Carlos Braun: “Estamos frente a una verdadera revolución digital en la agricultura”

Carlos Braun

La innovación y la tecnología se han convertido en pilares esenciales para el desarrollo agrícola. En un mercado caracterizado por desafíos complejos y la necesidad de una producción alimentaria sostenible, la incorporación de tecnologías de vanguardia tiene el potencial de impulsar todas las cadenas productivas de los países que adoptan el modelo agroexportador.

“En la búsqueda constante de un desarrollo agrícola más sostenible y eficiente, la adopción de la transformación digital se ha convertido en un imperativo para la industria agrícola” comenta Carlos Braun, un hombre de marcada experiencia en el sector del agro, presidente de Bellamar Estancias S.A y co-founder de Aqua Capital Partners.

La llegada de la tecnología 4.0, con sus capacidades de automatización, análisis de datos y conectividad, ha abierto un nuevo horizonte de posibilidades en el sector agropecuario. 

Esta revolución digital va más allá de la simple implementación de tecnologías avanzadas; implica una reconfiguración profunda de la forma en que concebimos, gestionamos y optimizamos la producción de alimentos. 

«Cuando hablamos de la denominada tecnología 4.0 nos referimos a la convergencia de múltiples tecnologías como la inteligencia artificial, el Internet de las cosas (IoT), el análisis de big data y la automatización, que en conjunto están transformando la manera en que interactuamos con el mundo y revolucionando diversos sectores, incluyendo la agricultura»,  dice Carlos Braun.

En el contexto agrícola, estas herramientas pueden tener un impacto significativo en la forma en que se toman decisiones, se gestionan los recursos y se crean sistemas más eficientes y sostenibles. La conectividad entre dispositivos y la recolección y análisis de datos en tiempo real permiten una toma de decisiones más informada y precisa.

“Además, el potencial tecnológico es aún mucho mayor cuando tomamos diferentes elementos y hacemos que interactúen y se combinen entre sí de forma innovadora, creando sinergias que no solo optimizan los procesos existentes, sino que también abren la puerta a soluciones completamente nuevas y revolucionarias”, agrega Carlos Braun.

Sin embargo, la transformación digital en la agricultura no se limita a la adopción de tecnologías de punta, sino que se trata de aprovechar al máximo su potencial para lograr una serie de objetivos clave, como la mejora de la competitividad, la equidad en el acceso, el desarrollo sostenible y la calidad y seguridad alimentaria.

En este sentido, la automatización y la optimización de procesos a través de la tecnología pueden aumentar la eficiencia de la producción y reducir los costos. Desde la siembra hasta la cosecha y el embalaje, cada etapa puede ser optimizada con herramientas digitales.

Por otro lado, la tecnología puede desempeñar un papel importante en la reducción de la brecha tecnológica entre diferentes segmentos de la población agrícola. La accesibilidad a estas herramientas puede nivelar el campo de juego y permitir a los agricultores más pequeños competir en un mercado cada vez más globalizado.

Asimismo, la tecnología puede contribuir a la sostenibilidad ambiental al optimizar el uso de recursos como el agua y los fertilizantes. La monitorización en tiempo real y la toma de decisiones basada en datos pueden minimizar el impacto ambiental de la producción agrícola.

Finalmente, la trazabilidad a lo largo de la cadena de suministro puede ser enriquecida a través del uso de tecnología, lo que contribuye a incrementar la transparencia y genera confianza en los consumidores respecto a la calidad y seguridad de los alimentos que llegan a sus hogares.

La trazabilidad se refiere a la capacidad de rastrear el origen, el proceso y el destino de un producto a lo largo de toda su trayectoria, desde su producción hasta que llega a manos del consumidor final. 

La tecnología 4.0 ha abierto un abanico de posibilidades en este ámbito, permitiendo una supervisión y un registro detallado de cada paso del camino.

La expansión tecnológica como base del aumento de la producción

“El avance tecnológico tiene el potencial de sentar las bases para potenciar la producción agrícola y, por consiguiente, mejorar la situación económica de un país. Sin embargo, para lograrlo, es imperativo que la integración de tecnologías avanzadas en el sector agrícola sea abordada mediante una estrategia que abarque múltiples niveles” indica Carlos Braun, agregando que “esta perspectiva interconectada, por medio de la cual se puede aprovechar al máximo el potencial de la tecnología puede ser dividida en por lo menos 3 niveles”. 

En un primer nivel de acción se centra en mejorar y expandir el acceso a la infraestructura tecnológica a nivel nacional.

Esto implica la creación de una base sólida de conectividad y acceso a Internet en zonas rurales, lo que permitirá que todos los agricultores, independientemente de su ubicación geográfica, tengan la oportunidad de aprovechar las ventajas de las tecnologías de punta. 

La democratización del acceso a estas herramientas es esencial para evitar la exclusión y garantizar que incluso las comunidades más alejadas puedan beneficiarse de la revolución digital en la agricultura.

El segundo nivel se enfoca en optimizar el uso de tecnologías que ya están disponibles en otras cadenas productivas, como la frutihorticultura y la agricultura familiar. Al aplicar estas tecnologías a diferentes contextos, se pueden lograr mejores resultados de los que ya se cuentan. 

Por ejemplo, la implementación de sistemas de riego eficiente desarrollados para la frutihorticultura puede mejorar drásticamente la gestión del agua en otros cultivos, contribuyendo a la sostenibilidad y la eficiencia en la producción. Esta adaptación y transferencia de tecnología entre cadenas demuestra la versatilidad y el potencial de las innovaciones existentes.

El tercer nivel se refiere a la investigación y desarrollo de tecnologías emergentes que pueden llenar los vacíos en el panorama tecnológico actual. Es decir, además de la optimización y la adaptación de tecnologías existentes, es esencial considerar el potencial de las tecnologías disruptivas. Estas herramientas tienen el poder de transformar radicalmente la forma en que abordamos la producción agrícola.

La creación de herramientas que aborden desafíos específicos y aprovechen oportunidades únicas puede generar ventajas competitivas en la producción agrícola. Desde sistemas de monitoreo de plagas basados en inteligencia artificial hasta técnicas de manejo de suelos avanzadas, la investigación en tecnologías emergentes tiene el potencial de abrir nuevas fronteras en la agricultura.

La combinación y la interacción de diferentes tecnologías pueden dar lugar a resultados innovadores y eficientes. La aplicación de apps móviles para la producción de frutales, drones con imágenes térmicas, calibración de maquinarias y aforadores de cursos de agua son ejemplos concretos de cómo estas innovaciones están siendo aprovechadas en la agricultura actual. Estas tecnologías no solo optimizan procesos existentes, sino que también abren la puerta a nuevas posibilidades y enfoques que pueden aumentar la eficiencia y la sostenibilidad en el sector agropecuario.

La llegada de la tecnología 4.0 al agro no es simplemente un avance tecnológico, sino una oportunidad para impulsar cambios positivos en un sistema tradicional como lo es el agro. 

“Estamos presenciando una revolución digital en la agricultura, una que tiene el potencial de transformar fundamentalmente la forma en que producimos alimentos. Al abrazar estas herramientas, podemos abordar distintos desafíos y crear un futuro agrícola más resiliente y prometedor” explica el especialista Carlos Braun.

La automatización y la tecnología deben ser consideradas como motores de competitividad que también promuevan la equidad, la calidad de vida y la igualdad en áreas rurales. Esta perspectiva es esencial para garantizar que la transformación digital en la agricultura contribuya a la economía en general de un país.

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Colaborador en ReporteAsia.

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