El legado de Abe en 500 palabras

El asesinato de Shinzo Abe convulsionó a la tradicionalmente tranquila sociedad japonesa y conmocionó al mundo entero. Líder del país por casi ocho años, Abe se había transformado en la cara visible de una economía que pretendía volver a ser uno de los motores del crecimiento global y de un país que, en la paradoja de estar en oriente y tener sus principales aliados en occidente, tejió redes para acercar a ambos mundos y buscarle un contrapeso regional al crecimiento de China. Repasemos brevemente la gestión económica de Abe como primer ministro.

A fines de 2012, Shinzo Abe fue designado nuevamente primer ministro de un Japón que aún sentía los coletazos del accidente nuclear de Fukushima un año y medio antes. Con todas las centrales nucleares cerradas, el país se vio forzado a importar aún más gas y petróleo para saciar sus necesidades energéticas, generando un fuerte déficit comercial. Abe llegó con un plan económico que se conocería como Abenomics y que tendría tres patas: una política monetaria expansiva para lograr inflación de 2%, un nivel estable de gastos del estado financiado con un mayor nivel de IVA y reformas estructurales que favorezcan la actividad económica.

Los efectos del Abenomics fueron moderadamente positivos desde el punto de vista de crecimiento (1,2% anual entre 2013 y 2019), de generación de empleo (4,5 millones de empleos creados en ese período), de ganancias corporativas (alcanzaron sus mayores cifras históricas en 2017-2019) y de mejora de la balanza comercial, pero el objetivo de generar inflación no se logró. Japón sigue siendo la nación desarrollada con mayor nivel de deuda (+265% del PIB).

Shinzo Abe había visitado oficialmente Argentina en dos ocasiones

Durante su mandato, Japón firmó acuerdos comerciales con la Unión Europea y con Estados Unidos y firmó el TPP-11. Dos meses después de su salida del mando se firmó el RCEP, aunque sin la participación de India. La entrada de este país había sido promovida por Japón, para balancear el poder de China. A pesar de esta negativa, India sí se sumó al QUAD, el foro estratégico de seguridad ideado por Abe y que tiene a Estados Unidos y Australia como miembros.

Líder del país por casi ocho años, Abe se había transformado en la cara visible de una economía que pretendía volver a ser uno de los motores del crecimiento global

En 2020, Abe presentó su renuncia por problemas de salud. A pesar del largo tiempo como primer ministro (fue quien más tiempo estuvo en ese puesto desde el siglo XIX), continuó teniendo un importante apoyo de la sociedad, y continuó siendo una relevante figura de la política japonesa y del Partido Liberal Democrático (PLD). El asesinato se produjo en el medio de un simple acto político donde Abe apoyaba a un candidato. En las elecciones del domingo 10 de julio el PLD arrasó, logrando tener los dos tercios de los representantes, necesarios para iniciar un proceso de reforma constitucional. Una reforma que la constitución pacifista de posguerra que permita fortalecer las fuerzas armadas fue uno de los objetivos incumplidos de Shinzo Abe. Su trágica muerte puede terminar facilitando su tan anhelada reforma.

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Dr. en Economía (Universidad de Hiroshima, Japón). Profesor e Investigador (Universidad del Salvador, Argentina). Especialista en las economías de América Latina y Asia, con vasta experiencia trabajando con y para el sector público y privado.