Toyota Motor Corp. anunció el viernes un cambio en su cúpula directiva: el director financiero Kenta Kon asumirá como CEO el 1 de abril, en sustitución de Koji Sato, quien pasará a ocupar el cargo de vicepresidente y el nuevo puesto de director de industria.
En conferencia de prensa, Sato explicó que la reestructuración busca fortalecer el «poder adquisitivo» de Toyota. El ejecutivo manifestó su intención de concentrarse en su rol como presidente de la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón, posición a la que fue designado en enero y considerada crucial para un sector que enfrenta vientos en contra por los aranceles estadounidenses y el incremento de costos.
«Me preguntaba si podría desempeñarme al máximo nivel en la asociación y simultáneamente ser responsable de Toyota», señaló Sato durante la rueda de prensa en Tokio.
Sato también ejerce como vicepresidente de Keidanren, la poderosa Federación Empresarial de Japón, principal organismo empresarial del país.
Tras apenas tres años al frente de Toyota, Sato calificó su gestión como «corta», aunque argumentó que la fabricación automotriz es una industria de rápida evolución que requiere un «cambio de formación» en el equipo directivo para afrontar los desafíos actuales. Su mandato como CEO desde 2023 es el segundo más breve en la historia de la compañía, según confirmó un portavoz.
Sato aclaró que el presidente de Toyota, Akio Toyoda, no participó en el proceso de toma de decisiones.
Por su parte, Kon manifestó en la conferencia que aprovechará su experiencia como CFO para «enfocarse en el dinero, las ganancias y los números». «Incrementaremos las utilidades y mantendremos el negocio en marcha», afirmó.
Impacto de aranceles golpea resultados
La reestructuración ocurre mientras la industria automotriz japonesa enfrenta el impacto de los elevados aranceles impuestos por Estados Unidos. Toyota estimó que las medidas comerciales del presidente estadounidense Donald Trump afectarán sus ganancias operativas del año fiscal que finaliza en marzo en 1,45 billones de yenes (US$9.200 millones).
Otros fabricantes japoneses también reportaron proyecciones sombrías en sus resultados de nueve meses: Subaru Corp. y Mitsubishi Motors Corp. prevén caídas en su beneficio neto para el año fiscal 2025 de 63,0% y 75,6% respectivamente, atribuidas principalmente a los aranceles estadounidenses.
Toyota divulgó sus resultados financieros el mismo día, revelando que el beneficio neto para los nueve meses hasta diciembre disminuyó 26,1% hasta 3,03 billones de yenes, la primera caída en tres años. El beneficio operativo se desplomó 13,1% a 3,20 billones de yenes.
No obstante, las ventas alcanzaron un récord para el período, llegando a 38,09 billones de yenes, un avance de 6,8%.
La automotriz revisó al alza su perspectiva de beneficio neto para el año fiscal 2025 a 3,57 billones de yenes desde los 2,93 billones de yenes estimados previamente, gracias a la depreciación del yen.
El fabricante japonés no realizó una conferencia de prensa para presentar los resultados del grupo correspondientes al período abril-diciembre.
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