¿Qué dejó la última edición del Diálogo de Shangri-La?

Diálogo de Shangri-La

Durante la última semana de mayo se realizó una nueva edición del Diálogo de Shangri-La en Singapur. Se trata de uno de los principales foros en materia de defensa y seguridad a nivel global, organizado desde 2002 por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). Con el correr de los años, el foro fue cobrando volumen en materia de participación y repercusión. En esta última edición hubo delegaciones de 47 países, marcando un récord de asistencia.

Toda la expectativa estaba centrada en la presencia del Secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth. Fue su primer gran discurso en términos de delinear una visión estratégica de la defensa estadounidense. Como se esperaba, hubo un destinatario casi excluyente de su disertación: China. Pero lo cierto es que el discurso tuvo poca claridad estratégica, planteando serias acusaciones hacia China y una promesa más bien vaga de “retorno” de EEUU al Indo-Pacífico.

Hegseth abundó en demandas y recriminaciones, con algunos mensajes que incomodaron a aliados históricos de EEUU en la región, en relación con el gasto en defensa y otras cuestiones sensibles. Por caso, Hegseth le pidió a los países del Indo-Pacífico que eleven su gasto en defensa al 5% del PBI para “disuadir a China”, una cifra totalmente desmesurada y poco realista. La mayoría de los países asiáticos no llegan hoy ni al 2%. Por otra parte, China está afianzada como el primer socio comercial y fuente de inversiones del grueso de la región.

China degradó su presencia en el foro, enviando una delegación de segundo nivel, seguramente anticipando lo que iba a ser el duro discurso de Hegseth. Tras el foro, Beijing respondió en duros términos a los planteos estadounidenses, sobre todo en lo que refiere al híper sensible asunto de Taiwán.

Pero Hegseth no molestó sólo a China en Shangri-La. El presidente francés Emmanuel Macron asistió al foro y planteó una visión poco creíble de recreación de una nueva alianza entre Europa y Asia. Fue replicado por Hegseth, quien opinó que Europa se tiene que concentrar en sus asuntos y que “para hacer una alianza seria hay que tener algo más que banderas”. Macron aprovechó para sumarse a las críticas sobre las políticas arancelarias de EEUU y destacó la importancia de mantener el apoyo a Ucrania. En paralelo, Macron recibió críticas desde Malasia e Indonesia por el “silencio” de Europa sobre Gaza.

Por otra parte, todos estos países del Este y Sur de Asia se han visto muy afectados por las tarifas unilaterales de Donald Trump y este tema espinoso se coló en las discusiones del foro. Hegseth tuvo algunos cruces en ese sentido con los enviados de Malasia, Filipinas y Australia. Asimismo, quedó claro que, incluso países que adhieren en mayor o menor medida a la tesis de la “amenaza china”, no coinciden con EEUU en su visión confrontativa. En el foro primó la posición, muy clara especialmente en los países del bloque ASEAN, de buscar autonomía y evitar quedar atrapados en la creciente rivalidad entre China y EEUU.

En tanto, Australia expresó su preocupación, no sólo por el impacto de las tarifas de Trump, sino también por el futuro del pacto AUKUS. No hubo definiciones favorables por el momento de EEUU sobre el crucial tema del financiamiento de los submarinos a propulsión nuclear con tecnología del Reino Unido.

Así y todo, uno de los momentos más destacados del foro de Shangri-La fue la reunión en los márgenes del evento de Hegseth con los ministros de Defensa de Japón, Australia y Filipinas. China fue el tema preponderante y hubo visiones compartidas sobre lo que China representa para la región, pero claras diferencias respecto al abordaje confrontativo y las demandas que propuso EEUU.

Otro punto no menor que dejó el foro de Shangri-La fue la cuestión del enfrentamiento entre India y Pakistán, que también estuvo presente en las discusiones. India y Pakistán intercambiaron acusaciones y no hubo avances en materia de diálogo, dejando claro que se está lejos de una resolución pacífica.

Finalmente, el tema de las “nuevas amenazas” ocupó un lugar importante en Shangri-La. El foro abordó los desafíos emergentes en materia de ciberseguridad, militarización del espacio, seguridad marítima, resiliencia de las cadenas de suministro, seguridad alimentaria e hídrica frente al cambio climático y las migraciones forzadas. También se discutieron otras amenazas no convencionales, como fraude transfronterizo y la pesca ilegal.

En definitiva, el Diálogo de Shangri-La 2025 reflejó la fuerte tensión geopolítica entre China y EEUU en la nueva era Trump. Pero también demostró el relativo aislamiento de EEUU en su actual posición unilateralista y confrontativa, frente a una región asiática buscando mayor autonomía y resguardos en el marco de esas tensiones. Al mismo tiempo, quedó clara la pérdida de influencia relativa de Europa en el tablero regional, a la par de su creciente distanciamiento de EEUU

Patricio Giusto
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Director del Observatorio Sino-Argentino. Docente de la Especialización sobre China Contemporánea de la UCA. Master of China Studies y profesor visitante de la Universidad de Zhejiang (China).