Nissan anunció que pondrá fin a las operaciones de su planta en Cuernavaca, México, hacia fines del año fiscal 2025. La decisión forma parte de una reestructuración más amplia que busca reducir su capacidad global de producción ante la caída sostenida de las ventas a nivel internacional. La fábrica, que comenzó a operar en 1966, fue la primera instalación que la automotriz japonesa abrió fuera de su país de origen.
Según informó la compañía, la producción de vehículos que actualmente se realiza en Cuernavaca, incluyendo camionetas, será trasladada a otra planta ubicada en Aguascalientes, también en el centro del país. El objetivo es concentrar operaciones y mejorar la eficiencia en un contexto de fuerte presión sobre los márgenes y una demanda que no termina de repuntar, especialmente en mercados clave como Estados Unidos y China.
La reestructuración no se limita al territorio mexicano. La empresa ya había anticipado que reducirá su capacidad de producción global de 3.5 a 2.5 millones de unidades, excluyendo China, de aquí al año fiscal 2027. Como parte de ese plan, Nissan cerrará siete centros de producción, quedándose con solo diez en todo el mundo. Entre los sitios que dejarán de operar se encuentra también su histórica planta de Oppama, en Japón, cuyas funciones serán transferidas a otra instalación en el suroeste del país.
El cierre de la planta en Cuernavaca marca el fin de una era para Nissan en América Latina, ya que se trata de un sitio con valor simbólico por haber sido su primer emprendimiento de producción fuera de Japón. A lo largo de casi seis décadas, la fábrica fue testigo del crecimiento de la marca en la región, pero las nuevas condiciones del mercado y la necesidad de ajustes la colocaron en la lista de instalaciones a cerrar.
La decisión llega en un momento difícil para la automotriz, que en el último ejercicio fiscal registró pérdidas por 670.900 millones de yenes, equivalentes a unos 4.500 millones de dólares. Las ventas poco alentadoras en los principales mercados, sumadas a la competencia creciente y al cambio acelerado hacia vehículos eléctricos, han obligado a Nissan a redefinir su estructura operativa.
Como parte de los cambios internos, la compañía nombró recientemente al mexicano Iván Espinosa como presidente y director ejecutivo, movimiento que refuerza el papel estratégico de la región en la nueva etapa que busca transitar la firma. Pese al cierre de Cuernavaca, la reubicación de la producción en Aguascalientes muestra que la automotriz no abandona el país, sino que apuesta por una consolidación de su presencia en México, optimizando recursos y buscando mayor rentabilidad.












