El Mercosur tendrá arancel cero en Singapur: el Senado argentino aprobó el primer TLC con el sudeste asiático

Mercosur Singapur

El Senado de Argentina aprobó el 14 de mayo por unanimidad, con 65 votos a favor, el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Singapur, firmado en diciembre de 2023 durante la cumbre semestral del bloque en Río de Janeiro. El tratado, que deberá completar su proceso de ratificación en la Cámara de Diputados antes de entrar en vigor para Argentina y Brasil, es el primero que el bloque sudamericano suscribe con un país del sudeste asiático y representa un salto cualitativo en la estrategia de inserción comercial internacional del Mercosur tras décadas de negociaciones concentradas en Europa y América del Norte.

El acuerdo no es nuevo en términos de firma pero sí en términos de implementación regional: ya entró en vigor el 1 de febrero para el comercio entre Singapur y Paraguay, y el 1 de marzo para el caso de Uruguay, después de que esos países completaran antes sus procesos internos de ratificación. Argentina y Brasil son los últimos miembros plenos del bloque en transitar ese camino.

Qué establece el acuerdo

El tratado es descrito por el propio Mercosur como «un acuerdo de nueva generación»: va más allá de la simple reducción arancelaria y abarca disciplinas modernas en comercio de bienes y servicios, inversiones, compras públicas, propiedad intelectual, comercio electrónico y apoyo a micro, pequeñas y medianas empresas. Esa arquitectura lo acerca en complejidad y alcance al acuerdo Mercosur-Unión Europea, ratificado por Argentina en febrero de 2026 después de más de veinte años de negociaciones, y lo distingue de los tratados más acotados que el bloque firmó en décadas anteriores.

En el plano arancelario, el acuerdo establece que Singapur desgravará el ingreso de la totalidad de los bienes agrícolas e industriales provenientes del bloque sudamericano. El Mercosur, por su parte, mantiene protecciones para el 9,2% del comercio en sectores sensibles como plásticos, químicos, productos metalúrgicos y eléctricos. El calendario de desgravación alcanza hasta 15 años en diversas categorías de bienes, lo que da tiempo a las industrias más expuestas de adaptarse gradualmente.

Depósito del instrumento de ratificación del Acuerdo MERCOSUR-Singapur: Entrada en vigor para Uruguay

Un elemento técnico relevante que el texto incluye son los requisitos estrictos para evitar la triangulación de productos: específicamente, se establecen reglas de origen que buscan impedir que mercancías provenientes de China —o de otros países con los que Singapur tiene acuerdos comerciales propios— ingresen al Mercosur con preferencias arancelarias vía la ciudad-Estado como intermediaria. La cláusula refleja una preocupación concreta de los negociadores sudamericanos sobre el uso de Singapur como hub de reexportación en el comercio asiático global.

Por qué Singapur

La elección de Singapur como primer socio de libre comercio del Mercosur en el sudeste asiático responde a una lógica que combina pragmatismo económico y posicionamiento estratégico. Con un PIB per cápita que supera los 90.000 dólares —entre los más altos del mundo—, Singapur es uno de los mercados más ricos del planeta en términos de ingreso por habitante, aunque con una población de apenas 5,9 millones de personas. Su relevancia no reside tanto en su tamaño como mercado final sino en su función como nodo del comercio regional asiático.

Singapur opera como el principal hub financiero, logístico y comercial del sudeste asiático. Su puerto es el segundo más transitado del mundo por tonelaje de contenedores. Su sistema financiero conecta los flujos de capital entre Asia, Europa y América. Su acuerdo de libre comercio con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) le otorga acceso preferencial a un mercado de 680 millones de personas distribuidas en diez países. Y su marco regulatorio —estable, transparente y predecible— lo convierte en la plataforma preferida para las empresas que buscan establecer operaciones regionales en Asia.

Para el Mercosur, tener un acuerdo con Singapur no significa solo acceder al mercado singapurense: significa obtener un punto de entrada a las redes comerciales y financieras del sudeste asiático desde una plataforma con las condiciones institucionales más favorables de la región.

El contexto: el Mercosur en modo apertura

La aprobación del acuerdo con Singapur se produce en el marco de la mayor apertura comercial que el Mercosur ha experimentado en su historia de 35 años. En los últimos dieciocho meses, el bloque ratificó el acuerdo con la Unión Europea —el mayor acuerdo de libre comercio del mundo por volumen de intercambio potencial, demorado más de dos décadas por resistencias internas—, activó el acuerdo con Singapur y tiene en negociación avanzada acuerdos con Canadá, Indonesia, Vietnam, India y los Emiratos Árabes Unidos, además de conversaciones exploratorias con Corea del Sur y Japón.

El acuerdo Mercosur-Singapur, firmado cinco años después de que las negociaciones formales comenzaran en 2018, es la primera expresión concreta de esa estrategia hacia el sudeste asiático. La región es uno de los focos de crecimiento económico más dinámicos del mundo: los diez países de la ASEAN combinados representan un PIB de alrededor de 3,6 billones de dólares, con proyecciones de crecimiento sostenido por encima del promedio global durante la próxima década. Para los exportadores agrícolas del Mercosur —especialmente Argentina y Brasil, dos de los mayores productores mundiales de soja, maíz, carne y productos derivados— ese mercado representa una oportunidad de diversificación que reduce la dependencia de los ciclos de demanda chinos.

Lo que viene: Diputados y la ratificación pendiente

La media sanción del Senado argentino es el paso más reciente pero no el último. El proyecto deberá ser aprobado por la Cámara de Diputados para que Argentina complete su proceso de ratificación y el acuerdo entre en vigor de manera bilateral con Singapur. Brasil, que es el otro miembro pleno del Mercosur que aún no completó la ratificación, transita su propio proceso parlamentario en paralelo.

Una vez que ambos países completen ese proceso, el acuerdo Mercosur-Singapur estará plenamente vigente para todo el bloque, lo que también activa las disposiciones sobre servicios, inversiones y compras públicas que el texto contempla y que son las que mayor impacto estructural pueden tener en el mediano plazo. La entrada en vigor para Paraguay y Uruguay desde principios de año provee ya un banco de pruebas sobre el funcionamiento práctico del acuerdo que los negociadores de ambas partes podrán analizar antes de la implementación plena.

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Co-fundador de Reporte Asia.