La revista TIME publicó esta semana un perfil extenso de Wang Xingxing, el fundador de la firma china Unitree, que sirve como excusa perfecta para entender por dónde viene la carrera global por los robots humanoides y por qué China le lleva la delantera a Occidente en ese terreno.
Wang tiene 36 años, es de Ningbo, y fundó Unitree en 2016 cuando todavía era un veinteañero. Empezó con robots-perro, pasó a los humanoides y ahora está probando algo más extravagante: el GD01, un mecha de casi tres metros y media tonelada que puede llevar un piloto adentro, caminar en dos o cuatro patas y tirar trompadas capaces de tumbar una pared. Según contó a TIME, la idea le surgió después de ver una pelea de UFC, y reconoció una referencia directa a Avatar, la película de James Cameron.
Pero el GD01 es más una vidriera que un negocio. La apuesta real de Unitree pasa por modelos más chicos y baratos, como el G1, que la compañía viene empujando agresivamente en precio: bajó de 16.000 a 13.500 dólares en apenas año y medio, mientras que el modelo R1 ya se consigue por menos de 5.000. Esa lógica de escala y reducción de costos —fabricando sus propios actuadores, que son el componente más caro de cualquier humanoide— es la que le permitió a Unitree despachar más de 5.500 unidades en 2025, más de una cuarta parte del mercado mundial.

La foto completa: China vs. el resto
El artículo de TIME sitúa bien el tablero geopolítico. Tesla apunta a producir 10 millones de unidades anuales de su Optimus. Figure, la startup californiana, ya tiene su modelo 03 trabajando en una planta de BMW en Carolina del Sur. Pero ni Tesla ni Figure ni la surcoreana o japonesa de turno logran hoy el volumen de Unitree, y ni Elon Musk lo esconde: TIME recoge una frase suya de enero donde admite que Tesla no ve competidores serios fuera de cccccbvgt en este rubro.
Ese liderazgo no es casual. El propio gobierno chino declaró a los humanoides una «innovación disruptiva» al mismo nivel que los smartphones o los autos eléctricos, y desde fines de 2024 las ciudades chinas armaron fondos de inversión por más de 26.000 millones de dólares para el sector, según cifras de Morgan Stanley citadas en la nota. Unitree, como una de las startups de elite de Hangzhou, se beneficia de ese ecosistema, aunque la empresa no precisa cuánto apoyo estatal recibe puntualmente.
Ese mismo respaldo es el que preocupa en Washington: en junio, un grupo bipartidista de legisladores presentó el proyecto Guard Act para prohibir robots chinos considerados una amenaza a la seguridad nacional, con Unitree señalada de forma directa por el presidente del Comité Selecto de la Cámara sobre China.

El problema real no es el hardware
Lo más interesante del perfil de TIME es que presenta el mercado con claridad, sin entusiamos desmedidos. Todo lo contrario: según los datos que cita, solo el 9% de las ventas de Unitree va a aplicaciones industriales reales; el grueso —74%— termina en universidades, centros de investigación y desarrolladores individuales que están, en rigor, tratando de construir mejores robots. Es decir: hoy toda la industria del humanoide le vende máquinas a gente que investiga cómo mejorar máquinas, no a fábricas que ya las usan en producción.
El cuello de botella, según Wang, no es mecánico sino de «generalización»: lograr que un robot entienda una orden nueva en un entorno que nunca vio, algo mucho más difícil de entrenar que un modelo de lenguaje, porque no existe un «internet» de datos físicos para nutrirlo. Ahí es donde se está dando la verdadera pelea, en los llamados modelos de visión-lenguaje-acción, con Nvidia, Google DeepMind y Alibaba compitiendo cabeza a cabeza.
TIME también repasa el historial de seguridad de la empresa —el año pasado se detectó una puerta trasera en sus robots-perro Go1 que permitía controlarlos de forma remota— y el dilema de fondo que atraviesa a toda la industria: si estas máquinas van a ser, como dice la nota, más parecidas a C-3PO o al monstruo de Frankenstein. Wang, previsiblemente, apuesta a lo primero, aunque él mismo reconoce que la tecnología «todavía está en una etapa relativamente temprana» y que el despliegue masivo no va a llegar de un día para el otro.
Co-fundador de ReporteAsia.













