El principio de participación flexible, o fórmula “ASEAN menos X”, distingue a la ASEAN de otras formas de regionalismo intergubernamental como el Mercosur, puesto que evita el estancamiento del proceso y garantiza el avance de la integración a través de la denominada “integración diferenciada”.
Esta es una forma de integración que permite a unos Estados miembros avanzar en la profundización del proceso mientras que otros deciden no hacerlo. Con ello otorgó una especie de período de transición a los nuevos Estados miembros (limitado, en principio) y permite una línea de tiempo de dos niveles en la realización del objetivo común, sin que los segundos obstaculicen a los primeros.
Dicha fórmula también surge en reconocimiento de los diferentes niveles de desarrollo y de preparación de los miembros al momento de abrir sus mercados. Por ejemplo, Vietnam, Myanmar, Laos y Camboya, últimos cuatro Estados en sumarse a la ASEAN, reecibieron un período más extenso para cumplir con el requisito del Área de Libre Comercio de la ASEAN (AFTA) y eliminar las barreras arancelarias en el comercio de bienes dentro del bloque.
https://hosting56220us-96570.webempresa.site/opinion/2021/12/12/asean-mercosur-logica-integracion/
Así la ASEAN logra mantener su dinamismo y avanzar en la integración, pues aunque alguno de sus miembros no esté preparado para hacerlo, al mismo tiempo apela al compromiso de que este se incorpore paulatinamente. El modelo de la ASEAN , o “ASEAN way”, se caracteriza por su alto grado de discreción, informalidad, pragmatismo, conveniencia, creación de consenso y negociación sin confrontación, opuesto a los enfrentamientos y a la prevalencia legalista de los procedimientos de negociación occidentales.
Todo lo contrario sucede en el Mercosur, donde el entendimiento es mínimo aunque en él no conviven Estados notablemente diversos (en idioma, sistemas políticos, cultura, etc.) o con enfrentamientos de larga data, como sí ocurre en la ASEAN. La inflexibilidad del proceso, producto de su puesta en marcha como MC (ergo, como un mismo territorio aduanal) sin haber logrado antes las condiciones necesarias para ello, y su débil funcionalidad jurídico-institucional que incide sobre una mínima organización y afecta su dinámica interna y externa, carente de estrategias comunes para profundizar la integración e insertarse y relacionarse con el mundo, ha perjudicado severamente sus relaciones intra y extrarregionales.
“ASEAN Way” se caracteriza por su alto grado de discreción, informalidad, pragmatismo, conveniencia, creación de consenso y negociación sin confrontación
Que al mismo tiempo existan en el bloque heterogeneidades y contradicciones institucionales, con ausencia de instancias capaces de planificar, ejecutar lo convenido y hacer seguimiento al logro de metas y objetivos, da pie a la incoherencia política, a la falta de una agenda coordinada, al incumplimiento de los acuerdos y a la indisciplina de los Estados miembros.
El problema del letargo del Mercosur obedece a que su estructura burocrática quedó condicionada o relegada por una conducción política híper-presidencialista que introdujo la dinámica propia del interpresidencialismo. Así, la actuación de los órganos decisorios y ejecutivos fue reducida y asumida por los gobiernos, quienes no actúan siguiendo ideales comunitarios sino los lineamientos político-ideológicos de los mandatarios de turno. Como consecuencia, el regionalismo queda supeditado a intereses personalistas, nacionales, y no regionales, por lo que los objetivos de la integración cambian conforme cambien los gobiernos.
Dicho de otro modo, “el proceso y su funcionalidad pasa a depender de estas élites políticas gubernamentales y queda sujeto a transitorios consensos en el marco de los diversos intereses nacionales en juego y no de los regionales”. Empleando la filosofía del poder de Han, el Mercosur no se afirma a sí mismo como espacio de poder político-económico porque sus miembros no han continuado los intereses estatales (individuales) en intereses regionales y esto impide la formación de una auténtica voluntad común, basada en una comunicación fluida y orientada hacia la negociación y el entendimiento. Sin entendimiento entre los Estados partes, el bloque no termina por organizarse; y sin organización, el Mercosur como subregión carece de poder.
El problema del letargo del Mercosur obedece a que su estructura burocrática quedó condicionada o relegada por una conducción política híper-presidencialista
Tal desorganización se debe a lo que pudiera catalogarse como tergiversación de la lógica institucional del Mercosur: el regionalismo intergubernamental fue transformado en un regionalismo interpresidencial que reproduce la prevalencia de los intereses nacionales aludidos, y los resguarda bloqueando cualquier acción contraria a estos a través de la capacidad de veto conservada.
El resultado de haber desplazado el intergubernamentalismo por el interpresidencialismo es el debilitamiento de los cimientos institucionales que deben sostener el proceso, trayendo consigo un déficit democrático (i.e., dada la concentración de potestades decisorias en manos de los poderes ejecutivos nacionales) que da lugar a los constantes incumplimientos de los gobiernos en materia de compromisos regionales, porque omiten la institucionalidad al no existir control ni consecuencias o sanciones para ellos. No obstante, es el proceso de integración quien corre con las consecuencias y las paga a un alto costo: con estancamiento, inoperancia, pérdida de credibilidad y con su fracaso.
Nota: El artículo es la segunda parte de un paper publicado originalmente por la Revista OASIS de la Universidad Externado de Colombia. La reproducción del mismo se realiza con autorización directa del autor. Link al artículo original: https://revistas.uexternado.edu.co/index.php/oasis/article/view/7566/10574
Magister Scientiae en Economía, mención políticas económicas, y EconomistaCum Laudepor la Universidad de Los Andes (ULA), Mérida-Venezuela. Docente de grado y posgrado e investigador ordinario de la ULA, categoría Agregado, adscrito a la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES). Miembro del Grupo de Estudios sobre Regionalismo, Integración Económica y Desarrollo (GRID), ULA, co-fundador del Grupo de Estudios Económicos sobre Asia (GEEA), ULA, de la Asociación Venezolana de Estudios sobre China (AVECH), ULA, de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África (ALADAA) Sección Venezuela y del Grupo de Reflexión sobre Integración y Desarrollo en América Latina y Europa (GRIDALE). Maestrando en Integración Latinoamericana en el Instituto de Integración Latinoamericana (IIL) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), La Plata-Argentina.













