Cumbre BRICS 2025: una nueva era geopolítica en el escenario internacional

BRICS

El panorama geopolítico mundial está atravesando una transformación significativa, y la Cumbre BRICS 2025, prevista para los días 6 y 7 de julio en Río de Janeiro, con Brasil al mando, promete ser un punto de inflexión. En 2009, Brasil, Rusia, India y China se unieron para formar BRICS, y un año después se sumó Sudáfrica, con el objetivo común de debilitar el dominio de Occidente en los asuntos globales. Recientemente, el grupo ha estado creciendo y presentando audaces propuestas financieras; el bloque refuerza su posición como contrapeso frente al G7, el FMI y el Banco Mundial, mientras impulsa una distribución del poder global más equitativa.

La Cumbre de Kazán 2024 allanó el camino para lo que está por venir, y el encuentro de este año parece dispuesto a continuar ese impulso, dando la bienvenida a nuevos integrantes y afinando el plan económico del bloque. En un contexto de economías inestables y alianzas en transformación, BRICS les está dando más protagonismo a las naciones emergentes y fomentando nuevas formas de cooperación. Más de 30 países han manifestado su interés en unirse, una señal clara de su poder de atracción, especialmente en el Sur Global.

El ascenso de BRICS: expansión de membresía y visión estratégica

La Cumbre BRICS 2025 se perfila como un momento clave para destacar el notable crecimiento del grupo. El bloque comenzó a ampliarse con la incorporación de Egipto, Etiopía, Irán y los Emiratos Árabes Unidos como miembros plenos el 1 de enero de 2024. Luego, el 6 de enero de 2025, Indonesia se sumó formalmente, según confirmó Brasil, que lidera el grupo este año. Con una población de 280 millones de personas, lo que la convierte en el cuarto país más poblado del mundo, Indonesia aporta un peso significativo y extiende la influencia de BRICS al sudeste asiático por primera vez.

Además, nueve países —Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Tailandia, Uganda, Uzbekistán y Nigeria— fueron incorporados como naciones asociadas. La mayoría se unió el 1 de enero de 2025, mientras que Nigeria lo hizo un poco más tarde, el 17 de enero. Vietnam recibió una invitación para ser país asociado en la Cumbre de Kazán 2024, pero hasta abril de 2025 no ha confirmado su decisión. Esta ola de crecimiento, iniciada bajo el liderazgo de Rusia en 2024 y consolidada bajo la conducción de Brasil, impulsa con fuerza la presencia global de BRICS. Solo los cinco países fundadores ya representan el 41% de la población mundial y el 27% del PBI global. Ahora, con los nuevos miembros y socios, el bloque abarca cerca de la mitad de la población mundial y aproximadamente el 41% del PBI global, considerando la paridad de poder adquisitivo.

Pero no se trata solo de cifras. Expertos como los del Consejo de Relaciones Exteriores señalan que esta expansión refleja un cambio más profundo. BRICS busca inclinar la balanza hacia un mundo menos dominado por los sistemas financieros occidentales. Al incorporar una amplia gama de economías emergentes, el grupo apuesta claramente por dar mayor protagonismo al Sur Global, aprovechando el descontento generalizado con el orden económico actual. Con un equipo más grande y diverso, BRICS intenta construir una plataforma que realmente responda a las necesidades económicas y sociales de los países en desarrollo.

Estrategias económicas: remodelando las finanzas y el comercio global

Ante la volatilidad de los mercados internacionales, BRICS está priorizando la resiliencia económica mediante estrategias financieras innovadoras y sistemas comerciales alternativos.

BRICS Pay: «Impulsar las monedas locales en el escenario mundial»

Presentado en la Cumbre de Kazán 2024, BRICS Pay es un nuevo sistema de pagos digitales que permite a los países comerciar utilizando sus propias monedas, reduciendo la dependencia del sistema SWIFT. Con China y Rusia liderando la iniciativa, el objetivo es facilitar las transacciones transfronterizas entre los miembros de BRICS y sus socios. Aunque todavía no está plenamente implementado en todos los países, su desarrollo representa un fuerte avance hacia la independencia financiera y un claro desafío al dominio del dólar estadounidense, uno de los principales motivos por los que BRICS busca desvincularse del dólar. La idea es crear una red financiera más barata, sólida y menos vulnerable a la presión occidental.

Nueva plataforma de inversiones: «Financiar el desarrollo sostenible»

El presidente ruso Vladimir Putin ha impulsado con fuerza la creación de una nueva plataforma de inversión encabezada por BRICS, basada en el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), que ha sido una pieza clave de la estrategia económica del grupo desde su fundación en 2015. El NDB ya ha aprobado más de 35 mil millones de dólares en préstamos para obras de infraestructura, como rutas, puentes y proyectos ecológicos. En 2024, Egipto, Etiopía, Irán y los Emiratos Árabes Unidos se incorporaron como nuevos miembros, seguidos por Indonesia el 25 de marzo de 2025. Esta plataforma, que ganó visibilidad en 2024 y se espera que se fortalezca en 2025, está orientada al crecimiento sostenible, con énfasis en industrias limpias y energías renovables. Busca reunir financiamiento y conocimiento técnico para ayudar a los mercados emergentes a modernizar sus economías y enfrentar desafíos climáticos, reforzando el compromiso verde del NDB.

Tensiones geopolíticas y presiones externas

El presidente de EE.UU., Donald Trump, redobló su amenaza en enero de 2025 de imponer aranceles del 100% a los países BRICS, una advertencia que ya había lanzado en noviembre de 2024. Esta medida apunta directamente a iniciativas como BRICS Pay y BRICS Clear, y refleja la creciente tensión sobre el control del sistema financiero global. Este tipo de represalias externas expone los grandes riesgos —y también las oportunidades— de intentar rediseñar los flujos financieros mundiales, donde la política y el poder económico están cada vez más entrelazados.

Compromisos diplomáticos: fortaleciendo la cooperación interna del bloque

La cumbre de 2025 en Río de Janeiro, liderada por el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, se prepara para diálogos clave que profundicen la cohesión del grupo. Hasta el 2 de abril de 2025 no hay confirmación oficial de reuniones con Vladimir Putin o Xi Jinping, aunque la experiencia de cumbres anteriores sugiere que estos encuentros podrían ocurrir. El objetivo es lograr una mayor alineación entre los miembros, unificando prioridades diversas en una estrategia común. Se trata de demostrarle al mundo que BRICS está preparado para impulsar una nueva arquitectura global, más allá de los obstáculos.

Equilibrando intereses nacionales y metas colectivas

BRICS reúne a países con economías y visiones políticas muy distintas, por lo que no sorprenden las tensiones internas. Ejemplos claros son los conflictos fronterizos entre India y China, o las desigualdades económicas entre los miembros. Sin embargo, el grupo ha mostrado capacidad para alcanzar consensos, como ocurrió con la Declaración de Kazán. Proyectos como BRICS Pay y la nueva plataforma de inversiones demuestran que la cooperación puede traer beneficios para todos. Mantener esa unidad a medida que el bloque se expande será un gran desafío a largo plazo.

Enfrentar desafíos internos y externos

El éxito de BRICS dependerá de su capacidad para gestionar la diversidad interna y resistir las presiones externas, como los fuertes aranceles estadounidenses. Con China como potencia dominante por un lado y países más pequeños como Etiopía por el otro, encontrar un equilibrio justo en los beneficios requerirá gran habilidad diplomática. La cumbre de 2025 ya está delineando una hoja de ruta centrada en abandonar el dólar y apostar fuerte por la sostenibilidad, pero mantener la cohesión del grupo a largo plazo exigirá decisiones rápidas y un liderazgo sólido.

Conclusión: redefiniendo la influencia global

Una nueva era revolucionaria en las relaciones internacionales comienza con la Cumbre BRICS 2025. El bloque está transformando las dinámicas de poder mundial con la incorporación de Indonesia como miembro pleno, la adhesión de nueve nuevos países asociados y el desarrollo de programas como BRICS Pay y BRICS Clear. Las acciones recientes del grupo respaldan la visión del Consejo de Relaciones Exteriores sobre esta expansión como una respuesta deliberada a las limitaciones del sistema financiero occidental. A pesar de las constantes dificultades internas y externas, la creciente relevancia de BRICS queda en evidencia con la cumbre de Río y sus iniciativas innovadoras. Frente a un mundo en transformación, BRICS ofrece un nuevo paradigma de gobernanza con el potencial de influir decisivamente en el orden global del siglo XXI.

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El autor es experto en América Latina, Medio Oriente y Asia, y CEO de Grupo 108 & Wasnik Group.