Jensen Huang aterrizó en el aeropuerto Songshan de Taipei el sábado 23 de mayo repartiendo Yakult a los periodistas y fans que lo esperaban, y dijo que tenía «mucho que hacer». La frase resultó un eufemismo: el CEO de Nvidia pasó los días siguientes reuniéndose con el presidente de TSMC, C.C. Wei, visitando desarrolladores de agentes autónomos en el evento Meet-a-Claw y, el miércoles 27, reveló ante los empleados de Nvidia en Taipei la cifra que consolidó en un solo dato la magnitud de la dependencia de la industria de IA con respecto a Taiwán: la empresa gasta entre 100.000 y 150.000 millones de dólares por año en sus socios de cadena de suministro en la isla. Hace tres o cuatro años, esa cifra era de entre 10.000 y 15.000 millones.
«Taiwán es el epicentro de la revolución de la IA. Aquí es donde vienen los chips, el packaging. Aquí es donde se fabrican los sistemas. Aquí es donde se crearon las supercomputadoras de IA», dijo Huang ante los empleados en el encuentro del miércoles. «150.000 millones de dólares de una sola empresa van a alimentar un ecosistema increíble aquí.»
El plan de expansión de Nvidia en Taipei
La visita no se limitó a los números. Huang anunció que Nvidia construirá un nuevo y gran complejo corporativo en el centro de Taipei —denominado Constellation— con inicio de obras previsto para fines de 2026 y finalización en 2030. La empresa tiene actualmente 1.000 empleados en Taiwán y planea llevar esa cifra a 4.000 cuando el complejo esté terminado. Huang señaló que Nvidia planea replicar el diseño del Constellation en su nueva sede en California, lo que convierte al edificio de Taipei en una especie de prototipo de la arquitectura corporativa de la empresa más valiosa del mundo en el sector de tecnología.
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En paralelo, AMD también está apostando fuerte por Taiwán: la semana pasada, la CEO Lisa Su —quien también está en la isla para los mismos eventos— anunció una inversión de 10.000 millones de dólares en socios taiwaneses, incluyendo empresas de packaging avanzado de chips y proveedores de sustratos, y confirmó que AMD acelerará la producción de sus chips en el proceso de 2 nanómetros de TSMC. La convergencia de Huang y Su en Taipei al mismo tiempo no es coincidencia: ambas empresas dependen de TSMC y de su ecosistema de socios para fabricar los chips que alimentan la carrera global de IA.
Vera Rubin: el producto que trajo a Huang a Taipei
El propósito central del viaje de Jensen Huang a Taiwán, según múltiples fuentes del sector, fue asegurar compromisos de capacidad de producción con TSMC para el lanzamiento a escala de Vera Rubin, la próxima plataforma de computación de IA de Nvidia. El sistema combina la CPU Vera —el primer procesador de Nvidia diseñado específicamente para IA agentiva— con la GPU Rubin en una arquitectura de seis chips que entrega aproximadamente 3,5 veces el rendimiento de entrenamiento y cinco veces el rendimiento de inferencia de su predecesor, la plataforma Blackwell, reduciendo el costo de inferencia a una séptima parte.
El cuello de botella para ese lanzamiento es la tecnología CoWoS de TSMC —Chip-on-Wafer-on-Substrate, el proceso de packaging avanzado que integra CPU, GPU y memoria HBM en un sistema funcional—. La capacidad de CoWoS ha sido el principal limitante en el suministro de chips de IA durante dos años. AWS, Google Cloud, Microsoft Azure y Oracle Cloud Infrastructure son los primeros clientes confirmados para instancias basadas en Vera Rubin. Meta firmó un acuerdo estratégico multianual y multigeneracional con Nvidia que incluye el despliegue masivo de GPUs Blackwell y Rubin. Que Huang haya venido a Taipei en persona para reunirse con C.C. Wei antes del GTC Taipei del 1 de junio señala cuánto depende el lanzamiento de esa negociación de capacidad.
El resultado financiero que avala cada afirmación
Los números que Huang presentó en Taipei tienen respaldo en los resultados trimestrales de Nvidia. La empresa reportó ingresos récord de 81.600 millones de dólares en su último trimestre fiscal —casi el doble del año anterior. Data Center, el segmento que incluye los chips de IA, genera la mayor parte de esos ingresos. La empresa que hace tres años vendía principalmente GPUs para videojuegos y centros de datos convencionales se transformó en el proveedor de infraestructura más crítico de la revolución de la IA, y Taiwán es el nodo físico donde esa transformación se materializa en silicio.
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Un dato que Huang mencionó sin énfasis pero que tiene implicaciones geopolíticas significativas: Nvidia reveló en sus resultados más recientes que tiene cuota de mercado cero en China, después de que las restricciones de exportación estadounidenses bloquearan la venta del H20 —la versión diseñada para el mercado chino dentro de los límites regulatorios—. Esa exclusión del mayor mercado de semiconductores fuera de Estados Unidos le abrió a Huawei una oportunidad de 12.000 millones de dólares, según estimaciones del sector, y aceleró el desarrollo de la cadena de IA doméstica china centrada en los chips Ascend, como quedó documentado con el lanzamiento de DeepSeek V4 en abril.
La energía como próxima restricción
Huang no se limitó a celebrar el presente. En sus palabras al alcalde de Taipei, Chiang Wan-an, quien asistió al encuentro del miércoles, fue directo sobre el principal cuello de botella que amenaza el crecimiento futuro: «El crecimiento de la energía es fundamental para el PIB de Taiwán. Necesitamos energía, necesitamos electricidad.» La demanda energética de los centros de datos de IA está redibujando la planificación eléctrica de Taiwan, Japón, Corea del Sur y prácticamente todos los países del Indo-Pacífico que aspiran a tener infraestructura de IA a escala. En Taiwán, donde la capacidad de generación eléctrica ya está bajo presión por el cierre de plantas nucleares y la alta densidad industrial, la expansión del ecosistema de IA requiere soluciones energéticas que el sector público y privado están trabajando para encontrar.
La visita de Jensen Huang a Taipei en la semana previa al Computex 2026 —el mayor evento anual de la industria de hardware tecnológico asiático, donde también estarán los CEOs de Intel, Arm, Marvell, NXP y Qualcomm— ilustra con precisión la geografía del poder en la industria tecnológica global de 2026. El CEO de la empresa más valiosa de la cadena de IA no vuela a Silicon Valley ni a Shanghái para resolver sus problemas más urgentes. Vuela a Taipei, reparte Yakult en el aeropuerto y se reúne con el presidente de TSMC.
Colaborador en ReporteAsia.














