Argentina es el segundo exportador mundial de carbonato de litio en 2026, con exportaciones que crecieron 137,8% interanual en el primer cuatrimestre. Corea del Sur es uno de los principales destinos de ese mineral: Samsung SDI y POSCO tienen acuerdos de abastecimiento con productores de la Puna argentina para sus plantas de baterías. Al mismo tiempo, el proyecto de gas natural licuado de Southern Energy —aprobado bajo el RIGI con una inversión de 6.900 millones de dólares— demanda equipos criogénicos y de proceso que se fabrican principalmente en Europa, especialmente en Alemania, Francia y los Países Bajos, y que deben llegar desde el puerto de Rotterdam hasta el Golfo San Matías en la Patagonia. Esos dos vectores —litio hacia Asia y equipos de GNL desde Europa— definen dos de las operaciones de mayor complejidad y mayor valor del comercio exterior argentino de 2026. Lo que sigue es el detalle de cómo trabaja Seabird Argentina en cada una de ellas, paso a paso, desde el punto de origen hasta el destino final.
Caso 1: exportación de carbonato de litio desde Jujuy hacia el puerto de Busan, Corea del Sur
El carbonato de litio producido en los yacimientos de la Puna jujeña sale del país como material peligroso de clase 9 bajo la normativa internacional de transporte de mercancías peligrosas. Esa clasificación no es un detalle administrativo: define el tipo de embalaje requerido, la documentación que debe acompañar cada embarque, las restricciones que aplican en los puertos de transbordo y los requisitos de declaración ante las autoridades de cada país por donde pasa la carga. Gestionar esa cadena —desde el yacimiento en la Puna hasta la planta de Samsung SDI en Corea del Sur— es exactamente el tipo de operación que Seabird Argentina coordina para el sector minero argentino.
Paso 1 — Clasificación y evaluación del material. El carbonato de litio tiene distintas presentaciones según el grado de pureza y el proceso de obtención, y cada una tiene requisitos de manejo específicos. El litio de grado batería —battery grade, con pureza superior al 99,5%— es el producto que demandan los fabricantes coreanos y tiene exigencias de trazabilidad más estrictas que el litio de grado técnico. Seabird Argentina verifica desde el inicio de la operación la clasificación exacta del material, el número ONU que corresponde a esa presentación —ONU 3090 para el litio metálico, ONU 2912 para las sales de litio en determinadas condiciones— y los documentos de seguridad que deben acompañar el embarque.
Paso 2 — Coordinación del transporte desde la Puna hasta el puerto. Los yacimientos de carbonato de litio en Jujuy están ubicados a más de 3.000 metros de altura en la Puna, a distancias que pueden superar los 400 kilómetros desde las ciudades de servicios y los centros logísticos regionales. El material procesado baja desde el yacimiento en camiones hasta los depósitos de consolidación en Jujuy o Salta, donde se acumula hasta alcanzar el volumen suficiente para un contenedor completo. Seabird Argentina coordina ese tramo con transportistas habilitados para materiales peligrosos, verificando que los vehículos tengan la documentación de habilitación vigente para ese tipo de carga y que los conductores tengan la formación requerida por la normativa de transporte de mercancías peligrosas.
Paso 3 — Embalaje certificado para materiales peligrosos. El carbonato de litio debe embalarse en envases certificados para materiales peligrosos según las normas de la Organización de las Naciones Unidas: bolsas interiores de polietileno dentro de tambores de acero o de fibra con homologación ONU. Cada envase debe estar marcado con el número ONU, el nombre del material, la clase de peligro y el nombre del fabricante del envase. Seabird Argentina verifica que el embalaje utilizado por el productor cumpla con esos requisitos antes de autorizar el ingreso de la carga a la terminal portuaria. Un embalaje no certificado puede resultar en el rechazo de la carga en el puerto de transbordo o en el puerto de destino en Corea del Sur.
Paso 4 — Documentación específica de materiales peligrosos. Además de la documentación estándar de exportación —permiso de embarque, factura comercial, lista de empaque, certificado de origen— la exportación de carbonato de litio requiere la Declaración de Mercancías Peligrosas del Shipper, el documento que el exportador emite declarando la naturaleza del material, su clasificación, el tipo de embalaje y los datos de emergencia. Ese documento debe estar en inglés para ser aceptado por las líneas navieras internacionales y debe cumplir con el formato del Código IMDG —International Maritime Dangerous Goods Code— que regula el transporte marítimo de materiales peligrosos.
Paso 5 — Tramitación ante el SENASA y el SEGEMAR. La exportación de carbonato de litio requiere la intervención del Servicio Geológico Minero Argentino —SEGEMAR— que emite el certificado de análisis composicional que acredita la pureza y la composición del material. Ese certificado es exigido por los compradores coreanos para verificar que el producto cumple con las especificaciones técnicas del acuerdo de compra. Seabird Argentina coordina la tramitación de ese certificado en paralelo con la organización del embarque, para que esté disponible antes de la fecha de corte de documentación del buque.
Paso 6 — Despacho de exportación ante la Aduana argentina. El despacho de exportación incluye la declaración del valor FOB, la posición arancelaria del carbonato de litio y la liquidación de divisas dentro de los plazos del Banco Central. En el caso de exportaciones de minerales críticos, la Aduana argentina puede requerir documentación adicional sobre el destino final del material y el uso previsto por el comprador. Seabird Argentina gestiona ese despacho con personal propio, sin tercerización, lo que permite responder en tiempo real ante cualquier requerimiento del organismo.
Paso 7 — Transbordo en Santos. La mayoría de los servicios navieros entre Argentina y Corea del Sur no son directos: la carga llega primero a Santos en un servicio feeder desde Buenos Aires o Zárate y desde allí toma un servicio de largo alcance hacia el noreste asiático. Seabird Argentina gestiona ese transbordo desde su oficina en Santos, coordinando el ingreso del contenedor a la terminal, la verificación de que la documentación de materiales peligrosos sea compatible con los requisitos del servicio de largo alcance y el seguimiento hasta la confirmación del embarque en el buque de conexión hacia Busan.
Paso 8 — Documentación para el despacho en Corea del Sur. Durante los 25 a 30 días de tránsito entre Santos y Busan, Seabird Argentina prepara y envía al importador coreano el juego completo de documentos para el despacho de importación ante las autoridades aduaneras de Corea del Sur: el conocimiento de embarque, la factura comercial, el certificado de análisis del SEGEMAR, la declaración de materiales peligrosos y el certificado de origen que habilita el acceso a las preferencias arancelarias vigentes entre Argentina y Corea del Sur. La aduana coreana tiene procedimientos específicos para la importación de materiales peligrosos que incluyen verificación previa al ingreso al territorio nacional, y la documentación incompleta puede generar demoras con costos directos para el importador.
Caso 2: importación de equipos criogénicos desde Rotterdam para el proyecto GNL de Southern Energy
El proyecto de gas natural licuado de Southern Energy —que instalará un buque flotante de licuefacción en el Golfo San Matías— requiere equipos de proceso que se fabrican en un número reducido de plantas en el mundo. Los intercambiadores de calor criogénico, los compresores de alta presión para gas a temperaturas de menos 160 grados bajo cero, los sistemas de control del proceso de licuefacción y las líneas de transferencia entre el FLNG y los buques metaneros que transportarán el GNL: todos esos equipos tienen proveedores en Europa, principalmente en Alemania, Francia y los Países Bajos, y salen por el puerto de Rotterdam con destino a la Patagonia argentina.
Paso 1 — Evaluación técnica y planificación logística previa. Los equipos de un proyecto FLNG son únicos en términos de dimensiones y especificaciones técnicas. Seabird Argentina inicia la planificación logística meses antes del embarque, coordinando con el proveedor en Rotterdam las características exactas de cada módulo: dimensiones de transporte, peso total y por punto de apoyo, restricciones de temperatura durante el tránsito, presión de prueba para los sistemas hidráulicos en el punto de instalación y cualquier otra condición técnica que afecte la elección del modo de transporte y el método de estiba en el buque.
Paso 2 — Selección del buque y coordinación en Rotterdam. Los módulos de proceso para un FLNG son carga de proyecto en el sentido más estricto: piezas de ingeniería únicas que requieren buques con características específicas de bodega y capacidad de carga. Seabird Argentina evalúa los servicios disponibles entre Rotterdam y los puertos del Atlántico sur argentino —principalmente Bahía Blanca y Zárate— y selecciona el buque más adecuado según las dimensiones de los módulos y los plazos del cronograma de construcción del proyecto. En algunos casos, los módulos más grandes requieren buques semi-sumergibles o de carga pesada especializados que operan bajo contratos específicos.
Paso 3 — Coordinación del embarque en Rotterdam. Seabird Argentina coordina el embarque en Rotterdam con el proveedor, la terminal portuaria y la línea naviera. Esa coordinación incluye la verificación del plan de estiba —cómo se colocan los módulos en la bodega del buque para distribuir el peso correctamente y garantizar la estabilidad del barco durante la navegación— y la supervisión del proceso de trincado, que debe garantizar que los módulos no se muevan durante el tránsito oceánico de entre 20 y 28 días desde Rotterdam hasta el Atlántico sur argentino. Para equipos de ingeniería de precisión, cualquier movimiento durante el tránsito puede afectar las tolerancias de las juntas y las conexiones que deben ensamblarse en el punto de instalación.
Paso 4 — Documentación de importación bajo el RIGI. Los equipos del proyecto GNL de Southern Energy están amparados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que puede otorgar exenciones o reducciones arancelarias para los bienes de capital importados directamente para los proyectos aprobados. Para acceder a esos beneficios, la clasificación arancelaria de cada módulo debe ser exacta y la correspondencia con los equipos declarados en el proyecto RIGI debe estar documentada con precisión. Seabird Argentina prepara esa documentación con anticipación, verificando que cada ítem de la factura comercial del proveedor europeo tenga su clasificación arancelaria correcta en la Nomenclatura Común del Mercosur y su correspondencia con el listado de equipos del proyecto aprobado.
Paso 5 — Despacho de importación en Bahía Blanca. El puerto de Galván en Bahía Blanca es el principal punto de entrada de los equipos del proyecto FLNG que llegan por el Atlántico sur. Seabird Argentina gestiona el despacho de importación ante la Aduana argentina en ese puerto con personal propio, presentando la declaración, los documentos del proyecto RIGI y cualquier documentación adicional que los sistemas de selección de la Aduana puedan requerir. Para equipos de alto valor declarado, la Aduana puede solicitar verificación de valor o documentación adicional sobre el origen del material —que en el caso de equipos europeos puede incluir la certificación CE de conformidad con las normas técnicas europeas.
Paso 6 — Transporte desde Bahía Blanca hasta el Golfo San Matías. La terminal de instalación del FLNG está en el Golfo San Matías, sobre la costa rionegrína, a aproximadamente 400 kilómetros de Bahía Blanca por ruta costera. El transporte de los módulos desde la terminal de Galván hasta el punto de instalación requiere carretones especiales de gran capacidad, coordinación de los permisos de circulación ante la provincia de Río Negro y planificación del itinerario para evitar los tramos de la ruta costera con restricciones de peso o ancho. Seabird Argentina coordina ese tramo con su socio operativo en destino, presentando al cliente del proyecto el cronograma detallado desde la salida de Galván hasta la llegada al punto de instalación.
Paso 7 — Supervisión de la entrega en el punto de instalación. Para equipos de ingeniería de proceso como los módulos del FLNG, la entrega no termina cuando el carretón llega al destino: termina cuando el equipo está posicionado en el punto de instalación en las condiciones que el ingeniero de montaje del proyecto requiere. Seabird Argentina coordina esa etapa final con el equipo de ingeniería del contratista de instalación, verificando que el equipo llegue sin daños visibles y que la documentación de entrega —incluyendo los certificados de inspección en origen, los registros de temperatura durante el tránsito y los informes de supervisión del embarque— esté completa para ser entregada junto con el equipo.
La lógica que conecta el litio hacia Corea y los equipos desde Rotterdam
Una bolsa de carbonato de litio de 25 kilogramos y un módulo de intercambiador de calor criogénico de 50 toneladas son objetos tan distintos que parecen no tener ningún punto en común. Pero desde la perspectiva del agente de carga que gestiona ambas operaciones, la lógica es la misma: identificar los requisitos específicos de cada carga, seleccionar el modo y el servicio naviero más eficiente, gestionar la documentación con precisión en cada etapa y garantizar que la cadena funcione sin interrupciones desde el punto de origen hasta el destino final.
En el caso del litio, la complejidad es documental: materiales peligrosos, certificados de análisis, trazabilidad, transbordo en Santos con personal propio. En el caso de los equipos del GNL, la complejidad es técnica y logística: carga de proyecto, trincado de precisión, permisos de circulación, despacho bajo el RIGI, coordinación con el equipo de ingeniería en destino. En ambos casos, Seabird Argentina gestiona la cadena completa con despacho aduanero propio en Argentina y presencia directa en Santos para el corredor con Asia. Y en ambos casos, la operación empieza semanas o meses antes del embarque y termina cuando el material llega al punto de uso en las condiciones que el cliente necesita.
Periodista mexicano, especializado en mercado automotriz e industria global.








