Irán y la guerra que se libra dentro de sus fronteras

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En el convulsionado escenario de Medio Oriente, la batalla ya no se libra solamente con armas o misiles. En Irán, la guerra interna ha adquirido una nueva dimensión, una que atraviesa pantallas, ondas radiales y líneas de código. La pugna por el control de la información se volvió tan estratégica como cualquier operación militar. Mientras el régimen iraní busca sofocar la disidencia con un aparato de vigilancia cada vez más opresivo, actores internacionales aprovechan el descontento social para sembrar dudas, temor y rebelión desde dentro.

Israel, Estados Unidos y Europa parecen coincidir en un mismo objetivo: erosionar la cohesión interna de Irán mediante una intensa campaña de guerra psicológica y mediática. A través de comunicados redactados en idioma farsi y difundidos por canales no oficiales, las Fuerzas de Defensa de Israel han invitado a los ciudadanos iraníes a ponerse en contacto con sus servicios de inteligencia. En un gesto que mezcla propaganda y estrategia, aseguran haber recibido mensajes de angustia de parte incluso de agentes de seguridad del régimen, desesperados ante la posibilidad de que su país colapse como lo hicieron Líbano y Gaza.

Del lado del régimen, la respuesta ha sido endurecer los controles, apelando a la delación y al miedo. Se insta a denunciar a quienes se comporten de modo “sospechoso”, desde usar gafas de sol de noche hasta recibir delivery con frecuencia o tomar fotografías en zonas sensibles. Además, se promueve la desinstalación de aplicaciones como WhatsApp o Instagram, vistas como puertas abiertas a la vigilancia extranjera. Esta caza de infiltrados se da en paralelo a la represión de protestas que, ya antes del conflicto bélico, revelaban un fuerte malestar social por la situación económica y la falta de libertades básicas.

La ofensiva informativa se complementa con acciones directas. El ataque israelí al edificio de la televisión estatal iraní, aunque no logró silenciar del todo a la emisora, fue una señal clara del interés por desarticular los canales de comunicación del régimen. Sin embargo, en tiempos de guerra, la delgada línea entre información y propaganda se vuelve difusa, y los mensajes —tanto de un bando como del otro— están atravesados por intenciones políticas, más que por el deseo de informar con veracidad.

Voces como las de Radio Farda o el canal de Voice of America, bloqueadas oficialmente en Irán pero accesibles mediante internet, buscan ocupar ese espacio de duda que deja el discurso oficial. A pesar de haber sufrido recortes presupuestarios, estas plataformas intensificaron sus transmisiones en idioma farsi al calor del conflicto, apelando a un público que, en muchos casos, encuentra allí una alternativa a la narrativa dominante.

Desde hace años, el Mossad mantiene operaciones dentro del territorio iraní. Atentados como el de Natanz o los recientes ciberataques revelan un accionar sistemático que excede el espionaje convencional. En este tablero geopolítico, el objetivo ya no es solamente militar. El verdadero triunfo parece residir en quebrar el apoyo interno al régimen. Pero la historia enseña que derrocar a un líder no garantiza una mejora para la población. Iraq y Libia siguen siendo recordatorios vivos de promesas que, tras los fuegos de artificio, no se cumplieron.

Nota: esta es un artículo republicado del medio «El Ínterin» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.

Jorge Elías
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Jorge Elías es un destacado periodista argentino especialista en  política internacional y relaciones internacionales. Fue corresponsal en Estados Unidos, México y Canadá, como así también, tiene una vasta experiencia en investigaciones relacionadas a la política internacional. Es también integrante del Instituto de Política Internacional de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y miembro consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).