Con una apuesta decidida por la innovación tecnológica y el fortalecimiento de alianzas estratégicas con países en desarrollo, China ha intensificado su protagonismo global en áreas clave como la inteligencia artificial (IA) y la cooperación multilateral. Este martes, el presidente Xi Jinping encabezó una visita a un centro de incubación de modelos de IA en Shanghái, en una jornada que también incluyó un encuentro con Dilma Rousseff, presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), reforzando el doble enfoque del país: liderazgo tecnológico e impulso al desarrollo del Sur Global.
Un “supermercado” de IA en Shanghái
En el corazón de la zona de innovación de Shanghái, un nuevo ecosistema de inteligencia artificial —conocido como el “supermercado de IA”— marca un hito en la estrategia china para liderar el desarrollo global de esta tecnología. La plataforma ofrece acceso integral a recursos como modelos fundacionales de DeepSeek, poder computacional subsidiado por el gobierno y bases de datos de alta calidad.
El proyecto forma parte del Shanghai Foundation Model Innovation Center, una incubadora especializada que alberga a más de 100 empresas dedicadas a la IA. Con más de 60.000 metros cuadrados de superficie, este centro brinda recursos y asistencia para el crecimiento del ecosistema tecnológico, desde políticas de subsidio hasta plataformas de datos abiertos, pasando por redes de financiación.
Durante su visita, el presidente Xi instó a Shanghái a posicionarse como punta de lanza en el desarrollo y la gobernanza de la IA. También llamó a la ciudad a acelerar su transformación en una “altiplanicie de innovación tecnológica” con influencia global, destacando que el momento actual es de “crecimiento explosivo” en el sector.
El centro, inaugurado oficialmente en 2023, ha sido concebido como uno de los primeros aceleradores especializados en modelos fundacionales de IA en China. Sus cinco plataformas funcionales —asistencia computacional, datos abiertos, servicios de evaluación, servicios financieros y apoyo integral— ofrecen un marco sólido para que las empresas residentes puedan desarrollar modelos de lenguaje, productos digitales y soluciones aplicadas en áreas como consumo, entretenimiento, finanzas y salud.
Además de infraestructura, la política pública desempeña un papel crucial. El gobierno local de Xuhui, distrito de Shanghái donde se encuentra el centro, lanzó un plan global de atracción de talento en IA, incluyendo la creación del West Bund International Talent Hub. Esta iniciativa busca captar jóvenes profesionales con potencial para dinamizar el ecosistema. Allí también funciona la Asociación de Jóvenes Empresarios de Industrias Emergentes de Shanghái, que apoya a los emprendedores en sus primeras etapas.
Durante un encuentro con jóvenes innovadores, Xi subrayó: “La IA es una industria naciente, pero también es una industria para los jóvenes.” En ese contexto, los animó a desarrollar sus talentos y contribuir a la modernización de China, reafirmando la visión de futuro del país basada en ciencia, tecnología y juventud.
Un modelo de incubación con lógica colaborativa
Uno de los aspectos más distintivos del centro de Shanghái es su modelo de integración horizontal. Dentro de un mismo edificio conviven empresas de toda la cadena de valor de los modelos fundacionales: proveedores de tecnología base, desarrolladores de aplicaciones, diseñadores de escenarios de uso, operadores de infraestructura computacional y comercializadores de productos.
Este enfoque fomenta la colaboración activa, acelerando la creación, prueba y despliegue de modelos de IA en múltiples sectores. En un momento en que los avances en inteligencia artificial generativa están redefiniendo industrias enteras, China apuesta a escalar sus propias capacidades desde una base sólida, con autonomía tecnológica y gobernanza nacional.
Más allá del plano tecnológico, la jornada del presidente Xi Jinping incluyó una parada clave: la sede del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) en Shanghái, donde se reunió con su presidenta, Dilma Rousseff. Allí, ambos líderes coincidieron en el impulso a una cooperación más inclusiva, sostenible y eficaz entre los países del Sur Global.
Xi describió al banco —fundado por los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)— como una herramienta “pionera” para promover la unidad y el desarrollo conjunto de los países emergentes. Afirmó que el NDB está entrando en su “segunda década dorada” y subrayó la necesidad de que sus financiamientos prioricen proyectos de infraestructura de alta calidad, bajo costo y sostenibles.
Desde su creación, el NDB ha aprobado más de 100 proyectos en todos sus países miembros, movilizando cerca de 35.000 millones de dólares hasta fines de 2023. Las iniciativas incluyen desde líneas ferroviarias urbanas en India, hasta parques eólicos en Brasil y obras viales en China.
El enfoque pragmático del banco ha contribuido a fortalecer la infraestructura en países en desarrollo, al tiempo que ofrece un modelo alternativo de financiamiento alejado de los condicionamientos tradicionales de otras instituciones multilaterales.
Durante la reunión, Dilma Rousseff advirtió que el unilateralismo y el proteccionismo son amenazas crecientes para la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro global. En ese sentido, reiteró el compromiso del NDB con el desarrollo sostenible de los países miembros y con un sistema financiero más justo y equilibrado.
El llamado a una mayor autonomía del Sur Global, tanto en lo tecnológico como en lo económico, se alinea con una visión más amplia promovida por Beijing: reducir la dependencia de centros de poder tradicionales, fomentar la innovación local y reforzar las redes de cooperación Sur-Sur.
IA y geopolítica: el nuevo frente estratégico
La conjunción de estos dos eventos —la visita a la incubadora de IA y el encuentro con el NDB— no es casual. Reflejan el doble frente estratégico que China impulsa en el tablero global: liderazgo en tecnologías emergentes y fortalecimiento de la cooperación con el Sur Global como respuesta al actual desorden económico internacional.
En tiempos donde la inteligencia artificial es cada vez más vista como un instrumento de poder económico y político, China busca marcar diferencia no solo en el desarrollo de tecnología, sino también en la forma de distribuir sus beneficios. El enfoque del “supermercado de IA” apunta a democratizar el acceso a recursos y modelos, mientras que el respaldo al NDB subraya su apuesta por la inclusión financiera y el desarrollo compartido.
China avanza decididamente en la construcción de una infraestructura de innovación con vocación internacional. El centro de Shanghái y su modelo de colaboración interempresarial en IA no solo representa una apuesta por el crecimiento local, sino un mensaje de ambición global.
Al mismo tiempo, la reafirmación del NDB como motor de cooperación estratégica entre países emergentes fortalece la idea de que es posible un desarrollo alternativo, basado en equidad, sostenibilidad y autonomía.
Mientras el mundo observa con atención la evolución de la inteligencia artificial y las tensiones geopolíticas, China redobla su apuesta por la innovación y la cooperación. En su visión, ambas son caras de una misma moneda: el futuro.













