Tras 18 meses de negociaciones, idas y vueltas políticas y controversias sindicales, la siderúrgica japonesa Nippon Steel ha completado oficialmente la adquisición de su par estadounidense, U.S. Steel, en una operación valuada en 14.100 millones de dólares. Esta histórica transacción posiciona a la empresa nipona como la cuarta mayor productora de acero del mundo, con una producción anual que supera los 57 millones de toneladas.
La operación no fue sencilla. Desde su anuncio inicial en diciembre de 2023, el proceso enfrentó obstáculos políticos, regulatorios y sindicales en Estados Unidos, especialmente en un año electoral. En enero de 2025, el entonces presidente Joe Biden bloqueó el acuerdo invocando preocupaciones sobre la seguridad nacional. Sin embargo, su sucesor, Donald Trump, revirtió esa decisión, permitiendo la concreción del acuerdo bajo estrictas condiciones.
Nippon Steel adquirirá el 100% de las acciones ordinarias de U.S. Steel, y en virtud de un acuerdo de seguridad nacional, otorgará al gobierno estadounidense una «acción dorada». Esta acción especial otorga al presidente o su representante poder de veto sobre decisiones clave como cierres de plantas, cambios en la producción, relaciones laborales y adquisición de insumos fuera del país.
Además, se firmó un acuerdo que compromete a Nippon Steel a mantener la sede de U.S. Steel en Pittsburgh y conservar el nombre de la compañía. También se establece una inversión de 11.000 millones de dólares hasta 2028, que incluye un nuevo proyecto industrial y la modernización de plantas existentes. La junta directiva de la nueva subsidiaria contará mayoritariamente con ciudadanos estadounidenses, y se permitirá al gobierno designar a un director independiente.
Desde la perspectiva industrial, la fusión responde a un cambio estructural en la demanda mundial de acero. Mientras Japón enfrenta una caída en el consumo por el envejecimiento poblacional, Estados Unidos proyecta un aumento debido al crecimiento de los vehículos eléctricos, la renovación de infraestructura y políticas proteccionistas como el arancel del 50% a las importaciones de acero impuesto por Trump. Con esta compra, Nippon Steel evita la barrera arancelaria y gana acceso directo a uno de los mercados más dinámicos del mundo.
El CEO de Nippon Steel, Eiji Hashimoto, expresó: «Estamos entusiasmados de abrir un nuevo capítulo en la historia de U.S. Steel, con inversión, transferencia tecnológica y el compromiso compartido de nuestros equipos en ambos países». Por su parte, el CEO de U.S. Steel, Dave Burritt, aseguró que «la empresa permanecerá arraigada en Estados Unidos y, gracias a esta alianza, está lista para crecer con inversiones transformadoras, tecnología de punta y nuevos empleos».
Trump aprueba la compra de US Steel por parte de Nippon Steel
Conflicto con el sindicato y críticas a la «acción dorada»
Uno de los mayores focos de oposición fue el sindicato United Steelworkers, que desde un inicio rechazó la compra por temor a pérdida de empleos y control extranjero. Aunque el acuerdo final incorpora salvaguardas y participación sindical, el presidente del sindicato, David McCall, advirtió que «seguiremos vigilantes y utilizaremos nuestra herramienta más poderosa: la negociación colectiva». También cuestionó el poder conferido al presidente Trump por medio de la «acción dorada», que le otorga un control inédito sobre una empresa privada.
Desde el plano financiero, analistas de bancos como Nomura y Jefferies manifestaron inquietud por el impacto económico de la operación. Nomura alertó sobre el aumento de costos en el corto plazo, tanto por la adquisición como por las inversiones asociadas y proyectos en Japón. Jefferies, en tanto, señaló que Nippon Steel carece de experiencia operativa directa en compañías de esta escala sin socios estratégicos, como ocurrió con ArcelorMittal en anteriores alianzas.
Como parte del acuerdo y para evitar conflictos con las leyes antimonopolio de EE.UU., Nippon Steel cedió su participación en la planta AM/NS Calvert en Alabama a ArcelorMittal por un valor simbólico de un dólar. Esta maniobra fue clave para garantizar la aprobación regulatoria del acuerdo.
Para Nippon Steel, esta adquisición representa una jugada a largo plazo. El mercado estadounidense promete crecimiento sostenido en las próximas décadas, impulsado por transformaciones estructurales en el consumo, las cadenas de valor y las inversiones públicas. Frente a un contexto nacional más desafiante, la siderúrgica japonesa busca diversificar su presencia global y asegurar competitividad en un mercado cada vez más fragmentado por tensiones geopolíticas.
Con esta compra, el grupo japonés se acerca al tercer productor mundial, la china Ansteel, que registró una producción de 59,5 millones de toneladas en 2024. El cierre exitoso del acuerdo también podría abrir la puerta a nuevas consolidaciones y movimientos en la industria del acero global, que enfrenta el doble desafío de la descarbonización y la transformación digital.
Colaboradora en ReporteAsia.













