Corea brilla en su debut mundialista: remontada, golazo y festejo

Corea

El Estadio Akron de Guadalajara todavía celebraba el triunfo inaugural de México horas antes cuando Corea del Sur y República Checa saltaron al campo para completar la primera jornada del Grupo A. Dos selecciones con historias muy distintas, separadas por veinte años de distancia mundialista en el caso de los checos, y por la ambición de seguirle el paso a un anfitrión que acababa de encender el torneo. Lo que nadie anticipó es que el partido más interesante del día sería el segundo, el que comenzó a las diez de la noche en Guadalajara y que terminó con una remontada surcoreana, un golazo candidato a mejor del torneo y la confirmación de que este equipo asiático tiene madera de protagonista.

El resultado fue 2 a 1. Ladislav Krejci abrió el marcador para República Checa en el minuto 59, cuando el partido parecía encaminarse hacia un empate tedioso. Hwang In-beom empató en el 67 con una pieza de artesanía pura. Y Oh Hyeon-gyu, ingresado desde el banco, sentenció la remontada en el 80 con el frío calculado de un delantero que sabe que su momento es ese y no otro.

Un primer tiempo de control sin recompensa

Corea del Sur fue mejor durante la primera mitad. Más dinámico, más vertical, con la pelota moviéndose con más propósito. Son Heung-min intentó desde el primer minuto imponer su velocidad y su lectura del juego sobre una República Checa que apostó por el orden defensivo, el bloque bajo y la paciencia. Los checos llegaban al Mundial tras veinte años de ausencia con la consigna de no regalar nada y de aprovechar las transiciones.

El capitán coreano tuvo su oportunidad más clara en el minuto 39: recibió en el área, salió entre dos defensores con la habilidad que lo hizo figura mundial durante años en el Tottenham, y sacó un zurdazo que se marchó por un costado de la portería de Matej Kovar. Fue el aviso más nítido de una primera parte en la que Corea dominó los espacios pero no encontró el gol, ese detalle irritante que en un torneo de eliminación puede costar muy caro.

República Checa, por su parte, convivió durante cuarenta y cinco minutos con el riesgo de manera casi tranquila. Tomas Soucek organizaba, Patrick Schick buscaba sin demasiada fortuna, y el arquero Kovar hacía lo que hacen los buenos porteros cuando el equipo sufre: aparecer en el momento justo. El 0 a 0 del descanso fue justo para los checos, generoso para Corea.

El minuto 59 y la traición del marcador

Si hay un momento en el fútbol que desafía toda lógica emocional, es ese en el que el equipo que está jugando mejor encaja el primero. Corea del Sur lo vivió en el minuto 59 con la brutalidad de los momentos que realmente duelen.

Desde un saque de banda del lateral checo Vladimir Coufal llegó el centro que nadie pareció anticipar bien en la defensa surcoreana. Ladislav Krejci, el defensor europeo que de repente se convirtió en delantero circunstancial, apareció en el segundo palo con la sincronización perfecta y conectó un cabezazo que entró limpio, sin posibilidad de respuesta para el portero Kim Seung-gyu. El Akron, lleno de aficionados mexicanos que habían llegado con la fiesta del partido anterior encima, se quedó en silencio por un instante. Luego llegaron los aplausos para los checos, que en uno de sus primeros remates con verdadero peligro se habían puesto en ventaja.

Era la República Checa en su primer Mundial en veinte años, ganando con un gol de balón parado ante el que se suponía favorito. El libreto no podía estar más torcido para Corea.

El golazo que cambió todo

Ocho minutos después, Hwang In-beom le contestó al libreto.

Lee Kang-in, el hombre del PSG, el mediocampista de 23 años que en esta misma temporada ganó la Champions League con el club parisino, encontró el espacio entre líneas que había estado buscando durante todo el partido. Su pase fue quirúrgico, filtrado con la precisión de alguien que lee el juego en una frecuencia que muy pocos comparten. La pelota llegó a los pies de Hwang In-beom dentro del área y lo que vino después fue puro talento sin mezcla.

Hwang no golpeó la pelota. La acarició por encima del arquero Kovar con una vaselina milimétrica que describió un arco perfecto antes de entrar por el ángulo superior. Los rivales quedaron tendidos en el suelo, desarmados por la elegancia de la ejecución. El Akron explotó. Las redes sociales, horas después, ya tenían al candidato más sólido al mejor gol del torneo.

Hwang In-beom terminó siendo el jugador del partido con una actuación que combina lo que más necesita un mediocampista en un Mundial: solidez defensiva, capacidad de distribución y gol en el momento decisivo. Es el engranaje central de este equipo, el que le da equilibrio cuando Son empuja hacia arriba y el que le da profundidad cuando la defensa se cierra. En Guadalajara, además, demostró que puede hacer cosas que muy pocos hacen.

Oh Hyeon-gyu y el banco que decide

Con el marcador igualado y República Checa buscando recuperar el control que había tenido brevemente, el entrenador coreano Hong Myung-bo tomó la decisión que terminaría definiendo el partido. Al minuto 69, en el mismo momento en que Son Heung-min salía del campo —sin haber podido concretar pese a una actuación enérgica y comprometida— entró Oh Hyeon-gyu, el delantero del Besiktas que lleva 18 goles en la temporada europea que acaba de terminar.

El delantero tardó once minutos en justificar el cambio. En el minuto 80, luego de una combinación que involucró a Hwang In-beom como asistente y a Paik Seung-ho como disparador del movimiento, Oh Hyeon-gyu apareció en el lugar preciso para empujar el 2 a 1 con la calma de quien ha hecho ese mismo gesto cientos de veces en los entrenamientos. No fue un gol bonito. Fue un gol necesario. Y en un Mundial, los goles necesarios valen tanto como los espectaculares.

Los últimos diez minutos fueron de tensión pura. República Checa buscó el empate con la urgencia de quien sabe que perder el debut en un torneo al que volvió después de dos décadas es un golpe difícil de absorber. El portero Kim Seung-gyu respondió con dos intervenciones decisivas que sellaron los tres puntos, la más importante sobre Michal Sadilek en el minuto 94, cuando la victoria coreana era aún un margen mínimo que cualquier distracción podía borrar.

Son Heung-min: el símbolo que todavía busca su mejor versión

Hay una conversación que el fútbol coreano lleva varios años teniendo y que este partido volvió a instalar. Son Heung-min sigue siendo el capitán, el referente, el nombre que le da jerarquía internacional a esta selección. Pero ya no es el Son de los mejores años en el Tottenham, el que aparecía en cualquier momento y desequilibraba desde la nada. Hoy juega en Los Ángeles FC, en la MLS, y aunque los números siguen siendo respetables, la explosividad que lo definió durante una década ha cedido ante el peso de los años y de un ritmo competitivo diferente.

En Guadalajara, Son intentó. Fue agresivo, buscó los espacios, tuvo su mano a mano con Kovar que debió haber terminado en gol. Pero no concretó, y fue reemplazado al minuto 69 por el hombre que terminaría decidiendo el partido. Ese relevo no es un mensaje definitivo, pero es una pregunta que Hong Myung-bo va a tener que responder en algún momento de este torneo: ¿cuánto depende Corea del Sur de Son Heung-min, y cuánto puede este equipo funcionar sin que él sea el eje absoluto?

La respuesta parcial llegó en el segundo tiempo: bastante bien.

Lo que viene: el duelo que el Grupo A esperaba

Con este resultado, Corea del Sur empata en puntos con México en la cima del Grupo A, y el 18 de junio, en el mismo Estadio Akron de Guadalajara, se enfrentan los dos. Será el partido más importante de la primera fase para ambos. Para México, la oportunidad de certificar el liderazgo del grupo y la clasificación anticipada. Para Corea del Sur, la chance de demostrar que el triunfo ante República Checa no fue casualidad.

Kim Min-jae, el central del Bayern Munich considerado uno de los mejores del mundo en su posición, tendrá la tarea de contener a Julián Quiñones y a Raúl Jiménez. Lee Kang-in, la joya del PSG campeona de la Champions League, deberá encontrar los mismos espacios que encontró ante los checos pero contra una defensa mexicana más organizada y más habituada a los ritmos de presión alta.

El fútbol asiático tiene en Corea del Sur a uno de sus representantes más consistentes en la historia de los Mundiales. Once participaciones consecutivas, la semifinal histórica de 2002 en casa, los octavos de Qatar 2022. Esta generación, que mezcla la experiencia de Son con la frescura de Lee Kang-in y la contundencia de Oh Hyeon-gyu, llega con el objetivo declarado de superar esa barrera de octavos que se convirtió en el techo habitual.

Por ahora, tres puntos, una remontada y un golazo que Guadalajara no va a olvidar fácilmente. Los Guerreros Taegeuk avisaron.

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Co-fundador de Reporte Asia.