El fuego que consumió durante tres días el Centro Logístico 32 del gigante del comercio electrónico dejó a cientos de vendedores sin inventario y a los empleados sin lugar de trabajo. El sindicato denuncia que la empresa priorizó mantener el servicio de entregas por encima de la seguridad, mientras Coupang guarda silencio oficial.
«Todo el inventario que tenía almacenado se quemó, por lo que las ventas se detuvieron por completo». La publicación apareció en redes sociales el 19 de julio, firmada por un vendedor de Coupang que almacenaba sus productos en el Centro Logístico 32 de Incheon, donde el 18 se declaró un incendio cuya extinción demandó tres días. El comerciante aseguró haber perdido cientos de artículos y planteó la duda que hoy atraviesa a todo el ecosistema de la plataforma: si habrá una compensación adecuada una vez apagado el fuego.
El siniestro, finalmente sofocado el 20, abrió un frente de conflicto que va más allá de los daños materiales del edificio: vendedores que consignaban su mercadería en el depósito y trabajadores del centro comenzaron a expresar públicamente sus quejas contra la compañía.
Rocket Gross, el eslabón más expuesto
Los más golpeados son los vendedores que utilizan Rocket Gross, el servicio por el cual comerciantes individuales consignan sus productos a Coupang para que la empresa los almacene y venda. El modelo convive con Rocket Delivery, donde es Coupang quien compra y comercializa directamente la mercadería.

La diferencia se vuelve decisiva en un escenario de catástrofe: cuando el inventario propio de la empresa se pierde, la gestión interna de las pérdidas y los reclamos al seguro resultan relativamente sencillos; en cambio, para los productos de Rocket Gross, la responsabilidad indemnizatoria y la evaluación de los daños son mucho más complejas, y los vendedores temen quedar atrapados en esa zona gris.
Trabajadores sin lugar adonde volver
Los empleados del centro también quedaron a la deriva. Un guardia de seguridad relató que, apenas estalló el incendio, ayudó a evacuar a sus compañeros «con la esperanza de salvar al menos a una persona más», pero que ahora no tiene un lugar de trabajo al que regresar.
En paralelo, surgieron denuncias de que Coupang instruyó a los trabajadores del centro afectado a presentarse en depósitos cercanos «para evitar interrupciones en el servicio de Rocket Delivery». La sección del centro logístico de Coupang del Sindicato de Servicios de Transporte Público, encuadrada en la Confederación Coreana de Sindicatos, aseguró que no se discutieron medidas de protección para el personal y manifestó su indignación por una respuesta empresarial que, según denunció, prioriza las entregas por encima de la seguridad.
El silencio de la empresa
Coupang no emitió hasta el momento ningún comunicado oficial sobre las compensaciones. Una fuente del sector señaló que la prioridad inmediata fue extinguir el fuego y resolver la emergencia, y que recién con el incendio completamente apagado podrá evaluarse la magnitud de los daños y definirse las medidas de reparación.
Mientras tanto, vendedores y trabajadores esperan respuestas de una compañía cuyo modelo de negocio —la entrega ultrarrápida sostenida por una red de megadepósitos— vuelve a quedar bajo escrutinio tras cada siniestro.
Co-fundador de Reporte Asia.














