El ferrocarril China-Kirguistán-Uzbekistán: Entre el optimismo y la preocupación

China

Los planes para el ferrocarril China-Kirguistán-Uzbekistán (CKU) vuelven a estar en marcha. El 6 de junio, representantes de los tres países firmaron el proyecto en Beijing, poniendo en marcha un proyecto de transporte clave que ha estado en conversaciones durante los últimos 27 años y que más recientemente se incluyó en la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China (BRI).

La construcción del ferrocarril CKU fue propuesta por primera vez por la Iniciativa del Corredor de Transporte Europa-Cáucaso-Asia (TRACECA) en 1997, pero ha permanecido en conversaciones desde entonces debido a la naturaleza complicada del proyecto.

El ferrocarril comenzará en la ciudad de Kashgar, en el oeste de China, luego entrará en Kirguistán a través del paso Torugart en el este, continuando hacia Kazarman y bajando hasta Jalal-Abad en el suroeste. El destino final será Andiján, en el sureste de Uzbekistán, conectándose con rutas ferroviarias existentes.

Una vez completado, proporcionará una ruta comercial alternativa entre China y Uzbekistán. Además, el CKU ahorrará alrededor de 900 kilómetros en la ruta hacia Irán y el Medio Oriente desde Kashgar al evitar pasar por Kazajistán a través de Khorgos. La ruta propuesta integrará aún más a Kirguistán en las rutas comerciales de Asia Central y potencialmente abrirá nuevas vías de transporte hacia países europeos y del Golfo.

“[Los países de Asia Central] quieren desarrollar más rutas que interconecten Asia Central y los mercados externos para disminuir su dependencia económica de Rusia”, dijo Oyuna Baldakova, investigadora asociada del King’s College de Londres enfocada en las relaciones entre China y Asia Central, a Vlast.

Desafíos políticos, financieros y técnicos fueron obstáculos entre los tres países. Según Omirbek Hanayi, del Instituto de Investigación Euroasiática en Kazajistán, las revoluciones de 2005, 2010 y 2020 trajeron inestabilidad política a Kirguistán y frenaron las negociaciones.

“Antes de asignar fondos a proyectos de instituciones internacionales como [el Banco EXIM de China], las instituciones chinas evalúan riesgos, y financiar la sección del ferrocarril en Kirguistán presentaba riesgos financieros”, dijo Frank Maracchione, investigador de doctorado en la Universidad de Sheffield, a Vlast.

Un gran obstáculo para el proyecto fue la distribución del financiamiento entre los tres estados. La solución a este problema de larga data se encontró en el acuerdo según el cual China cubrirá el 51 por ciento del costo total, mientras que Kirguistán y Uzbekistán asumirán cada uno el 24,5 por ciento. Respondiendo preguntas del parlamento el 18 de junio, el director de Kyrgyz Temir Zholu, la empresa nacional de ferrocarriles, dijo que Kirguistán financiará la construcción a través de préstamos proporcionados por bancos chinos.

China es el mayor acreedor de Kirguistán. A partir de 2023, la deuda externa de Kirguistán era de poco menos de 4 mil millones de USD, con el 43 por ciento adeudado al Banco EXIM de China, lo que representa alrededor del 40 por ciento del PIB del país y genera preocupaciones sobre la capacidad del gobierno para pagar sus deudas y potencialmente caer en la trampa de la deuda de China.

Las diferentes anchuras de vía entre China y los países postsoviéticos han dificultado las negociaciones. China utiliza el ancho de vía estándar mundial de 1.455 milímetros. Kirguistán y Uzbekistán utilizan un ancho de vía de 1.520 milímetros. No está claro qué dispositivo podría usarse para salvar la diferencia para el ferrocarril CKU.

El terreno de Kirguistán también plantea serios desafíos. El plan para el ferrocarril es atravesar 81 nuevos puentes y 41 túneles, a través del territorio montañoso del país.

A pesar de estos desafíos, los líderes políticos continúan mostrando optimismo. El jefe del Gabinete de Ministros de Kirguistán, Akylbek Japarov, ha declarado que el CKU traerá a Kirguistán al “mercado mundial” y transformará a “Kirguistán en un importante centro comercial e industrial”.

El presidente chino Xi Jinping fue optimista desde otro ángulo, destacando que el CKU “demuestra a la comunidad internacional la firme determinación de los tres países de unirse para promover la cooperación y buscar el desarrollo común”. Según el acuerdo, la construcción comenzará en octubre, pero solo el tiempo dirá si y cuándo el proyecto se hará realidad.

Nota: este es un artículo republicado de Global Voices por licencia Creative Commons Attribution 3.0. Link al artículo original.

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