Uber y Sony se alían en Japón para competir en el mercado de taxis y robotaxis

Uber Sony

Uber Technologies y S.Ride, la aplicación de llamado de taxis respaldada por Sony Group, anunciaron una alianza que cambia el mapa del transporte urbano en Japón. El acuerdo, revelado este miércoles por el diario Nikkei, permitirá a los turistas extranjeros usar la aplicación de Uber en Japón para solicitar taxis afiliados exactamente como lo hacen en sus países de origen, sin necesidad de descargar una nueva plataforma. El servicio comenzará en Yokohama en mayo y se extenderá a Tokio tan pronto como en junio.

Es la primera alianza de Uber con una aplicación de taxi en Japón y responde a un problema concreto que ambas empresas comparten: la dificultad de atraer demanda de visitantes extranjeros en un mercado donde la regulación impone condiciones de operación radicalmente distintas a las del resto del mundo.

El mercado japonés, una excepción global

Japón es uno de los pocos mercados donde Uber no puede operar bajo su modelo habitual. La legislación local prohíbe el transporte remunerado en vehículos privados y limita el ride-hailing a taxis con licencia, en ciertas zonas y franjas horarias. Desde que intentó lanzar un servicio piloto con conductores particulares en Fukuoka en 2015, y fue frenado por el Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo, Uber opera en Japón exclusivamente como intermediario para taxis licenciados.

Esa restricción estructural define el campo de batalla. En un mercado donde Lyft y Grab están ausentes, Uber tiene presencia predominante entre los turistas estadounidenses, pero su red local es limitada. S.Ride, por su parte, tiene fortalezas en el gran Tokio —especialmente en contratos corporativos— pero no logró resolver la captación de viajeros internacionales. La sociedad entre ambas busca convertir esas debilidades complementarias en una ventaja competitiva conjunta.

El mapa de la industria

La alianza reposiciona el ecosistema de llamado de taxis en Japón, que tiene tres actores principales. El dominante es Go, el operador más grande del país, con alrededor de 80.000 vehículos afiliados. Uber conecta actualmente a unos 30.000 taxis en todo el país, mientras que S.Ride supera los 20.000, de los cuales aproximadamente 12.000 operan en Tokio. Aunque existe cierta superposición entre las flotas que trabajan con ambas plataformas, la alianza eleva significativamente el número de vehículos disponibles para los usuarios de Uber, acercándose a la escala de Go.

La diferenciación tecnológica de S.Ride reside en su sistema de predicción de demanda basado en inteligencia artificial, desarrollado con el respaldo tecnológico de Sony: el algoritmo analiza datos históricos de viajes para calcular dónde y cuándo deben posicionarse los taxis para maximizar la probabilidad de captar pasajeros. Esa información se transmite en tiempo real al sistema de navegación de los conductores.

En febrero pasado, S.Ride ya había suscrito una alianza similar con Didi Mobility Japan, la filial de la plataforma china de transporte. La combinación de Uber para el mercado occidental y Didi para el mercado chino coloca a la empresa respaldada por Sony en una posición privilegiada para captar la mayor parte de los turistas asiáticos y occidentales que visitan Japón.

El trasfondo estratégico: la carrera por el robotaxi

La alianza no se explica solo por el negocio del transporte tradicional. Detrás hay una apuesta a mediano plazo por la plataforma de robotaxis, y en esa carrera la escala de usuarios y la red de vehículos son activos decisivos.

Las aplicaciones de llamado de taxis son consideradas la infraestructura inevitable sobre la que operarán los taxis autónomos, porque la eficiencia del sistema depende del emparejamiento digital de vehículos y pasajeros vía inteligencia artificial, no de la detención callejera ni del despacho humano. En ese contexto, quien controle la plataforma controla el negocio.

Uber ya inició el desarrollo de robotaxis en Japón en colaboración con Nissan Motor. Según declaraciones de su CEO, Dara Khosrowshahi, la compañía espera ofrecer servicios de robotaxi en más de diez países para fines de 2026, con Japón y Hong Kong entre los mercados potenciales. S.Ride, por su parte, desarrolla su propia investigación en conducción autónoma. Go trabaja con Monet Technologies —respaldada por SoftBank y Toyota Motor— para el despacho autónomo basado en su aplicación.

El mapa de alianzas del sector en Japón refleja las mismas tensiones que definen la industria global: Uber compite y a la vez coopera con socios locales, mientras las grandes corporaciones japonesas —Sony, SoftBank, Toyota, Nissan— posicionan sus piezas en un tablero cuyo premio final es la operación de flotas autónomas en las ciudades más densas del mundo.

Uber apuesta 2.000 millones en Japón

La alianza con S.Ride se enmarca en un compromiso financiero mayor. Uber anunció que planea invertir más de 2.000 millones de dólares en Japón en los próximos cinco años, incluyendo su negocio de entrega de alimentos, con el objetivo de ampliar la red de taxis asociados y consolidar su expansión en el mercado local.

La cifra señala que Japón dejó de ser para Uber un mercado periférico con condiciones regulatorias incómodas para convertirse en una apuesta estratégica de primer orden. Con más de 25 millones de turistas extranjeros anuales antes de la pandemia y una demanda que se recuperó con fuerza en los últimos dos años, el mercado japonés combina volumen de usuarios internacionales con la promesa de ser uno de los primeros campos de prueba reales para la movilidad autónoma a escala urbana.

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Colaboradora en ReporteAsia.