Este martes, las protestas adquirieron una nueva dimensión tras la muerte de una veintena de jóvenes en las protestas. Los manifestantes quemaron las viviendas de varios líderes políticos nepalíes, entre ellas la residencia privada de Oli en la localidad de Balkot.
La situación se tensó el lunes, cuando cientos de jóvenes de la denominada «Generación Z» se movilizaron en Katmandú y otras ciudades de Nepal protestando por el bloqueo de varias plataformas de redes sociales, entre ellas Facebook, Instagram, WhatsApp y X, al no registrarse ante las autoridades como exigía una directiva del Gobierno que finalmente fue levantada la pasada madrugada tras una reunión urgente del Ejecutivo nepalí.
Los reportes de prensa también confirmaron que los manifestantes incendiaron la casa del líder maoísta y ex primer ministro Pushpa Kamal Dahal y apedrearon la del ministro de Información y Comunicación, Prithvi Subba Gurung.
Además, «cientos de personas penetraron en el recinto del Parlamento y prendieron fuego al edificio principal», declaró el vocero, Ekram Giri.
La renuncia del primer ministro
La crisis política en Nepal provocó la dimisión del primer ministro, K.P. Sharma Oli, tras dos días de protestas del movimiento autodenominado «Generación Z» (nacidos entre 1997 y 2012) contra la corrupción y el veto de redes sociales, en las que murieron 19 personas y más de 300 resultaron heridas, según comunicó el mandatario en una carta de renuncia.
«He renunciado al cargo de primer ministro con efecto a partir de hoy (…), a fin de adoptar nuevas medidas hacia una solución política y la resolución de los problemas de conformidad con la Constitución, teniendo en cuenta la situación extraordinaria que prevalece actualmente en el país», dijo Oli en la misiva.

El primer ministro K.P. Sharma Oli, del Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista Unificado) (CPN-UML), lideraba el Gobierno de Nepal desde julio de 2024. Anteriormente, había sido primer ministro de este país entre 2015 y 2016; y entre 2018 y 2021.
Durante días, los jóvenes habían protestado en redes con etiquetas como «#NepoKid» y «#NepoBabies», con las que denunciaban el nepotismo, la práctica de favorecer a familiares o allegados en el acceso a cargos y empleos, y una cultura política en la que, según ellos, las oportunidades se heredan en lugar de ganarse por mérito.
La policía respondió con cañones de agua, gases lacrimógenos y fuego real para dispersar a la multitud. Posteriormente, las autoridades impusieron un toque de queda en la capital.












