La cúpula de la FIFA sufrió esta semana una fractura de peso: Carlos Cordeiro, asesor sénior del presidente Gianni Infantino desde 2021, presentó su renuncia con efecto inmediato en rechazo al plan de crear una subsidiaria comercial que administraría el Mundial y otros torneos de la entidad, con participación accionaria para inversores externos.
El exvicepresidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos y expresidente de la propia FIFA calificó la iniciativa como un mal negocio para el fútbol, y sostuvo que la entidad está hipotecando el futuro del deporte sin una justificación de peso. Cordeiro remarcó que no tuvo participación en el diseño de la propuesta y que se opone a ella sin matices.
La propuesta en cuestión, bautizada FIFA Forward Enterprise (FFE), contempla una valuación de 20.000 millones de dólares y prevé ceder hasta un 20% de las acciones a inversores privados. Según trascendió, el fondo Thrive Eternal, de Thrive Capital —firma fundada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump—, encabezaría el grupo inversor.
La reacción del fútbol europeo fue contundente: las 55 federaciones miembro de la UEFA votaron por unanimidad el boicot a todos los torneos organizados por FIFA si el plan avanza, apenas dos semanas después de la consagración de España como campeona del Mundial. El primer ministro británico también pidió la renuncia de Infantino, al calificar la propuesta de escandalosa.

La CONCACAF, que agrupa a 41 federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, rechazó igualmente la iniciativa, aunque sin sumarse a la amenaza de boicot. Por su parte, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), con 47 miembros, emitió un comunicado en el que se solidarizó con UEFA y CONCACAF, cuestionó la viabilidad del proyecto y deslizó críticas veladas hacia los mecanismos de decisión que maneja Infantino, algo poco habitual en una confederación que históricamente mantuvo un perfil menos combativo que su par europea.
Entre UEFA, CONCACAF y AFC suman 143 de las 211 asociaciones que integran la FIFA, es decir, más de la mitad del padrón total.
Desde Zúrich, la FIFA sostuvo que «reportes mediáticos incorrectos» entorpecieron el proceso de consulta previsto y que igualmente someterá la propuesta a votación entre sus 211 asociaciones nacionales, en nombre de lo que definió como principios democráticos de la organización. Esta semana, Infantino había ofrecido a cada asociación un desembolso de 40 millones de dólares si aceptaban el plan antes del 19 de septiembre.
No todas las federaciones nacionales acompañan de manera uniforme la postura de sus confederaciones: el titular de la Federación Checa se mostró abierto al «impacto positivo» de las intenciones de FIFA, mientras que la Federación Mexicana indicó que analizará la propuesta antes de fijar posición, pese al rechazo de CONCACAF. El técnico del Chelsea y campeón del mundo en 2010, Xabi Alonso, también se pronunció en contra, al remarcar que el fútbol debe priorizar a la gente por sobre los intereses privados.
Periodista con sede en Brasil, experto en Relaciones Internacionales.














