Tres meses después de las violentas y disruptivas protestas que paralizaron la capital a principios de septiembre, el Gobierno interino de Nepal ha firmado un acuerdo trascendental con una coalición de grupos denominados de la «Generación Z». El pacto, sellado el 10 de diciembre de 2025 en presencia de la jefa del gobierno interino, Sushila Karki, no solo reconoce oficialmente las manifestaciones como «un movimiento popular político-social», sino que también promete reformas constitucionales, electorales y de lucha contra la corrupción de gran alcance.
Sin embargo, la naturaleza y el proceso de este acuerdo han generado un considerable revuelo y controversia. A pesar de abordar importantes modificaciones a la arquitectura política y constitucional del país, el documento fue firmado sin ninguna consulta o participación de los principales partidos políticos de Nepal. Esta exclusión crítica plantea serias dudas sobre la viabilidad y el futuro cumplimiento de sus disposiciones, especialmente después de las próximas elecciones. La preocupación es palpable: un futuro gobierno electo podría simplemente negarse a honrar un pacto negociado sin su consentimiento.
Amnistía y reparación
Una de las cláusulas más inmediatamente polémicas del acuerdo es la garantía de amnistía total para todos los participantes en el movimiento de la Generación Z, estipulando que nadie enfrentará investigación criminal o enjuiciamiento por su rol en las protestas en Nepal.
Esta disposición choca directamente con la realidad judicial y policial actual. La policía ya ha arrestado a más de 400 personas por su presunta implicación en actos de incendio provocado y vandalismo durante las manifestaciones, y algunas ya están enfrentando cargos penales en los tribunales. La posibilidad de que la policía y el sistema judicial acepten fácilmente una amnistía general es vista con un gran escepticismo. Previamente, la policía ha demostrado su reticencia a ceder a instrucciones del Ministerio del Interior para liberar a personas arrestadas por crímenes graves.
A pesar de la controversia legal, el gobierno sí ha avanzado en la reparación para las víctimas. Las familias de los 76 fallecidos y los heridos en el movimiento recibirán compensación, atención médica gratuita, educación, empleo, seguridad social y se encargarán de los arreglos conmemorativos. De hecho, el gobierno ya ha declarado a 45 de los fallecidos como mártires y está emitiendo tarjetas de identidad a los heridos.
Combate a la corrupción y transparencia
Respondiendo a una de las principales demandas del movimiento Gen Z, el acuerdo establece la formación de una comisión permanente dedicada a frenar la corrupción y fomentar la buena gobernanza. La transparencia se convierte en un mandato: todas las decisiones y gastos del gobierno deberán ser públicos y accesibles a través de las redes sociales. Además, el gobierno se compromete a hacer públicos todos los informes de comisiones de investigación anteriores, muchos de los cuales han permanecido ocultos.
Se creará una comisión de alto nivel para investigar la propiedad y los estilos de vida de los funcionarios públicos. Aunque esta es una referencia velada a los líderes de los partidos políticos, los críticos señalan que la propuesta podría incurrir en una duplicación burocrática, dado que ya existen instituciones estatales con mandatos superpuestos en estas áreas.
Reformas electorales: un desafío a la clase política
Las reformas electorales incluidas en el acuerdo son quizás las más susceptibles de generar fricción con el establishment político.
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Derecho a Rechazar (NOTA): Se enmendarán las leyes electorales para incorporar el «derecho a rechazar» o la opción de «ninguno de los anteriores» (NOTA) en las votaciones. Si bien la Corte Suprema de Nepal ya había ordenado al gobierno garantizar esta disposición, los partidos políticos siempre se han mostrado reacios a implementarla, temiendo que socave su autoridad.
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Voto en el Extranjero: El acuerdo garantiza los derechos de voto a los nepalíes que viven en el extranjero, incluidos los trabajadores migrantes y los estudiantes. El gobierno ha decidido emitir una ordenanza para este propósito, aunque la aprobación presidencial sigue siendo incierta.
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Primarias Obligatorias: Solo los individuos seleccionados a través de primarias obligatorias dentro de los partidos políticos serán elegibles para convertirse en candidatos electorales. Esta es una disposición inexistente actualmente en la estructura interna de cualquier partido y busca democratizar la selección de candidatos.
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Límites de Mandato Partidistas: Los presidentes o jefes de los partidos políticos estarán limitados a un máximo de dos mandatos.
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Regulación de Alianzas: Se crearán disposiciones legales para regular las «alianzas malsanas» formadas únicamente con fines electorales, aunque el acuerdo no especifica si estas se aplicarán a las próximas elecciones.
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Transparencia de Gastos: En medio de la preocupación por el uso masivo de dinero en las elecciones, el acuerdo exige que los gastos de candidatos y partidos sean transparentes. Si bien la Comisión Electoral ya ha formulado leyes en este sentido, su aplicación ha sido históricamente problemática.
Cambios constitucionales en el horizonte de Nepal
El acuerdo también exige la formación de una comisión para recomendar enmiendas constitucionales, aunque se mantiene en silencio sobre el contenido específico. Algunos grupos de la Generación Z abogan por modificar la constitución para establecer un sistema con un presidente elegido directamente, reemplazando el actual sistema parlamentario. Este es un tema sensible; el Congreso Nepalí y el Partido Comunista de Nepal (Marxista-Leninista Unificado) acordaron en su momento buscar enmiendas constitucionales, pero luego se retractaron debido a la complejidad de la cuestión.
Como parte de los límites de mandato, el acuerdo propone limitar al presidente, al primer ministro y a los jefes de los tres niveles de gobierno a un máximo de dos mandatos completos. Además, se reduciría la edad mínima para ser candidato a la Cámara de Representantes y a la Asamblea Provincial de 25 a 21 años, lo que permitiría a los líderes de la Generación Z postularse a todos los niveles de elección.
Finalmente, se establecerá un Consejo de la Generación Z para contribuir al funcionamiento del sistema de gobierno, supervisar la administración y proporcionar asesoramiento, sugerencias y apoyo a la buena gobernanza.
El acuerdo, que entra en vigor de inmediato, marca un momento sin precedentes en la política nepalí. Representa una inyección de demandas de una nueva generación impaciente por el cambio, pero su validez y longevidad dependen ahora de la voluntad política de un establishment que ha sido deliberadamente excluido de su negociación. El reloj corre para el gobierno interino para ver si pueden consolidar estas reformas antes de que un nuevo gobierno electo decida desmantelar el pacto.












