Nissan cierra su filial en Argentina mientras desmantela su red global de producción

Nissan Argentina

Nissan Argentina formalizó este viernes que venderá su operación local a dos grupos empresarios nacionales, convirtiéndose en la primera baja explícita de América del Sur dentro del plan de reestructuración global que la automotriz japonesa lleva adelante bajo el nombre Re:Nissan. La compañía firmó un Memorando de Entendimiento con Grupo SIMPA y Grupo Tagle para transferir su operación comercial en el país, siguiendo el modelo que ya aplicó en Chile y Perú. Si el acuerdo se concreta, Argentina dejará de tener una filial directa de Nissan y pasará a ser atendida por un distribuidor de capitales nacionales, encuadrado en NIBU, la unidad de negocios que agrupa a 36 mercados importadores de América Latina.

La decisión no fue una sorpresa para quienes siguen la estrategia global de la marca. Apenas una semana antes, el presidente de Nissan Argentina, Ricardo Flammini, había descartado públicamente los rumores de venta durante la presentación del nuevo modelo Kait. «Los rumores son rumores. El día que haya algo para comunicar lo vamos a comunicar», dijo. Una semana después, el comunicado oficial confirmó las tratativas.

El modelo de transición y los planes de ahorro

La operación no es un cierre de marca: Nissan seguirá vendiendo vehículos en Argentina, lanzando nuevos modelos y prestando servicios posventa a través de su red de concesionarios. La complejidad del proceso radicó en la cartera de planes de ahorro —el sistema por el cual clientes pagan cuotas mensuales durante entre 84 y 120 meses con Nissan Argentina como garante—, que debió ser renegociada antes de poder firmar el Memorando. Esa fue la razón por la que las conversaciones, iniciadas en la última parte de 2025, tardaron varios meses en llegar al paso formal.

El comunicado oficial fue cuidadoso en señalar que el Memorando no constituye un acuerdo definitivo y que el proceso está «en una etapa de análisis que implica la revisión detallada de los distintos aspectos del negocio por parte de las compañías involucradas». La producción local ya había sido cerrada en octubre de 2025, cuando Nissan dejó de fabricar en Argentina.

Nissan prevé fuertes pérdidas anuales por costos de reestructuración y presión arancelaria

Re:Nissan: la reestructuración más profunda en décadas

La salida de Argentina se inscribe en la crisis más severa que enfrenta Nissan en su historia reciente. La automotriz registró pérdidas netas de 670.900 millones de yenes —unos 4.500 millones de dólares— en el año fiscal concluido en marzo de 2025, y proyecta pérdidas adicionales de alrededor de 4.200 millones de dólares para el ejercicio siguiente. Ante ese panorama, el CEO Iván Espinosa —quien asumió tras el fracaso de la fusión con Honda, cuyo Memorando de Entendimiento colapsó en febrero de 2025 por desacuerdos accionarios— lanzó el plan Re:Nissan con objetivos drásticos: reducir la capacidad de producción global de 3,5 millones a 2,5 millones de vehículos, cerrar siete de sus 17 plantas en todo el mundo, recortar 20.000 empleos —el 15% de su fuerza laboral global— y pasar de 13 a solo 7 plataformas de modelos, lo que reducirá la complejidad de piezas en un 70%.

Las plantas identificadas para cierre o transferencia incluyen instalaciones en Japón —la histórica línea de montaje de Oppama, en operación desde 1961, cesará a fines del año fiscal 2027—, México —donde la planta COMPAS en Aguascalientes, desarrollada junto a Mercedes-Benz, detendrá operaciones el 31 de mayo de 2026—, y mercados como India y Sudáfrica. La salida de la producción en Argentina ya se había concretado antes de la formalización de la venta de la filial comercial.

La presión de los aranceles estadounidenses sobre las importaciones desde México y Japón agravó el cuadro: las exportaciones desde esos dos países representan casi el 45% de las ventas de Nissan en Estados Unidos, lo que implica un impacto estimado de 450.000 millones de yenes solo en el primer trimestre del año fiscal en curso. La compañía decidió directamente no publicar una previsión de beneficios operativos para el año fiscal que finaliza en marzo de 2026.

Empleados y concesionarios, en vilo

En Argentina, la incertidumbre recae sobre los 84 empleados de la filial y sobre la red de concesionarios. El comunicado oficial aseguró que «este eventual cambio en el modelo de distribución no modifica el compromiso de Nissan con sus clientes ni su presencia en el mercado argentino». Pero la transición de una filial directa a un distribuidor nacional implica cambios en las condiciones laborales, en los contratos de concesión y en la garantía de los planes de ahorro vigentes.

El movimiento en Argentina es coherente con la lógica de Re:Nissan: concentrar capital y estructura en los mercados de mayor volumen y rentabilidad, y transferir la operación comercial en mercados pequeños a distribuidores locales que asuman el riesgo con menor costo para la matriz. Chile y Perú ya transitaron ese camino. Argentina es el siguiente. La pregunta que el sector automotriz local todavía no puede responder con certeza es si el acuerdo con Grupo SIMPA y Grupo Tagle prospera o si el historial reciente de Nissan —el Memorando con Honda también colapsó— vuelve a interrumpir el proceso.

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Colaboradora en ReporteAsia.