En diciembre de 2023 el entonces Asesor de Asuntos de Seguridad Nacional del Presidente Biden, Jake Sullivan, en un artículo publicado en ForeignAffairs comenzaba afirmando que “nada es inevitable en la política mundial”. Frase que, probablemente, hubiese inquietado al mismísimo Canciller Bismarck.
Un año después el Presidente Trump recién electo, marcaba una nueva agenda para la política de asuntos exteriores de los EEUU apuntando a: desactivar la guerra entre Rusia y Ucrania, estabilizar el frente de tensión entre Rusia y la OTAN, imponer un equilibrio de fuerzas en la región de conflicto permanente de Medio Oriente, y concentrar el centro de gravedad geoestratégico en las múltiples dimensiones de la confrontación con China.
En la coyuntura de febrero de 2025, los presidentes de los EEUU y de Rusia están desarrollando una clase de realpolitikbismarckiana, que seguramente inquieta al ex asesor Jake Sullivan.
Sean conscientes o no, detrás de las decisiones de los presidentes Putin y Trump, está la gravitación de tres concepciones de la geopolítica clásica, y todo el peso de la historia de las relaciones entre Rusia y EEUU durante los últimos 100 años.
La gran estrategia de Rusia desde la llegada de Vladimir Putin al poder, como Primer Ministro en 1999 y como Presidente en el 2000, representa una agenda basada en la visión geopolítica de los eurasianistas rusos post-soviéticos. Las concepciones de una gran estrategia de Rusia, en tanto Estado-Pivot de Eurasia, desarrolladas secuencialmente porYevgeni Primakov, GennadiZyuganov, AleksandrProkhanov y AleksandrDugin, estáninspiradas en la ideología paneslavista de Peter Savitsky y en la interpretación de las escuelas geopolíticas clásicas de Halford J. Mackinder y KarlHaushofer. El eje continental entre Rusia y China representa una versión actual potenciada de una Doctrina del Poder Terrestre, sustentada por la “amistad sin límites” entre dos de los Grandes Actores Geoestratégicos de Eurasia. Tal la perspectiva del hombre del continente, que desde la Tierra Central de Eurasia (el Heartland), se oponía a la visión del hombre del mar, según la concepción de Mackinder en su obra de 1919, DemocraticIdeals and Reality. El eje Moscú-Beijing es la estructurante política de una “economía de los grandes espacios”, que la escuela geopolítica alemana, en la que uno de sus mayores representantes fue Karl Haushofer, denominó como el Grossraumwirtschaft. Concepto que se complementaba con el de Wehrwirtschaft, “economía movilizada para la guerra”, y Wehrgeopolitik: geopolítica de defensa, que los especialistas estadounidenses interpretaron como Geopolítica de Guerra. Estos conceptos representan visiones integradas que aplicadas a los escenarios secuenciales desde las Guerras Chechenas hasta la “Operación Militar Especial” en Ucrania, pasando por la Guerra de Georgia (2008), la ocupación de Crimea (2014), y la intervención armada en Siria (2015-2018), permiten entender la lógica del código operacional del Kremlin, en la trayectoria fijada hacia la recuperación de la influencia y proyección de poder en el espacio post-soviético, y la convergencia con la proyección geopolítica de China en Medio Oriente y África.
La gran estrategia de los EEUU, marcada desde el inicio de la segunda presidencia de Donald Trump, permite identificar un conjunto de conceptos desarrollados por Nicholas J. Spykmanen sus obras America’sStrategy in WorldPolitics (1942) y TheGeography of thePeace (1944), que se manifestaron recurrentemente durante la Guerra Fría, y que emergen en el complejo contexto de una geopolítica de AmericaFirst, proyectada para los próximos cuatro años.
El concepto central es el de la “Defensa Adelantada del Hemisferio”, con núcleo en el Dominio del Cuarto de Esfera, el sector geodésico con vértice en el Ártico y proyección meridional desde el Atlántico y el Pacífico hasta el Ecuador y proyectada a todo el Hemisferio Occidental (América del Sur incluida). En este espacio Groenlandia es la masa insular amortiguadora más cercana a Europa, y el Canal de Panamá es la conexión estratégica interoceánica, bajo la influencia militar excluyente de los EEUU, tales las zonas de responsabilidad de los Comandos Norte y Sur. El concepto de “Mediterráneo Asiático” con el que Spykman denominó al espacio marítimo e insular extendido entre Australia y el Mar del Sur de China, junto a la Rimland del Pacífico (tierras marginales del Pacífico), los espacios potenciales de guerra anfibia y marítima del área de responsabilidad del Comando Indo-Pacífico de los EEUU, se perfilan como los centros de gravedad de la proyección militar expedicionaria. En tanto que la Rimland euroatlántica (tierras marginales del Atlántico), la del Comando Europeo de los EEUU y la OTAN, se presenta como un espacio de transferencia gradual de responsabilidades militares a los aliados europeos, a quienes se incentivará a aumentar los gastos de defensa para disuadir la amenaza de una futura “guerraintra-rimland”: el riesgo de escalada euroatlántica-euroasiática. Cabe destacar que el espacio de batalla Rusia-Ucrania es analizada como una guerra proxy entre cuatro actores asiáticos: China y Corea del Norte apoyando a Moscú, y Japón y Corea del Sur a Kiev.
La realpolitik diplomática lanzada por la Administración Trump, materializada en el contacto directo con Putin, las giras del Vicepresidente J.D.Vance y el Secretario de Defensa P.Hegseth en Europa; y el Secretario de Estado M. Rubio, el Asesor de Seguridad Nacional M. Waltz y el enviado especial S. Witcoff en Medio Oriente, son los hechos significantes de una iniciativa con direccionalidad hacia objetivos concretos. Si a esto agregamos las declaraciones presidenciales sobre la relevancia estratégica de Groenlandia, Canadá y Panamá, el despliegue militar sobre la frontera sur, y la calificación de organizaciones terroristas a los cárteles de la droga que los convierte en amenaza a la Seguridad Nacional, tenemos la arquitectura conceptual de una nueva ecuación. Una geopolítica que implica un blindaje militar del Cuarto de Esfera entre Groenlandia y Panamá, la continuidad de la proyección Indo-Pacífico y Medio Oriente, y un interrogante sobre las implicancias de la economía de fuerzas en relación a Europa y la OTAN.
El propósito de la OTAN fue expresado claramente por su primer Secretario General, Lord Ismay en 1954: “mantener a EEUU dentro de Europa, a Rusia afuera, y a Alemania aplastada” (sic). El status de Alemania fue mejorado. El de EEUU se mantuvo, y Rusia fue empujada hacia el Este. La dinámica del Conflicto Euroatlántico-Euroasiático definirá el futuro de la trayectoria regional. En tanto que, este proceso de reconfiguración geopolítica será puesto a prueba por los espacios de conflicto donde se localizan los centros de difusión de inseguridad en el sistema internacional.
Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).















