Refugiados camboyanos en Longchamps, violencia

camboya

Se han rescatado algunas características históricas y territoriales en Camboya a partir de la década de 1960, especialmente aquellas que se vinculan a la expulsión y trayectorias de la comunidad de refugiados, haciendo visible la trasposición de vivencias de allá hacia Argentina.

Algunas de ellas cargadas de violencia. El uso de la fuerza para derrocar el gobierno camboyano, dominar a los seguidores de Lon Nol y por tanto a los norteamericanos, constituyó tanto al golpe de estado como al gobierno de Pol Pot. La violencia relatada tanto en la bibliografía histórica como en el trabajo de campo se puede reflejar en actitudes que no pueden ser entendidas sin conocer aquel pasado. Esta violencia reflejada en el cuerpo de algunos de los sobrevivientes, componen e incluso han determinado algunas entrevistas.

Durante dos años los mediodías de los miércoles salían a buscar algo de comer y yo hacía trabajo de campo. Me instalaba en la plaza Rayo de Sol, frente a la escuela primaria nº 60. Allí, uno de esos mediodías, entablé conversación con una mujer que integra este colectivo camboyano, a quien llamaré «S». Aquel mediodía, hablaba con ella de su parecer respecto a las creencias religiosas hinduistas de sus padres, yo la escuchaba entretanto tenía la intención de obtener alguna entrevista con otro camboyano de la primera generación.

Refugiados camboyanos en Longchamps, de Indochina a la Argentina

Mientras S hablaba del budismo de sus padres, aumentaba mi ansiedad por encontrar el momento adecuado para pedirle que me ayude a conseguir tal entrevista. Esa ansiedad me hizo perder el registro de lo que sucedía a mi alrededor. Llevada por esa inquietud, le pregunté. No dudó ni un instante y señalando con un gesto de su cabeza (sus brazos estaban sosteniendo al bebé que no tenía aún dos meses) respondió: “mirá, ahí tenés a uno”.

Apenas giré la cabeza hacia la derecha, vi una escena a pocos metros de donde estábamos paradas. Se trataba de un varón de unos 60 años aproximadamente, bajo, de un metro cincuenta y cinco centímetros de altura, vestido con una remera sin mangas, musculosa de un cuadro de futbol. Él estaba de pie en la calle y hablaba con tres muchachos jóvenes que se recostaban sobre el muro de la escuela.

Ellos eran entre 20 y 30 centímetros más altos y su diferencia de estatura se acentuaba, pues los tres jóvenes estaban sobre la vereda, considerablemente más alta. Ninguno de los tres parecía tener intensión de emitir palabra respecto de lo que el más bajo decía. Los tres tenían una actitud corporal similar, manos en los bolsillos o tras de su propio cuerpo, hombros caídos y dos de ellos apoyaban sus espaldas sobre el muro.

Mendoza Reyes dice que “la proxémica es el estudio de la forma en que las personas utilizan el espacio (personal y/o social) para comunicarse”. En su interpretación acerca de las formas de “ocupar” lugar, se entiende que la distancia entre los tres jóvenes y el adulto camboyano era una distancia social. Esta distancia social es de uno a dos metros y medio, y marca el límite a partir del cual la otra persona no se siente afectada por nuestra presencia. Estos tres jóvenes, a pesar de superar esa distancia, sí parecían estar afectados por la presencia del mayor.

Desconociendo en aquel momento lo expresado por Mendoza Reyes, no dudé en comprender que se trataba de una situación totalmente dominada por el bajo, mayor. Él hablaba con voz firme y gesticulaba con los brazos, parecía ocupar más lugar que los otros tres. Tenía los hombros erguidos, sacaba el pecho en una actitud amenazante. Nada de lo que decía podía parecer una amenaza, se trataba de una charla superficial, vinculada al futbol. Sin embargo, la escena era claramente de subordinación de los jóvenes hacia él. No me animé a interrumpir, ni a esperar a que termine el monólogo, me intimidó su actitud. El varón bajo se impuso más allá de sus oyentes.

Refugiados camboyanos en Longchamps, expulsión y recepción

Me paralicé. No puedo decir que su actitud fuera amenazadora, pero me sentí sorprendida y acorralada ante la propuesta de S; aquella situación era evidentemente intimidante para mí. En ese momento, sentí que S había disfrutado mi sorpresa y la notoria negativa a abordar a aquel potencial informante. Tiempo más tarde me acordé de que cuando salieron de Camboya, llevaron consigo ciertas marcas de violencia. Aquella escena pudo ser otra forma de actuar lo que ya había sido actuado desde su llegada al barrio, ciertas posturas corporales de defensa, que pueden percibirse como agresivas. Tal como expresó SMa20, cuando los definía como amenazantes, ella dijo: “era difícil relacionarse con ellos al principio, metían miedo”.

Ya se ha mencionado que el Estado argentino tuvo un doble gesto con relación a los refugiados. Este grupo fue mostrado internacionalmente como grupo vulnerado, explotado y perseguido por los ejércitos comunistas en uno de los más violentos regímenes del siglo XX. Por otro lado, abandonados en un contexto en el cual nadie conocía su condición de refugiados por ACNUR. Esta situación vivida por los vecinos y por los mismos refugiados a su llegada, pudo determinar ciertas formas de relacionarse que no fueran “amables”, ni de bienvenida.

Es posible también que esto facilitara el control de su trabajo y perpetuara la condición de sometimiento en el barrio receptor, pues difícilmente los ayudaran a conseguir trabajo, a ubicarse en el barrio o a otra colaboración que cualquier vecino podría estar dispuesto a realizar. Sin embargo, los vecinos generaron imaginarios adjudicados a la comunidad. Esos imaginarios no son más que la transferencia hacia el “otro” de prácticas que son propias y no necesariamente de aquel “otro” al que se las conferimos. Esta idea que Trinchero aplica a los americanos nativos, puede otorgar sentido a algunos de los imaginarios que el barrio adjudica a la comunidad. Pues en este caso, al igual que a los “indios”, a los desconocidos “orientales”, es decir, a los integrantes de la comunidad en estudio, también se los asocia con estigmas.

 

Nota: El artículo es la séptima parte de un paper publicado originalmente por la Revista Asia / América Latina. La reproducción del mismo se realiza con la debida autorización. Link al artículo original: http://www.asiaamericalatina.org/wp-content/uploads/2021/12/2.-Refugiados-camboyanos-en-Longchamps.pdf

Laura Puga
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Universidad de Buenos Aires