El destructor USS Benfold quedó cuatro días sin energía en pleno Pacífico con 300 marineros a bordo

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Una falla en los generadores dejó a la tripulación sin agua potable, comida caliente, baños funcionales ni aire acondicionado, en un episodio que se suma a las denuncias sobre las condiciones de vida a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln.

Un destructor de la Armada de Estados Unidos con unos 300 marineros a bordo quedó sin energía durante cuatro días tras una avería grave en el océano Pacífico el mes pasado. El vocero naval, comandante Matthew Comer, informó en un comunicado que el USS Benfold «reportó un desperfecto de ingeniería en sus generadores, que provocó la pérdida de energía» el 24 de julio. Según precisó, la tripulación quedó sin agua potable, comidas, baños en funcionamiento y aire acondicionado durante todo ese lapso.

Un contexto de cuestionamientos más amplios

El episodio, reportado inicialmente por el foro especializado en noticias navales y marítimas USNI News, se conoció en momentos en que el Pentágono enfrenta cuestionamientos serios sobre la calidad de vida a bordo de los buques militares y la capacidad de la fuerza para abastecer a sus naves durante el conflicto con Irán. Legisladores demócratas reclaman investigaciones sobre las condiciones a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, que acumuló un récord de 250 días ininterrumpidos en el mar y, según reportes de la semana pasada, sufrió faltantes de alimentos y productos de higiene, mientras parte de la tripulación reportó estrés y problemas de salud mental.

El rescate y la reparación

Comer aseguró que no hubo heridos entre la tripulación del Benfold, que «demostró resiliencia, coraje, profesionalismo y firmeza constante en su respuesta», aunque el buque necesitó asistencia del grupo de ataque del portaaviones George Washington. El crucero USS Robert Smalls proveyó comida al destructor averiado. Finalmente, la nave debió ser remolcada hasta la Bahía de Subic, en Filipinas, para su reparación, adonde llegó el 28 de julio, mientras la tripulación recibió alimentación y alojamiento en tierra. Más de una semana después, el Benfold zarpó del puerto «con todos los sistemas de ingeniería, combate y soporte a la tripulación funcionando con normalidad», según el comunicado naval.

Un vacío de portaaviones en el Pacífico

En paralelo, los buques del grupo de ataque George Washington, incluido el portaaviones homónimo, fueron avistados dirigiéndose hacia Medio Oriente. Se espera que ese portaaviones reemplace al Abraham Lincoln, que según indicó la semana pasada el secretario interino de la Armada, Hung Cao, regresará pronto a puerto. Ese movimiento dejaría las aguas del Pacífico sin presencia de un portaaviones estadounidense por un período aún indefinido, en momentos en que la administración Trump considera a China —potencia dominante de la región— como «una fuerza consolidada» que solo requiere ser disuadida de dominar a Estados Unidos o sus aliados, y ya no como el principal adversario global que representaba bajo la administración Biden.

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