Refugiados camboyanos en Longchamps, un nuevo “año cero”

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Cuando SK aceptó darme una entrevista desconocía su experiencia en Camboya en la década de 1970. Ese fue mi primer contacto con una persona que transitó la huida. Me ocupé de dejarle claro que sus nietas, que eran entonces alumnas mías, no tenían nada que ver con mi voluntad de hablar con ella.

Eso que yo sentí una obligación decirle, resultó en un lazo afectivo que facilitó el diálogo y generó de allí en adelante un vínculo de confianza. Una de las primeras advertencias que hizo SK me pareció exagerada: no quería hablar de lo sucedido en Camboya. Para ella la vida empezó el 13 de enero de 1980, el día que llegaron al aeropuerto de Ezeiza (Buenos Aires) y no quería hablar de lo sucedido antes de ese día.

Hablamos más de una hora. Fue agotador, porque la barrera del idioma fue grande: a veces ella no encontraba las palabras y utilizaba miradas y gestos para enfatizar aquello que no podía verbalizar. Yo me anticipaba con intención de facilitar las palabras, sintiéndome muy torpe e incómoda ya que pocas de mis propuestas resultaron útiles. Todas esas herramientas fueron utilizadas por SK, para dar fuerza a aquella frase: tres o cuatro veces a lo largo de la entrevista repitió que su vida se inició el 13 de enero de 1980. Su insistencia, el énfasis en el tono de voz y la mirada, me dio indicios de que no se trataba de una afirmación como las otras y traté de buscarle sentido.

Refugiados camboyanos en Longchamps, de Indochina a la Argentina

Pensé que podía tratarse de un agradecimiento a la Argentina por darle paz a su vida, que los sucesos vividos por ella en Camboya habían sido extremadamente dolorosos o vergonzosos y/o humillantes y no hablaría de ellos conmigo. También pensé que ese 13 de enero había sido crucial para su familia, pues había reunido a sus hijos y a partir de ese momento podría pensar en un futuro para ellos. Muchas cosas pasaron por mi mente cuando trataba de dar sentido a aquella insistente frase de SK.

Lo llamativo fue que sí hablo de lo sucedido en su pueblo, de lo mucho que lamenta no haber vuelto a ver a su padre. Respecto a eso dijo: “Hablo por teléfono todos los meses con mi hermano, mi padre murió, pero mi hermano sigue viviendo en Kumon”. Relató algunos detalles de los familiares que se quedaron, de su madre que murió cuando ella era niña. Además, describió minuciosamente la huida. También habló sobre su vida de niña, sus juegos y su relación con el hermano: “Era una vida sencilla, pero éramos felices”.

Meses más tarde, volví a pensar en sus palabras y encontré un nuevo sentido. Con la llegada de Pol Pot al poder, se exterminaron aldeas completas, asesinaron simpatizantes de Vietnam, Estados Unidos, la URSS o de casi todos los países del mundo. Las ciudades fueron evacuadas y los habitantes fueron enviados a campos de concentración donde eran obligados a trabajar. Se prohibió la moneda, el comercio, el mercado, las escuelas, la literatura, toda forma de arte, cultura y religión. El país se llenó de centros de torturas y ejecuciones, instalados en escuelas. La política oficial decía que solo la vida en el campo, lejos de la comodidad de la vida moderna occidental, era posible en la nueva Camboya, enfatizando sus aspiraciones fundacionales. Incluso cambió el nombre de la nación por el de Kampuchea Democrática y designó el inicio de su gobierno como el año cero.

Todo lo sucedido antes de la llegada del régimen de los jemeres rojos, quedaba anulado. Esta categoría instalada como estrategia de poder, atravesó a los sobrevivientes de tal manera que SK adoptó su propio año cero. “Le otorgo un nuevo sentido al 13 de enero de 1980”. Ella reemplazó el año cero de Pol Pot por un nuevo año cero en el que ella y su familia comenzaron una nueva trayectoria de vida.

Este descubrimiento me enojó conmigo por no haber advertido algo tan obvio desde el mismo momento en que lo dijo, más tarde me alegré porque pude advertirlo y finalmente me emocionó la posibilidad de 30 cambio que SK estaba realizando en su vida, pues el concepto de año cero que la acompañó en su trayectoria de vida en Camboya había sido resignificado perdiendo la carga de terror y amenaza que contenía en la política de Pol Pot para adoptar una apuesta por la vida.

 

Nota: El artículo es la quinta parte de un paper publicado originalmente por la Revista Asia / América Latina. La reproducción del mismo se realiza con la debida autorización. Link al artículo original: http://www.asiaamericalatina.org/wp-content/uploads/2021/12/2.-Refugiados-camboyanos-en-Longchamps.pdf

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Universidad de Buenos Aires