La creciente industria de vehículos eléctricos (VE) de China está haciendo avances significativos en Asia Central, una región históricamente dependiente de las tecnologías automotrices tradicionales y los combustibles fósiles. Durante una reciente visita a Tayikistán en julio, el líder chino Xi Jinping enfatizó la necesidad de colaborar en autos de energía verde.
Dos de las mayores compañías de vehículos eléctricos de China, Xpeng y Li Auto, anunciaron recientemente planes para enfocarse en mercados emergentes de Asia Central y el Medio Oriente. Los medios estatales chinos destacaron las exportaciones de vehículos eléctricos como un signo de amistad y colaboración entre China y Asia Central.
Sin embargo, los expertos advierten que la expansión de los vehículos eléctricos de China podría traer algunos costos ambientales a corto plazo, especialmente en Asia Central. Esta región es rica en minerales críticos para la producción de vehículos eléctricos, pero depende en gran medida de los combustibles fósiles para su propio consumo de energía.
Panorama energético de Asia Central: Dependencia de los combustibles fósiles
China está a la vanguardia de la transición global hacia los vehículos eléctricos en gran parte porque ha pasado décadas invirtiendo y desarrollando su talento, capacidad de producción e infraestructura en el campo de la tecnología verde. Su enfoque integral incluye sólidas capacidades de manufactura, inversiones significativas en tecnología de baterías, formación y educación extensas, y un apoyo gubernamental sustancial.
Esta inversión constante ha creado algo parecido a un problema de sobrecapacidad, ya que numerosos investigadores y economistas internacionales afirman que el nivel de producción y la capacidad tecnológica verde de China superan la demanda global. Los funcionarios chinos y los medios de comunicación estatales rechazan enérgicamente estas afirmaciones, calificándolas de «calumnias». No obstante, en la búsqueda de consumidores para sus productos de energía y tecnología verde, China está recurriendo cada vez más a mercados extranjeros. Este enfoque ha sido bastante exitoso ya que, a pesar de los altos aranceles impuestos por Estados Unidos y Europa para frenar su expansión en vehículos eléctricos, China ahora representa cerca del 60% de todos los nuevos vehículos eléctricos vendidos en todo el mundo. Aunque los vehículos eléctricos se están convirtiendo en una opción atractiva para el transporte limpio en todo el mundo, su impacto ambiental podría ser desigual en Asia Central, una región donde el consumo energético está dominado por los combustibles fósiles, particularmente en Kazajistán y Uzbekistán. En 2021, el carbón produjo el 67% de la energía en Kazajistán. En Uzbekistán, la producción de carbón también ha aumentado en los últimos dos años hasta en un 40%.
“Los (vehículos eléctricos chinos) son asequibles. Reducen la demanda de productos derivados del petróleo, una parte de los cuales se importan de Rusia, y son la tendencia futura”, dijo Laurent Ruseckas, analista de S&P Global Commodity Insights, a Global Voices. “Pero a corto plazo, son menos útiles para reducir las emisiones de carbono de lo que uno podría pensar. La red eléctrica en Asia Central está muy lejos de estar descarbonizada.” Por ejemplo, Kazajistán tiene el carbón más barato del mundo y, a pesar de que el gobierno kazajo ha establecido objetivos de transformación hacia la energía verde, al igual que otros países de Asia Central, pasar a tecnologías bajas en carbono requiere inversiones significativas.
Colaboración regional en vehículos eléctricos
Kazajistán y Uzbekistán se han convertido en centros regionales para los vehículos eléctricos chinos. Como el mayor socio comercial de China en Asia Central, Kazajistán se ha comprometido a aumentar la colaboración en vehículos eléctricos y minerales críticos. En Uzbekistán, la principal compañía china de vehículos eléctricos, BYD, comenzó a producir vehículos de energía renovable en una fábrica uzbeka, marcando el establecimiento de su primera fábrica en Asia Central. BYD tiene planes ambiciosos para aumentar su producción en Uzbekistán a 500,000 autos al año. A pesar de la creciente popularidad de los vehículos eléctricos, en Kazajistán, la participación de los vehículos eléctricos frente a los autos de gasolina o diésel es solo del 0.11%. Hasta ahora, Uzbekistán lidera en la región, donde los vehículos eléctricos representan el 5.7% del parque vehicular total.
Si bien algunos están preocupados de que la adopción generalizada de vehículos eléctricos aumente la demanda de electricidad, lo que podría llevar a un aumento de las emisiones —especialmente dado que gran parte de la electricidad en la región se genera actualmente a partir de carbón—, numerosos estudios e informes han desmentido este temor.
Estudios de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido y de Nijmegen en los Países Bajos muestran que los vehículos eléctricos son aún más amigables con el medio ambiente que los autos de gasolina en el 95% del mundo, incluso cuando su energía proviene principalmente del carbón. Sin embargo, los beneficios de una transición a vehículos eléctricos podrían verse disminuidos en una red eléctrica basada en carbón, a menos que la capacidad de energía verde de una nación se expanda simultáneamente.
Para fortalecer esta transición verde, Uzbekistán se ha comprometido a producir el 30% de su electricidad a partir de energía solar, con planes para construir estaciones eléctricas solares y eólicas con una capacidad de ocho gigavatios para 2030, con la ayuda de inversores extranjeros. Sin embargo, este desarrollo de la red verde ya enfrenta algunos obstáculos, ya que los inversores occidentales dudan en invertir en Uzbekistán debido a la falta de estado de derecho y protección de las inversiones, según personas cercanas al entorno de inversión extranjera uzbeko que hablaron con Global Voices bajo condición de anonimato.
Aumento de la demanda de minerales debido a la expansión de los vehículos eléctricos
Además de vender vehículos eléctricos a Asia Central, China también está aprovechando los ricos recursos minerales de la región para satisfacer su demanda de níquel, cobalto y litio, que son minerales críticos en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos. Kazajistán, por ejemplo, ha visto una inversión significativa de China en infraestructura minera para satisfacer las necesidades de producción de vehículos eléctricos y fabricación de baterías.
Durante su reciente visita a Kazajistán en julio, el líder chino Xi Jinping se comprometió a fomentar el crecimiento y la cooperación en áreas que incluyen energía renovable y minerales críticos. El año pasado, Kazajistán acordó colaborar con el principal productor de metales de China, Zijin Mining Group, para mejorar su tecnología minera.
Además del litio, Kazajistán también es rico en cobre, un mineral esencial en las baterías de los vehículos eléctricos. Kazajistán se encuentra entre los 15 principales países del mundo en producción y reservas de cobre. El año pasado, China y Kazajistán firmaron un memorando para colaborar en energía limpia en Zhezkazgan, la ciudad minera de cobre más importante de Kazajistán.
Esta minería complica aún más la transición hacia la energía verde de Kazajistán, ya que las actividades mineras pueden tener un impacto ambiental significativo y también afectar negativamente la salud y calidad de vida de los trabajadores y las personas en las regiones circundantes.
Durante décadas, Zhezkazgan ha experimentado degradación ambiental y una mala salud entre los residentes debido a la dependencia de la minería de cobre. Las tasas generales de mortalidad por cáncer y enfermedades respiratorias en Zhezkazgan son mucho más altas que el promedio nacional de Kazajistán. Y las nuevas inversiones chinas en la industria del cobre de Zhezkazgan probablemente no abordarán las preocupaciones de los residentes sobre la seguridad del agua y el aire, o las malas condiciones laborales, según Yipeng Zhou, quien estudia la historia de la minería en Eurasia Central.
Reducir la huella de carbono de la región y cambiar a energía limpia requiere aumentar el despliegue de vehículos eléctricos, un mercado dominado por China. Sin embargo, la expansión de los vehículos eléctricos chinos también ejerce presión sobre los recursos minerales en Asia Central, donde las prácticas mineras han puesto en riesgo el medio ambiente y la salud de los residentes locales.
Nota: este es un artículo republicado del medio «Global Voices» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.
Shahida Yakub es una productora/directora nominada al Emmy y reportera de guerra, nacida en Uzbekistán y residente en el Reino Unido. Ha dirigido documentales sobre Ucrania, el genocidio Rohingya y ha trabajado para la BBC y RFE/RL.














