto de Chancay tomará alrededor de 30 días, sin escalas intermedias, lo que supone una reducción significativa del tiempo y del costo de transporte. Esta optimización logística no solo beneficia a China y Perú: tendrá efectos multiplicadores sobre otros puertos latinoamericanos conectados con Chancay, como Manzanillo (México) y San Antonio (Chile).
Chancay: el megapuerto que redefine la logística latinoamericana
Inaugurado en noviembre de 2024 en el marco de la cumbre APEC en Lima, el Puerto de Chancay representa la infraestructura portuaria más ambiciosa jamás construida en Perú. Con una inversión inicial de 1.400 millones de dólares, financiada en parte por Cosco Shipping, el puerto cuenta con 15 atracaderos de aguas profundas y capacidad para recibir buques de gran calado, características que lo colocan a la altura de los terminales más avanzados del mundo.
Xi Jinping, presidente de China, calificó el proyecto como un “nuevo capítulo de la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI”, inscribiéndolo dentro de la estrategia global de infraestructura conocida como Iniciativa del Cinturón y la Ruta (BRI). Para Perú, representa no solo una oportunidad logística, sino también una plataforma de integración económica, tecnológica y comercial.
Desde su puesta en marcha, el puerto ha movilizado más de 60.000 contenedores y proyecta cerrar su primer año con 200.000 unidades movilizadas. Para su tercer año, la meta es 500.000 contenedores, y para 2030, alcanzar el millón de TEUs por año, consolidando a Chancay como un centro logístico de clase mundial.
Además, ya existe una ruta directa semanal entre Chancay y Shanghái, y se prevé incrementar la frecuencia a medida que aumente la demanda. Esta conectividad sin precedentes mejora la competitividad de productos peruanos como vino tinto, frutas, mariscos y minerales, que ahora podrán llegar al mercado chino más rápido y en mejores condiciones.
El puerto de Chancay en Perú: la estrategia de China en América Latina
El dinamismo del proyecto ha despertado un marcado interés inversor. La reciente visita empresarial organizada por CAMBRAPER y la Red Internacional de Negocios reunió a más de 30 empresarios de Perú y Brasil que recorrieron las instalaciones del puerto y evaluaron su potencial.
Rafael Torres, presidente de CAMBRAPER, elogió la infraestructura como “de vanguardia” y destacó las oportunidades que abre en sectores como la logística, el desarrollo inmobiliario, hotelería, gastronomía y almacenamiento industrial.
Por su parte, Gonzalo Ríos Polastri, gerente adjunto del Puerto de Chancay, resaltó que la ubicación estratégica en el Pacífico suramericano convierte al terminal en un punto clave para conectar Sudamérica con Asia sin depender de rutas largas o congestión en otros puertos.
El alcance regional del puerto es uno de sus mayores activos. Según cifras oficiales, las exportaciones brasileñas dentro de América Latina alcanzan los 90.100 millones de dólares anuales, superando incluso sus envíos a EE.UU. Sin embargo, los plazos de entrega a Asia desde Brasil todavía rondan los 55 días.
La combinación del puerto de Chancay con corredores logísticos de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) podría reducir ese tiempo a 30 días, lo que significaría un salto competitivo para los exportadores brasileños en rubros como agroindustria, minería, automóviles y bienes industriales.
En palabras de Torres, “el futuro del comercio y la logística en la región tiene un nuevo epicentro aquí en Chancay”.
Estrategia geopolítica: China refuerza su presencia
El impulso al puerto también forma parte de una estrategia geopolítica más amplia de China, que busca diversificar sus vínculos económicos en medio de la tensión comercial con Estados Unidos. América Latina, rica en minerales, alimentos y mercados en crecimiento, se ha convertido en un socio estratégico clave para Pekín.
El Puerto de Chancay es una pieza central en esa apuesta. Aporta una salida directa al Pacífico para los productos latinoamericanos, facilita la llegada de insumos y tecnología desde Asia, y consolida la posición de Cosco Shipping como un operador portuario global de primer nivel.
A pesar del entusiasmo, el proyecto no está exento de desafíos. Las autoridades deberán garantizar:
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Transparencia y sostenibilidad en la gestión portuaria.
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Coordinación efectiva con gobiernos locales y regionales.
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Desarrollo de infraestructura complementaria terrestre y ferroviaria.
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Formación de talento humano local para cubrir la creciente demanda de empleo calificado.
También se requerirá seguir atrayendo inversión privada, generar confianza en los mercados y consolidar alianzas comerciales a largo plazo para asegurar que el megapuerto se mantenga competitivo en un entorno logístico cada vez más exigente.
La puesta en marcha de la ruta directa entre China y Chancay y el desarrollo sostenido del megapuerto peruano no solo marcan un hito logístico, sino que inauguran una nueva etapa para el comercio Asia–América Latina.
Con tiempos más cortos, menores costos y una infraestructura preparada para el futuro, Perú se posiciona como eje central del comercio transpacífico. La apuesta es ambiciosa, pero las señales son claras: Chancay ya no es solo un puerto, es la puerta de entrada a una nueva era de integración económica global.
Colaborador en ReporteAsia.













