ASEAN – MERCOSUR: priorizar un mayor acercamiento

ASEAN Mercosur

El avance de la integración depende más de la calidad y la fortaleza institucional que de la supranacionalidad, así lo demuestran la ASEAN y el Mercosur: siendo procesos intergubernamentales, el primero es flexible, pragmático, planificado y ajustado a la institucionalidad; mientras el segundo es rígido, contradictorio, sin planificación e indisciplinado.

Además, mientras en el Mercosur prevalezcan intereses nacionales por sobre los comunitarios difícilmente se aspirará a valores y objetivos compartidos, similares a la construcción de “una visión, una identidad y una comunidad” como ocurre en la ASEAN. Esto es, no habrá avances en la integración.

En materia comercial, el patrón internacional de la ASEAN vigente reveló una estructura productiva interna más diversificada, de alto valor añadido y mayor componente tecnológico, integrada en cadenas de suministros regionales y globales que propician comercio intraindustrial dentro y fuera de ella.

Mas, la del Mercosur sigue siendo poco diversificada y eminentemente primaria, con baja agregación de valor; valga decir, una estructura productiva menos sofisticada y poco integrada que aprovecha las ventajas comparativas y el comercio interindustrial resultante, salvo el caso de la industria automotriz.

ASEAN – MERCOSUR: relaciones económicas internacionales e intrarregionales

El comercio Mercosur-ASEAN es de tipo interindustrial, de naturaleza complementaria, basado en ventajas comparativas. El Mercosur exporta productos agroalimentarios, energía y minerales e importa de la ASEAN bienes finales y partes con alto valor agregado, de mayor componente tecnológico, para surtir sectores de telecomunicaciones, electrónica, automotriz, entre otros. Por lo tanto, no se superponen las estructuras comerciales interbloques; es decir, hay indicios de que no existe competencia entre ellos sino complementariedad.

Para el Mercosur el sector con mayores potencialidades actuales y futuras frente a la ASEAN es el agrícola y la industria agroalimentaria derivada de él. Empero, las relaciones de inversión son poco estrechas e invitan a desarrollar la institucionalidad requerida para que el esquema sudamericano sea socio confiable.

Finalizada la segunda década del siglo XXI el Mercosur enfrenta varias realidades: 1) desplazamiento de la Unión Europea como primer socio interbloque; 2) estancamiento de la ratificación del Acuerdo Mercosur-UE por el neoproteccionismo ambiental europeo; 3) ascenso del sudeste de Asia como primer mercado de destino y 4) emergencia en importancia comercial de Vietnam, Singapur, Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Myanmar, miembros de la ASEAN.

el patrón internacional de la ASEAN vigente reveló una estructura productiva interna más diversificada

Esta reconfiguración de la estructura comercial exterior a nivel de socios hace que se proyecte el recientemente suscrito RCEP y su consiguiente Zona de Libre Comercio como el más importante socio mega-regional, a cuyo espacio deberían enfilarse en el futuro inmediato las relaciones económicas interregionales, en un intento por reimpulsar el Sur global y la recuperación económica poscovid-19.

Para ello es ineludible definir con claridad una Agenda Asia que responda a la necesidad de pragmatismo en las relaciones extra bloque. Por lo tanto, hacer más estrechos los vínculos económicos interbloque ASEAN-Mercosur, a partir de las evidencias expuestas, permitiría una paulatina adecuación de dichas relaciones con miras a una mayor proximidad hacia la RCEP. En otras palabras, asumir la gobernanza que hoy representa la RCEP para las relaciones económicas internacionales y del Sur global tendría en la ASEAN un primer paso, como portal hacia el mega-bloque.

ASEAN – MERCOSUR: potencialidades de asociación

La Agenda Asiática del Mercosur y la estrechez de sus vínculos con la ASEAN son más que pertinentes en los actuales momentos, sobre todo si se piensa en apuntalar el crecimiento económico y la cooperación que amerita el desarrollo. El primer paso ya fue dado en 2017 cuando inició negociaciones con Singapur, primeras sostenidas con un miembro ASEAN. No obstante, se requiere construir un entorno de negocios confiable y atractivo y definir prontamente las estrategias de inserción y relacionamiento extrarregional con base en los hechos que están a la vista.

Dicho de otro modo, el fortalecimiento de las relaciones interregionales Asean-Mercosur puede contribuir a mejorar el regionalismo mercosuriano (recuperando la institucionalidad) y su crecimiento económico para el desarrollo, con base en potencialidades que descansan en tres pilares: comercio, inversión y cooperación. Hasta ahora solo el comercio va en ascenso, mientras que los demás campos ameritan estrategias y políticas comunitarias para el entendimiento mutuo.

 

Nota: El artículo es la quinta y última parte de un paper publicado originalmente por la Revista OASIS de la Universidad Externado de Colombia. La reproducción del mismo se realiza con autorización directa del autor. Link al artículo original: https://revistas.uexternado.edu.co/index.php/oasis/article/view/7566/10574

Acerca del autor

Magister Scientiae en Economía, mención políticas económicas, y Economista Cum Laude por la Universidad de Los Andes (ULA), Mérida-Venezuela. Docente de grado y posgrado e investigador ordinario de la ULA, categoría Agregado, adscrito a la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES). Miembro del Grupo de Estudios sobre Regionalismo, Integración Económica y Desarrollo (GRID), ULA, co-fundador del Grupo de Estudios Económicos sobre Asia (GEEA), ULA, de la Asociación Venezolana de Estudios sobre China (AVECH), ULA, de la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África (ALADAA) Sección Venezuela y del Grupo de Reflexión sobre Integración y Desarrollo en América Latina y Europa (GRIDALE). Maestrando en Integración Latinoamericana en el Instituto de Integración Latinoamericana (IIL) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), La Plata-Argentina.