India impone aranceles al acero de China y reconfigura el tablero del comercio internacional

India China

En un giro significativo dentro de su política comercial, India impuso un arancel del 12% sobre determinadas importaciones de acero, en un intento de contener el ingreso masivo de productos provenientes de China que, según fuentes oficiales, están afectando gravemente a la industria siderúrgica local. La medida, efectiva por 200 días desde el lunes 21 de abril de 2025, representa el primer gran movimiento comercial del país desde que Estados Unidos reactivó su política arancelaria global bajo la nueva presidencia de Donald Trump.

China, el mayor productor de acero del mundo, ha inundado el mercado internacional con excedentes a bajo precio. En el caso de India, esta dinámica ha convertido al país en un importador neto de acero terminado por segundo año consecutivo. En 2024-2025, las importaciones alcanzaron un máximo de nueve años con 9,5 millones de toneladas, según datos del gobierno.

La principal preocupación de Nueva Delhi radica en el daño potencial que esta avalancha de productos genera sobre los productores locales, especialmente las pequeñas y medianas empresas del sector. Según el ministro de Acero, H. D. Kumaraswamy, la nueva política busca «garantizar una competencia justa» y brindar «alivio crítico» a una industria que ha visto reducida su producción e incluso contemplado recortes de personal ante la imposibilidad de competir con los precios chinos.

El nuevo arancel fue bien recibido por las principales asociaciones del sector. Organizaciones que integran a gigantes como JSW Steel, Tata Steel, Steel Authority of India y ArcelorMittal Nippon Steel India, habían elevado su voz en los últimos meses para pedir límites al ingreso de productos de bajo costo.

Un alto ejecutivo de una acerera india declaró bajo anonimato que la medida «era esperada» y que ahora se observará «si logra contener las importaciones y mejorar los márgenes de la industria». En un tono más amplio, añadió: «El mundo entero está lidiando con el impacto de las exportaciones chinas, directa o indirectamente».

El factor Trump y el regreso de la guerra comercial

El contexto global en el que India toma esta decisión no es menor: Donald Trump, en su segundo mandato presidencial, ha renovado su política de tarifas, iniciando una nueva escalada contra China. Washington impuso aranceles adicionales de hasta el 145% sobre productos chinos, reeditando la guerra comercial de 2018.

Frente a esto, Pekín no tardó en responder. Además de aumentar hasta un 15% las tarifas sobre productos agrícolas estadounidenses como soja y maíz, también reorientó sus importaciones hacia países como Brasil. La estrategia china apunta a diversificar proveedores y evitar la dependencia de un solo mercado en medio de tensiones crecientes.

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Negociaciones bilaterales con EE.UU. y la ruta de la OMC

La decisión de Nueva Delhi también se enmarca en un tablero diplomático complejo. Mientras impone aranceles a China, mantiene conversaciones bilaterales con Estados Unidos por la disputa de aranceles sobre acero y aluminio, que data de 2018.

India llevó el caso nuevamente a la Organización Mundial del Comercio (OMC) este mes, solicitando consultas en el marco del mecanismo de solución de diferencias. En su defensa, EE.UU. argumentó que sus tarifas no son salvaguardas sino una cuestión de seguridad nacional. No obstante, ambos países manifestaron su disposición a resolver el conflicto por la vía del diálogo.

Este nuevo episodio recuerda la anterior escalada arancelaria entre ambos países, que en su momento fue desactivada parcialmente durante la visita del primer ministro Narendra Modi a Washington en 2023, bajo la administración Biden.

El gobierno de la India busca con esta medida no solo proteger a sus empresas locales, sino también proyectar una imagen de firmeza en la defensa de su base industrial frente al dumping internacional promovido por China. Esta decisión podría tener un efecto dominó entre otros países que también sufren el embate del acero chino, y sumar apoyos diplomáticos frente a la presión asiática.

El desafío, sin embargo, es lograr un equilibrio entre protección y apertura. India es un actor clave en acuerdos multilaterales y regionales como el G20 o la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), aunque no forme parte formal de este último. La medida adoptada podría ser vista con recelo por algunos socios comerciales si se prolonga más allá del plazo temporal inicial.

Brasil, el nuevo socio preferido de China

Mientras tanto, China ha acelerado sus compras a Brasil. En la primera semana de abril, firmó contratos por al menos 2,4 millones de toneladas de soja brasileña, una cifra que representa un tercio del volumen mensual habitual. Esto refleja no solo un cambio de estrategia, sino también el costo que la guerra comercial tiene sobre los productores estadounidenses.

El presidente de la Asociación Americana de Productores de Soja, Caleb Ragland, ya envió una carta a la Casa Blanca solicitando negociaciones urgentes para evitar mayores pérdidas, tras estimar que la primera guerra comercial con China le costó al agro estadounidense más de 26 mil millones de dólares.

El arancel del 12% aplicado por India será observado con atención por parte de la comunidad internacional. La decisión se presenta como un ensayo de cómo las economías emergentes pueden responder a la hipercompetencia global sin cerrar sus mercados, pero protegiendo su tejido productivo.

Habrá que ver si la medida se mantiene dentro del plazo anunciado o si se transforma en un punto de inflexión dentro de la estrategia comercial de la India y en su relación con China, especialmente en un contexto donde el acero —al igual que los chips y los alimentos— ha adquirido una nueva dimensión geopolítica.

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Colaborador en ReporteAsia.