Avance de la COP28: China en la mira mundial

COP 28

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28) reunirá este año a los países para debatir medidas de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y de adaptación a los efectos del cambio climático.

Es probable que el tema clave de la conferencia, que se celebrará del 30 de noviembre al 12 de diciembre en Dubai, sea cómo cerrar la brecha entre los planes actuales de reducción de emisiones y lo que se necesita para poner al mundo en la senda de frenar el calentamiento global.

Los expertos han declarado a China Dialogue que este país se enfrentará a una «presión cada vez mayor» en la COP28 en cuestiones como la mejora de su acción climática, así como su participación en el fondo de «pérdidas y daños», diseñado para compensar a los países del sur global por los impactos inevitables del cambio climático.

Al mismo tiempo, esperan que China presione al mundo para que cumpla objetivos más ambiciosos tanto en materia de desarrollo de energías renovables como de pérdidas y daños.

Aunque aún falta un mes para la COP28 y nadie sabe muy bien cómo serán entonces las relaciones climáticas entre Estados Unidos y China, los expertos consideran que la colaboración entre ambos países es clave para combatir el calentamiento global. ¿Presentarán otro mensaje conjunto de unidad en la acción climática, como hicieron en las COP de París y Glasgow de 2015 y 2021?

Un mundo que se queda corto en acción climática

El esfuerzo colectivo de los países para reducir las emisiones es insuficiente para alcanzar los umbrales de calentamiento de 1,5C o 2C decididos en la COP de París de 2015. Este es el veredicto de un reciente informe de la ONU sobre el primer balance de la acción climática mundial. En él se ofrecen orientaciones sobre cómo actualizar y mejorar los planes -conocidos como contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés)- para alcanzar los objetivos de París.

Según el informe, para que el objetivo de 1,5 ºC siga siendo alcanzable, en 2030 el mundo deberá haber reducido sus emisiones anuales entre 20.300 y 23.900 millones de toneladas equivalentes de CO2 con respecto a los compromisos actuales.

Naturalmente, habrá preocupación sobre si China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, actualizará su NDC e intensificará sus esfuerzos para reducir las emisiones. Pero los expertos afirman que, dado que ya lo hizo en 2020, es posible que no vuelva a hacerlo pronto de forma significativa.

Chris Aylett, coordinador del Centro de Medio Ambiente y Sociedad del grupo de reflexión británico Chatham House, afirma que China está centrada en la enorme tarea de la aplicación, desplegando las políticas y tecnologías necesarias para cumplir los objetivos de neutralidad y reducción de las emisiones de carbono fijados por el Presidente Xi en 2020.

Sin embargo, esto no significa que en la COP28 no se presione a China para que haga más, señala Aylett. La UE ha pedido recientemente a China que se comprometa con el Compromiso Global sobre el Metano, lanzado en la COP26 de Glasgow en 2021, así como con el objetivo global de triplicar el despliegue de energías renovables para 2030, recogido en la reciente Declaración de los Líderes del G20 de Nueva Delhi. Estados Unidos ha pedido a China que contribuya a la financiación multilateral para el clima, algo a lo que se ha resistido hasta ahora por el principio de que como país en desarrollo, como se define a sí mismo, no está obligado dentro del proceso climático de la ONU.

El esfuerzo colectivo de los países para reducir las emisiones es insuficiente para alcanzar los umbrales de calentamiento de 1,5C o 2C decididos en la COP de París de 2015.

«China tiene una preferencia establecida por no prometer y cumplir en exceso sus objetivos climáticos, y ha dejado claro que no cederá a la presión externa», explica Aylett. «Paralelamente, los funcionarios chinos se han mostrado críticos con lo que consideran ‘el bajo rendimiento del mundo rico’ en materia de cambio climático».

No obstante, China podría anunciar algunas medidas adicionales, como su propio plan de control del metano, largamente esperado, y un objetivo más elevado de capacidad instalada de energías renovables, según Li Shuo, asesor principal de política mundial de Greenpeace Asia Oriental.

En la declaración conjunta realizada con EE.UU. en Glasgow, China afirmó que crearía un plan de acción nacional integral para reducir las emisiones de metano procedentes de fuentes de energía fósiles, el sector de los residuos y la agricultura. El gobierno central afirma que el plan aún está en fase de elaboración, mientras que personas del sector afirman que hace tiempo que se ha ultimado un borrador. El retraso en anunciarlo puede haber estado influido por la inestable relación entre Estados Unidos y China o por las tácticas negociadoras de China en cuestiones climáticas, afirman.

Un buque de carga que transporta la pala de turbina eólica marina más grande del mundo, acercándose al puerto de Yantai, en la provincia china de Shandong, en agosto de 2023 (Imagen: Alamy)

Mientras que la publicación del plan sobre el metano lleva un ligero retraso, el crecimiento de la potencia eólica y solar instalada en China va bastante por delante. A la vista de esta tendencia, Li Shuo afirma que «la opinión generalizada es que no será ningún problema alcanzar los objetivos de instalación de energía eólica y solar fijados en la NDC china».

«Entonces, ¿aumentará China este objetivo? Esas expectativas siguen existiendo».

Contribuir a los objetivos mundiales de energías renovables

El éxito de la conferencia sobre el clima se medirá en parte por lo bien que se mueva la aguja en la reducción progresiva de los combustibles fósiles, y por si se fijan objetivos más ambiciosos de despliegue de energías renovables.

Aylett cree que es improbable que China se adhiera al lenguaje de la «eliminación gradual» de los combustibles fósiles que la UE y otros defenderán en la COP28. Mientras tanto, Xie Zhenhua, enviado especial de China para asuntos relacionados con el cambio climático, ha declarado que la eliminación progresiva de los combustibles fósiles es «poco realista». Tras los graves cortes de electricidad que sufrió el país en 2021, que se calcula que afectaron hasta al 44% de la actividad industrial, la política energética china se organiza hoy en torno al principio de «establecer lo nuevo antes de destruir lo viejo», retirando las infraestructuras de combustibles fósiles sólo cuando el nuevo sistema bajo en carbono esté plenamente implantado.

Sin embargo, como primer fabricante mundial de paneles solares y turbinas eólicas, Aylett cree que China «tiene sin duda un incentivo» para impulsar un objetivo más ambicioso en materia de energías renovables.

En el primer semestre de este año, la capacidad eólica y solar instalada en el país alcanzó los 820 gigavatios (GW). Mientras tanto, su capacidad total de energía renovable superó los 1.300 GW, o el 48,8% de la capacidad total de energía, situándose por delante de la energía de carbón. Se espera que la energía eólica y solar de China alcance su objetivo de 1.200 GW en 2025, cinco años antes de lo previsto, según un informe del grupo de reflexión Global Energy Monitor.

Según Yao Zhe, director de comunicaciones estratégicas del Instituto para el Progreso de la Descarbonización Global (iGDP), un think tank con sede en Pekín, China tiene potencial para empujar al mundo a alcanzar un objetivo más ambicioso de instalaciones de energías renovables para 2030 en el marco del proceso climático de la ONU.

En la Cumbre del G20 celebrada en septiembre, algunos países, entre ellos China, acordaron «proseguir y alentar los esfuerzos» para triplicar la capacidad mundial de energías renovables de aquí a 2030 y «acelerar los esfuerzos para la eliminación gradual de la energía del carbón». Pero no se establecieron objetivos climáticos vinculantes para cada país.

Según Yao Zhe, si el mundo puede acordar un objetivo para la capacidad instalada de energías renovables en la COP28, ello favorecería a China, dados los progresos nacionales del país en este frente. «Tener esa expectativa impulsará el mercado, lo que beneficiará a las exportaciones industriales de China, así como a la cooperación con las cadenas de suministro de otros países», afirmó Yao Zhe.

Cooperación climática entre China y EE.UU.

La posibilidad de que China y EE.UU. logren nuevos avances en la cooperación climática será uno de los principales puntos de interés de la COP. Desde 2013, cuando se creó el Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático EE.UU.-China, las cuestiones climáticas han sido en general una «zona segura» de cooperación. John Kerry, enviado especial del presidente estadounidense para el cambio climático, ha dicho en repetidas ocasiones que el clima es una cuestión mutua clave, independientemente de los desacuerdos que puedan tener los dos países.

La visita de Kerry a China en julio supuso la primera vez que ambos países abordaban cuestiones climáticas desde la suspensión de las conversaciones sobre el clima entre Estados Unidos y China en agosto del año pasado. Desde entonces, el mundo está expectante ante la posibilidad de que China y EE.UU. reanuden su colaboración en cuestiones climáticas.

Li Shuo declaró a China Dialogue que si las relaciones se mantienen estables durante el resto del año, ambos países podrían emitir una declaración conjunta en la COP28 que incluya elementos unilaterales, bilaterales y multilaterales. Esto seguiría el ejemplo de la declaración presidencial conjunta realizada en el período previo a la exitosa COP de París de 2015, así como la declaración de Glasgow de 2021.

Xie Zhenhua y John Kerry, máximos responsables de la diplomacia climática de China y Estados Unidos, respectivamente, en las negociaciones sobre el clima de Glasgow en 2021. La relación entre ambos influirá en la colaboración de los dos mayores países emisores en las negociaciones de este año. (Imagen: Han Yan / Alamy)

Los dos países podrían anunciar medidas sobre ayuda e inversión climática, energía en el extranjero, así como cooperación en investigación conjunta e intercambio de información sobre tecnologías bajas en carbono, como la captura y almacenamiento de carbono, afirmó Li Shuo.

Afirmó que, dado que las conversaciones sobre el clima entre EE.UU. y China están en curso, puede resultar difícil para ambas partes alcanzar una declaración conjunta en la complicada situación internacional actual. «Aunque se llegue a una declaración conjunta, será difícil que sea tan innovadora como la de 2015. Puede que se trate más de allanar el camino para las negociaciones que de marcar el tono del proceso global», afirmó.

Aylett cree que el valor de las conversaciones entre Estados Unidos y China es más simbólico que sustantivo. «Representan la importancia de dejar a un lado las diferencias para abordar un desafío compartido, y mantienen vivo el espíritu de cooperación entre las dos superpotencias que fue fundamental para la firma del Acuerdo de París en 2015», dijo.

Pérdidas y daños, y alternativas

La cuestión de si China inyectará o no dinero en el fondo de «pérdidas y daños» -destinado a compensar a los países en desarrollo por los impactos climáticos inevitables- ha centrado la atención internacional. China Dialogue ha dedicado anteriormente un artículo a la posición de China al respecto.

Los países africanos han presionado a los desarrollados para que contribuyan a la compensación de pérdidas y daños. Un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) predice que las pérdidas y daños en África para 2020-2030 costarán entre 290.000 y 440.000 millones de dólares.

Según el principio de «responsabilidades comunes pero diferenciadas» del proceso climático de la ONU, los Estados no son igualmente responsables de abordar la destrucción del medio ambiente mundial, y la condición de «país en desarrollo» de China significa que no está obligada a contribuir al fondo. Sin embargo, desde la creación de la convención hace 30 años, la posición económica y las emisiones del país han crecido rápidamente, y actualmente es la segunda economía más grande y el mayor emisor. Esto ha llevado a economías desarrolladas como EE.UU. y la Unión Europea a argumentar que también debería contribuir al fondo.

Xie Zhenhua declaró en la COP27 del año pasado que China no tiene la «responsabilidad» de contribuir económicamente a las pérdidas y daños. Pero dadas las grandes sumas que China ha invertido en la construcción de infraestructuras en el extranjero, a través de su Iniciativa «Belt and Road», existe un claro potencial para que contribuya aún más a apoyar el desarrollo en África.

«China puede desempeñar un papel importante a la hora de facilitar el despliegue de energías renovables en toda la región africana», afirma Marina Agortimevor, coordinadora de la Red Africana del Carbón, una red de organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la transición energética.

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En su opinión, África podría beneficiarse del apoyo chino a las energías renovables, no sólo en términos de infraestructuras, sino también de capacitación y desarrollo tecnológico. «Hemos visto la posibilidad de una estrategia integral en torno a las energías renovables que incluya la creación de empleo, la habilitación de la fabricación local y el desarrollo de capacidades».

Lo mismo puede decirse del desarrollo de infraestructuras que reduzcan el cambio climático y se adapten a él.

Aylett afirma que, en lugar de pagar al fondo de pérdidas y daños, China puede contribuir al objetivo general del fondo, que es permitir a los países vulnerables recuperarse de los efectos del cambio climático, orientando la inversión y la cooperación técnica en el marco de la BRI hacia un desarrollo resistente al cambio climático. Si es sustancial y suficientemente visible, esto podría aumentar la presión sobre los países desarrollados para que hagan más, añade.

Según el principio de «responsabilidades comunes pero diferenciadas» del proceso climático de la ONU, los Estados no son igualmente responsables de abordar la destrucción del medio ambiente mundial, y la condición de «país en desarrollo» de China significa que no está obligada a contribuir al fondo

Recientemente, China publicó un libro blanco titulado «Políticas y acciones para abordar el cambio climático», en el que afirmaba que el país presionaría para que la COP28 llegara a una decisión sobre un marco global de objetivos de adaptación y finalizara el mecanismo financiero para pérdidas y daños y los acuerdos de financiación relacionados.

Yao Zhe declaró a China Dialogue que, junto con otros grandes emisores, China seguirá sometida este año a la presión de la comunidad internacional en materia de pérdidas y daños. «A China le gustaría ver menos acusaciones y presiones», opina.

En la última COP, dice Yao Zhe, algunos países desarrollados desviaron la atención hacia los grandes emisores en desarrollo para reducir la presión sobre ellos mismos. Este tipo de práctica no puede resolver el problema y puede minar la confianza mutua, afirma. No obstante, China puede desempeñar un papel crucial en la promoción de una comunicación más constructiva sobre pérdidas y daños, añade.

Una delegación china reforzada

Para los asistentes chinos, la COP28 será la primera conferencia normal de la ONU sobre el clima desde que comenzó la pandemia. En la COP27 del año pasado, las restricciones a los viajes al extranjero redujeron la delegación china a menos de 80 personas. En comparación, la delegación más numerosa, la de Emiratos Árabes Unidos, contaba con 1.073 personas. La Oficina de China y el Rincón de China estaban situados en un lugar apartado del recinto de la conferencia, relativamente lejos del centro de prensa y de los puestos de los eventos paralelos.

Xie Zhenhua comentó, con humor, que la distribución del recinto había sido dispuesta por los organizadores, no por cada país: «Mi podómetro muestra que camino una media de más de 13.000 pasos al día… Yo tampoco quiero caminar tanto, pero me lo tomo como mi ejercicio diario».

Xie seguirá al frente de la delegación china este año, que probablemente contará con una delegación más numerosa que en Egipto. Organizaciones no gubernamentales y empresas chinas de todo tipo también han expresado su entusiasmo por participar en la conferencia y reactivar los intercambios internacionales.

La organización de Yao Zhe, iGDP, participará como parte de la sociedad civil en los actos paralelos que se celebrarán en el Pabellón de China. Entre los temas de los actos de este año figuran la inversión y financiación climáticas, la mitigación, la adaptación y la transformación digital. Habrá una sesión especial para empresas e industrias, organizada por provincias y ciudades que están avanzando rápidamente en mitigación y adaptación, como Pekín, Shanghái y Shenzhen. Asistirán empresas privadas como LONGi, Tencent, Ali y Vanke.

El pabellón también acogerá una jornada dedicada a las energías renovables, en la que se invitará a empresas energéticas nacionales a compartir la experiencia china en energía solar y eólica y en almacenamiento de hidrógeno, según un informe de The Paper.

Yao Zhe afirmó que esto refleja cómo las empresas chinas, tanto estatales como privadas, están prestando más atención al cambio climático y mostrando un mayor compromiso a la hora de aportar soluciones.

«La delegación china está muy dispuesta a mostrar a la comunidad internacional los avances de la acción nacional china en materia de cambio climático y transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono», declaró.

Nota: El artículo fue publicado originalmente en inglés en China Dialogue. La reproducción del mismo en español se realiza con la debida autorización. Link al artículo original:https://chinadialogue.net/en/climate/cop28-preview-china-in-the-worlds-spotlight/

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Directora Adjunta del Programa de Clima y Medio Ambiente de China de China Dialogue. Antes de incorporarse a China Dialogue, trabajó para Compassion in World Farming International como directora de marketing y comunicaciones. Tiene un máster en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible por el University College de Londres.