Estados Unidos e Israel mantienen la iniciativa y la superior libertad de acción en las dos operaciones militares desencadenadas contra Irán el 28 de febrero de 2026.
La iniciativa se manifiesta en la continuidad de los ataques aeronavales y en la capacidad de absorción de la respuesta iraní por medio de misiles y drones contra blancos en Israel, bases de EEUU en la región, e infraestructura en los países árabes miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, aliados a Washington.
El control de la tensión e intensidad del conflicto se manifiesta de dos formas. Primero, en la estrategia de escalada-desescalada (escalate to de–escalate strategy) en la modalidad de ataques de máxima presión por parte de EEUU y en la respuesta militar de Irán, tratando de abrir precarios espacios de negociación, paralelos a las operaciones militares. Según especialistas, esta estrategia de Teherán que llevó a activar a Hezbollah y a los Hutíes contra Israel, y atacar blancos en Azerbaiyán, Chipre, Jordania, Irak y los países del Consejo de Cooperación del Golfo, no ha funcionado. Segundo, en el control, precario y decreciente, de las tendencias a la escalada.
Las dos formas principales de escalada se denominan horizontal y vertical.
La escalada horizontal implica la expansión geográfica del conflicto, de los espacios de guerra local a el escenario de una guerra en red regional. Este cuadro se materializaría con la entrada abierta en las operaciones militares de Arabia Saudita, Kuwait, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán. Riesgo de regionalización total del conflicto armado que hasta el presente se mantiene bajo control.
La escalada vertical implica un ascenso a los extremos en el nivel de energía y violencia en las operaciones militares. Al respecto el teclado de la acción por parte de EEUU implica cuatro variantes.
El aumento en los ataques aéreos y de misiles crucero para la saturación de blancos militares y de infraestructura crítica.
La variante complementaria a la anterior, por medio deoperaciones de guerra anfibia, aerotransportada y guerra especial para control de las rutas internacionales dentro del Golfo Pérsico y del Estrecho de Ormuz. Esto dentro de los parámetros de las operaciones militares convencionales, o de guerra clásica.
La demanda de la Casa Blanca a la OTAN exigiendo la participación en las potenciales operaciones en el Estrecho de Ormuz, también implican el riesgo de escalada horizontal. Autores de la escuela empiricista, en el estudio científico de las guerras afirman que la participación de las alianzas militares activa los mecanismos de transmisión hacia una guerra mayor. El ataque de demostración de Irán con misiles de largo alcance sobre la base de los EEUU en Diego García, 4000 kilómetros al sur en el Océano Índico, información exacta según expertos del SIPRI, provocaron por inducción el temor en las capitales europeas. El Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu hizo una inmediata explotación psicológica del hecho, ratificando lo que Israel afirma desde hace más de una década: que Irán posee capacidad misilística para alcanzar blancos en Europa.
Las dos variantes restantes implicarían la pérdida del control de escalada y situarían a los actores del conflicto en el umbral de una guerra sistémica: el ataque de pulso electromagnético y las operaciones de ataque aéreo con bombas RNEP (Robust Nuclear Earth Penetration) bombas nucleares de penetración terrestre profunda.
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Estas últimas variantes llevarían la tensión del conflicto directamente al campo del subsistema de las grandes potencias nucleares: EEUU, Rusia y China. Los grados de cálculo, voluntad, determinación y decisión serían puestos bajo el más severo de los exámenes.
Los aparatos de guerra de información, tanto de los actores centrales como periféricos al conflicto armado, generan una espesa “niebla de la guerra” que impide ver los reales objetivos de los mismos, sus planes de operaciones y la totalidad de los niveles de estrategia de los cursos de acción. El choque militar de medios contra medios, las tablas cuantitativas de objetivos alcanzados, el balance de bajas totales, y la eliminación de cuadros políticos y militares son los datos concretos para fundamentar hipótesis y argumentaciones.
La decapitación y evisceración sistemática de la conducción teocrática, política y militar de Irán es un dato contundente, que no agota el problema de la resolución del conflicto, sino que lo complica.
Desde hace dos décadas se conoce en think tanksoccidentales las premisas básicas de la denominada “Defensa Mosaica”. Estructura descentralizada, similar a los modelos SPIN (Segmented Policentric Integrated Network, Redes de Integración Segmentadas y Policéntricas), adoptada por Irán para enfrentar a sus hipótesis de guerra en contexto asimétrico. Este sistema condujo a la organización de 31 comandos militares regionales autónomos, que sólo tenían centro en la autoridad teocrática del Ayatolah Alí Khamenei. Muerto el mismo, estos comandos regionales operan supuestamente, con total autonomía.
Este sistema fragmentado de conducción militar afecta directamente a la estrategia escalada-desescalada como método para encontrar un punto donde pueda funcionar el esfuerzo diplomático. El estancamiento en este lenguaje común en una situación de asimetría extrema de medios militares conduce a degradar el control de escalada, que se manifiesta en declaraciones que, tanto pueden ser engaño estratégico, como precedentes de demostraciones de capacidad de destrucción extrema.
Al respecto las declaraciones del Presidente Trump, anticipando que de no llegar a un acuerdo “bombardeará a Irán hasta llevarlo a la edad de piedra”, requieren un serio análisis y puesta en contexto.
En primer lugar, Donald Trump está parafraseando al General Curtis LeMay responsable operacional de los ataques nucleares contra Hiroshima y Nagasaki, y posteriormente creador del Comando Aéreo Estratégico(actual Comando Estratégico de los EEUU – USSTRATCOM) y autor de las bases de la doctrina delprimer golpe nuclear. Al General Le May se le atribuye la frase “los bombardearemos hasta mandarlos a la edad de piedra” en el contexto de los ataques a Vietnam del Norte.Según LeMay fue mal citado en 1965, pero en 2026 Donald Trump hace una contundente apropiación de la idea y su significado.
El contexto en el que el Presidente Trump efectúa estas declaraciones es el del riesgo de un estancamiento de la Operación Epic Fury, con los costos políticos y psicológicos que esto implica para EEUU y para la imagen de su liderazgo.
Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.













