Acompáñanos por este recorrido a través de la trayectoria de Martín Costantini, CEO del Frigorífico Rioplatense, una de las mayores y más modernas productoras y exportadoras de carne de Argentina.
La vida de Martín Costantini está marcada por una historia de emprendimientos y negocios que tiene como protagonista a su padre, Rodolfo, quien, entre otras empresas, en 1974 fundó el Frigorífico Rioplatense, una de las compañías más importantes de Argentina y de América Latina en el procesamiento de ganado y producción de carne vacuna. «Todo lo que aprendí del negocio fue 100% de mi ‘viejo'», comentaría Martín Costantini durante la entrevista que tuvo lugar en la imponente planta que Rioplatense tiene en Gral. Pacheco, Buenos Aires, confirmando la relevancia que la figura paterna ha tenido, no solamente en él, sino en toda su familia.
Por ello, Rioplatense puede considerarse en espíritu, una empresa familiar, en la que trabajan varios Costantini; sin embargo, la dimensión del negocio la ha llevado a convertirse en una estructura altamente profesionalizada, que cuenta con los estándares de calidad y cuidado del medioambiente más exigentes que existen en esta industria.

Sobre el Frigorífico Rioplatense, se trata de unos de los gigantes del sector cárnico de Argentina. Repasemos algunos hitos de su historia: en 1977 adquiere Swift Armour, ubicada en Rosario, Provincia de Santa Fe. Como consecuencia, Rioplatense selló un acuerdo con nada menos que Campbell Soups para vender materia prima para su línea de sopas en Estados Unidos. Con el tiempo Campbell Soups terminó comprando la propia Swift Armour. En 1981, Rioplatense se inició en la producción de hamburguesas y en 1985 lanzó la marca “Goodmark”, una de las más famosas marcas de hamburguesas del mercado argentino. En 1986, la posición de liderazgo de la empresa dentro de la industria la condujo a su designación como proveedor exclusivo de McDonald’s en Argentina. En 1995, Rioplatense vendió la marca Goodmark a Unilever, junto a Comalfri, su centro de distribución. En 2007 Rioplatense invertiría en una planta de rendering equipada con equipos de última generación, para, en 2014 lograr expandir su capacidad productiva invirtiendo en la construcción de una nueva planta de 6000 m2 destinada al procesamiento, empacado y despacho de carne porcionada, abasteciendo a más de 110 tiendas de Carrefour. En la actualidad, Rioplatense exporta a China, Europa y Estados Unidos y tiene como mercados secundarios a Rusia, Brasil, Centroamérica y el Sudeste Asiático.
Martín se unió a la compañía en 1996, luego de haber estudiado Administración de Empresas en la Universidad de Pensilvania, Filadelfia, Estados Unidos, con una especialización en Finanzas. En 1992, terminada esa experiencia educativa, volvió a la Argentina para trabajar en el mítico Grupo Excel, donde tuvo la oportunidad de aplicar todos los conocimientos adquiridos en la academia, analizando empresas, haciendo las valuaciones, presentaciones e interactuando con los inversores. Su intención en principio, era quedarse allí: no había pensando todavía que tenía un rol fundamental que cumplir en Rioplatense. Sin embargo, dos años después, ante el crecimiento que la compañía familiar estaba teniendo en la década del 90, con la adquisición de otros frigoríficos, como el Santa Elena, de Entre Ríos, tomó la decisión de sumarse a los esfuerzos que estaba llevando adelante su padre. «Yo ahí sentí que quería ayudarlo al «viejo» a pasar esa transición, así que me incorporé en ese momento», aclaró sobre sus inicios en la compañía de la que hoy es CEO, y en la que trabaja hace ya 26 años, pero con la que está relacionada, inclusive, desde sus primeros años de vida.
Martín, ¿qué recuerdos tenés de tu infancia en relación al negocio familiar?
FR: Para nosotros el frigorífico es parte de nuestra memoria, desde que somos chicos, parte de la cotidianidad de la familia. Yo me acuerdo de mil millones de cosas del Frigorífico de cuando era chico. Del Rioplatense me acuerdo de almuerzos de fin de año en La Manuelita, en el jardín de infantes que apoyamos, con todo un grupo de colaboradores y gerentes que trabajaron durante mucho tiempo con nosotros. Me acuerdo cuando papá compró Swift en el ’78. Y me acuerdo cuando me contó que lo había vendido y me largué a llorar (risas). Era parte de nuestra vida siendo chicos todo este mundo. Me acuerdo del negocio de las hamburguesas, de ir en el auto escuchando en la radio los jingles de las distintas publicidades de «Good Mark». Y cómo olvidarme de las degustaciones de las hamburguesas que hacíamos en casa: todos los días probábamos una variante distinta.
LA EMPRESA
Desde que llegaste al Frigorífico Rioplatense, ¿en qué posiciones trabajaste?
Más que posiciones, fueron funciones. Nunca tuve una posición fija específica. Desde el principio me ocupé mucho de todo el tema de la reestructuración financiera, por supuesto con el «viejo» a la cabeza, pero participé mucho en eso. Teníamos un negocio de hamburguesas importante, me ocupé de la venta de esa unidad de negocios, de armar todo lo necesario para poder concretarlo, contratar el banco de inversiones, hacer los cash flows, las presentaciones a los inversores. Creo que eso anduvo muy bien, fue bastante exitosa la venta. Es una historia larga, paso de todo desde ahí hasta acá.
Y en estos años trabajando en el frigorífico con tu padre ¿cuáles son las lecciones que has podido asimilar de él?
Todo lo que aprendí del negocio fue 100% gracias a mi «viejo». Son muchos años estando a su lado, ocupándome de distintas cosas. Al no estar específicamente en un área determinada, me metí en todos los asuntos más importante de cada momento y siempre fue con él a mi lado. Así que te diría que todo lo que sé de esta industria lo sé por él. Creo que estamos muy bien sintonizados, pensamos muy parecido, en general en cada cuestión que se plantea las decisiones que tomamos, son las mismas. Nunca tuvimos un conflicto.
¿Cómo es trabajar con tu familia?
Yo creo que está muy bueno. Hemos logrado establecer claramente qué hace cada uno y la verdad que hay una excelente comunión. Trabajan con nosotros Pía, sobre todo en Marketing, Seguridad e Higiene; Nicolás, mi otro hermano, en Recursos Humanos y Compras, quien está muy metido en eso, y en inversiones. Y está por entrar otro integrante en cualquier momento, para sumarse a los esfuerzos del día a día. Y si bien somos una empresa con una fuerte impronta familiar, también tenemos un equipo de management muy sólido. Al tener la envergadura que estamos teniendo, buscamos que la estructura se vaya profesionalizando cada vez más. Somos un mix de compañía profesional y familiar.
¿Qué valores crees que mejor representan a tu gestión y a Rioplatense?
La honestidad. Me parece un valor fundamental, lo que decimos, la palabra que tenemos se respeta tanto para comprar, para vender, internamente, con toda nuestra gente: nuestro colaboradores son parte importante de la familia. También el sacrificio, buscamos lograr la máxima perfección posible y somos apasionados por el trabajo. También destaco la solidaridad que existe en los grupos de trabajo… Es difícil auto-ponderarse, no me gusta mucho, pero lo que nos caracteriza es la honestidad y el esfuerzo, tratar de hacer las cosas bien.
PRODUCTOS & SISTEMAS DE CALIDAD
Contanos por favor sobre los productos que el Frigorífico Rioplatense ofrece y los procesos involucrados en su fabricación…
Nosotros tenemos una estrategia histórica de toda la vida de hacer productos de muy alta calidad. Parte de la base de la hacienda que compramos, ahí es donde nace la calidad para nosotros. Hoy compramos solamente novillos británicos, Angus fundamentalmente, de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, sur de Santa Fe, etcétera. La mejor hacienda que se puede encontrar hoy en Argentina, la tenemos nosotros. Y por eso no tengo duda de que contamos con la mejor calidad del mercado argentino en cuanto a productos.
Después, tenemos los tres ciclos de producción que hay en la industria frigorífica, o sea ciclo 1 que es la faena (1800 cabezas por día), ciclo 2 que es la despostada, que es donde terminamos con los cortes en una caja (eso puede ir a mercado de enfriados o congelados), y el ciclo tres que son porciones en bandejas que hacemos para la cadena de supermercados Carrefour.

O sea que la calidad no solo pasa por el tipo de materia prima sino también por el proceso, por el respeto de los sistemas de calidad que tenemos, que son de los mejores que puede haber en la industria. Estamos muy contentos y estamos haciendo muchas inversiones para seguir mejorando. Por ejemplo, en este momento estamos encarando una inversión muy importante en el sector de congelados, donde se va a hacer prácticamente todo el proceso de forma automática hasta la carga. Buscamos un producto excepcional en calidad.
Sobre trazabilidad ¿cómo manejan este concepto dentro de Rioplatense?
Todo lo que está dentro de la planta y fuera de la planta, está sistematizado y es trazable. A partir de que entra una tropa de ganado de un determinado campo, ese dato ingresa a un sistema. En la misma faena ponemos etiquetas en distintas partes de la media res para que después, a medida que se va procesando, cada pedazo de carne tenga su código de barra o su código QR, que identifique de dónde viene ese corte, esa carne. Todo eso se vuelca en una base de datos en donde, finalmente, se le ofrece esa información al cliente para saber específicamente de qué campo proviene el corte, de qué tipo de animal es, etc.
Nosotros fuimos de los primeros en tener un sistema de trazabilidad en su momento. También hablamos de trazabilidad individual: podemos identificar a qué media res pertenece cada corte. Entonces, en la base de datos vos podes buscar una caja específica y saber qué cortes incluye, cuánto pesa cada uno, de donde proviene. Hablamos de trazabilidad absoluta. En eso consiste el sistema. También sirve para poder dar todas las garantías a nuestros clientes, que saben de donde viene lo que compran.
MERCADOS INTERNACIONALES
Los productos que tienen hoy en el mercado, ¿a qué países del mundo llegan?
FR: Estamos presentes en China, que hoy es nuestro principal mercado. También en Europa y Estados Unidos tenemos una presencia importante. Esos son nuestros principales clientes. Después le vendemos a Rusia, Brasil, Centroamérica, y estamos creciendo mucho en el Sudeste Asiático.
A cada uno de esos tres le venden diferentes productos…
Sí, diferentes productos enfriados y congelados, enviados en cajas. China, por ejemplo, compra congelados únicamente. Estados Unidos trabaja los dos. En Europa los pedidos son de enfriados fundamentalmente, pero también vendemos algo de congelados en forma esporádica. Rioplatense accedió al mercado chino hace 8 o 9 años. Pero el crecimiento de su demanda se registró desde el 2016 en adelante. En 2018 creció mucho y en 2019 explotó.
Hablando específicamente del mercado chino, ¿crees que hay una evolución respecto a sus requerimientos como consumidores de carne?
Absolutamente, es impresionante cómo están cambiando. Al principio se vendían los cortes de menor calidad, los cortes de la «vaca manufactura», esas eran las principales exportaciones en un inicio. Después empezaron a sofisticarse, por la influencia de los gustos de Occidente. Hoy en China hay muchos restaurantes occidentales y cada vez más chinos están comiendo en esos lugares. Con la entrada de Australia, que vende carne de calidad, y de Estados Unidos ahora, se están sofisticando todavía más. Se está apreciando más la calidad de lo que era originalmente. Creo que eso todavía está virgen y tiene muchísimo para crecer. Eso también encaja muy bien con nuestra estrategia comercial, a donde apuntamos históricamente: productos de muy alta calidad.
¿Pudiste viajar a China?
Ya fui varias veces, como cinco por lo menos. Ahora se cortó por el tema del COVID-19, pero cada vez que voy no dejo de sorprenderme de cómo siguen creciendo y cómo invierten en infraestructura… Realmente impresiona mucho. Se nota mucho el cambio de lo que era la vieja China. Específicamente en el sector nuestro, es impresionante lo que está pasando con el desarrollo de la carne vacuna allá. Está explotando. Pensá que China hace seis, siete años, no importaba carne vacuna y ahora más del 30% del comercio mundial va a ese destino. Y sigue creciendo. Tiene un potencial de crecimiento enorme, eso ha cambiado la dinámica de las exportaciones de carne vacuna totalmente. Todas las inversiones que estamos haciendo están apuntadas a abastecer ese mercado.
MEDIO AMBIENTE & COMUNIDAD
Rioplatense está implantada en la zona de Gral. Pacheco hace más de 40 años: ¿cómo es la relación de la empresa con la comunidad que integra?
Este lugar era un área rural cuando lo compramos en 1974. Hoy estamos cada vez más rodeados de barrios cerrados, Las Tunas: la comunidad se fue expandiendo en esta zona. Tenemos una muy buena relación con la municipalidad y con los vecinos en general, siempre nos piden hacer algún esfuerzo extra en algún tema pero creemos que tenemos excelente relación. Ayudamos en todo lo que podemos, sobre todo en los barrios más carenciados. Le damos asistencia a unos 23 comedores, en forma mensual y permanente, para atender sus necesidades. Ayudamos también en los hospitales, sobre todo con el tema del COVID-19, a través de donaciones.
Así también concentramos nuestros esfuerzos hacia la comunidad en «La Manuelita», un jardín de infantes que es parte de la Fundación Maria Carolina Malbrán, que mi abuela conformó en su momento. Nosotros le donamos la tierra e hicimos el jardín de infantes. Este año estamos justamente agrandándolo y modernizándolo en base una inversión que va a ser muy importante. Allí asisten 180 chicos todos los días, nosotros becamos a parte de los chicos que van, algunos de los cuales son hijos de empleados de Rioplatense. Todo lo que podemos, a nuestro alcance, lo hacemos. Para nosotros no es un tema más, es un tema central.
Otro aspecto de su relación con la comunidad es el cuidado del medioambiente ¿cuál es su posición con respecto a este tema tan actual?
Es otra área donde hemos hecho un esfuerzo importante, estamos apuntando a tener el frigorífico más moderno en términos de sustentabilidad de la Argentina. Construimos una planta de tratamiento primario, que es una planta de origen holandés con tecnología específica, donde se trata todo lo que son los «rojos» y los «blancos», es decir, la sangre y la grasa. A través de un sistema de microburbujas, se separa y se recuperan parte de los sólidos y eso hace que se vuelquen menos sólidos al sistema de tratamiento secundario.
Por otro lado, con todo lo que es excremento, hicimos un sistema de compostaje, estamos haciendo abono embolsado para venta a viveros. Hemos hecho un biofiltro con la grasería por todo el tema de los olores, hemos insonorizado las salas de máquinas. Es un trabajo permanente de mejora continua. Estamos recanalizando fluidos para intentar que el impacto ambiental sea el mínimo posible. Sabiendo también que esto es un frigorífico y tenemos hacienda, todo es biodegradable: no usamos químicos de ningún tipo, o sea que es todo natural y biodegradable. Pero nos tenemos que asegurar de tener una buena convivencia con los vecinos e impactar lo mínimo posible. En eso estamos.
El Frigorífico Rioplatense es hoy una de las empresas líderes en Argentina en el procesamiento de ganado y producción de carne vacuna. Su actual infraestructura incluye una planta ubicada en la provincia de Buenos Aires, con una capacidad de procesamiento de 1.800 cabezas por día. Como característica central de su management, Rioplatense busca constantemente oportunidades de inversión para actualizar y mejorar su rendimiento industrial.
Sus productos se exportan a todo el mundo, siendo Estados Unidos, Europa y Asia los mercados de mayor preeminencia.
La visión de la empresa está impulsada por la producción de carne vacuna de alta calidad, generando un producto fiable y trazable. Esto es posible gracias en los modernos equipos y procedimientos con los que cuentan, que permiten un seguimiento continuo del proceso de producción y de distribución de los productos acabados, lo mismo que la práctica de estrictas normas medioambientales.













