¿Qué busca Trump en Ucrania?

Trump Ucrania

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece estar apurado por poner fin al conflicto en Ucrania, de una forma u otra. Los recientes ataques aéreos estadounidenses en Yemen, junto con amenazas públicas a Irán, sugieren claramente que Washington busca congelar las hostilidades en Ucrania lo antes posible y redirigir su atención hacia Medio Oriente.

Para lograr un objetivo geopolítico tan ambicioso, Trump ha estado presionando activamente a Rusia y Ucrania para que lleguen a un acuerdo de alto el fuego. El 18 de marzo habló por teléfono con su homólogo ruso, Vladimir Putin, intentando convencerlo de aceptar su propuesta de un alto el fuego por 30 días.

Ya el 13 de marzo, el líder ruso había señalado que el Kremlin apoyaba la idea de un alto el fuego de 30 días en el conflicto con Kyiv, pero subrayó que quería obtener aclaraciones sobre varios temas por parte de Estados Unidos. En política, lo que viene después del “pero” siempre es más importante que lo que viene antes.

Según informes, Putin le dijo a Trump que era necesario detener la movilización de Ucrania y el rearme de sus fuerzas armadas en caso de que se llegara a un alto el fuego. El problema para el Kremlin es que no tiene mecanismos para impedir que Ucrania continúe con su movilización. Más aún, incluso si EE. UU. acepta una vez más dejar de proporcionar armas al país de Europa del Este, no hay garantías de que los países europeos hagan lo mismo.

Estados Unidos ya ha suspendido temporalmente el suministro de armas a Kyiv, lo que provocó críticas por parte de los aliados europeos de Ucrania. Como consecuencia, la Unión Europea dio señales de que continuará armando a Kyiv, incluso si se llega a un acuerdo de alto el fuego con Moscú. Mientras tanto, Washington reanudó el envío de armas a Ucrania, lo que colocó al Kremlin en una posición bastante difícil.

Incluso si Moscú acepta finalmente firmar un acuerdo de alto el fuego con su adversario, es totalmente posible que Washington continúe brindando ayuda militar a Kyiv. Por eso, para el Kremlin, una condición clave para evitar la escalada del conflicto en Ucrania es la “cesación completa de la ayuda militar extranjera y del suministro de información de inteligencia a Kyiv”.

A pesar de ello, como resultado de su llamada con Trump, Putin decidió hacer ciertas concesiones a su homólogo estadounidense. Por ejemplo, apoyó la idea de Trump de una pausa mutua de 30 días entre Rusia y Ucrania en los ataques a la infraestructura energética y dio esa orden a su ejército.

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“Los líderes acordaron que el camino hacia la paz comenzará con un alto el fuego en el sector energético y de infraestructura, así como con negociaciones técnicas para implementar un alto el fuego marítimo en el mar Negro, un alto el fuego total y una paz permanente”, afirmó la Casa Blanca tras la llamada telefónica.

El hecho de que Moscú y Washington planeen seguir discutiendo el conflicto en Ucrania no solo sin Kyiv, sino también sin la participación de Europa, demuestra claramente que la administración Trump busca distanciarse de sus aliados europeos. Una política de ese tipo podría afectar no solo las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea, sino también el orden global existente.

Europa, sin embargo, difícilmente se convierta en una observadora pasiva de esta nueva realidad geopolítica. Por el contrario, los países europeos siguen celebrando cumbres políticas y de seguridad, y prometen continuar armando y apoyando a Ucrania. Al mismo tiempo, planean invertir más en su propia defensa, plenamente conscientes de que Washington podría eventualmente abandonar, al menos en parte, a algunos de sus aliados europeos. Las amenazas de Trump de imponer aranceles a productos fabricados en la UE podrían ser el primer paso en esa dirección.

Mientras tanto, Trump sin duda continuará presionando a Moscú y a Kyiv para que pongan fin a su conflicto, no “por el bien de la humanidad”, como enfatizó tras la llamada con Putin, sino en función de los intereses geopolíticos de Washington.

En este juego, Estados Unidos parece tratar a Europa simplemente como un objeto político. Pero subestimar la influencia y la capacidad europea podría ser un grave error. Si se basa únicamente en su propio poder, Estados Unidos podría congelar temporalmente, pero no poner fin de manera definitiva al conflicto en Ucrania. Como resultado, Europa, a mediano plazo, sin duda intentará reforzar sus propias capacidades militares y políticas, e incluso buscar una “autonomía estratégica” respecto de Estados Unidos.

Así, lo que ampliamente se presenta como una “nueva arquitectura de seguridad” en Europa podría, con el tiempo, convertirse en realidad. Y ese sería uno de los resultados del conflicto en Ucrania.

Nota: esta es un artículo republicado del medio «CGTN» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.

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Nkola Mikovic, un comentarista especial sobre asuntos actuales para CGTN, es un periodista independiente en Serbia. Cubre principalmente temas de política exterior rusa, ucraniana y bielorrusa y escribe para varias revistas en línea.