Críticas a Lee Jae-myung por pasar 26 días fuera de Corea del Sur en los últimos dos meses

Las críticas apuntan a los magros resultados diplomáticos de tres giras internacionales, coincidentes con el desplome bursátil

El presidente surcoreano Lee Jae-myung volvió al país el 3 de agosto tras una gira de 11 días que incluyó Estados Unidos, tres países sudamericanos —Brasil, Chile y Argentina— y una escala en Alemania. Fue el viaje más largo desde su asunción, y estuvo acompañado por la primera dama, Kim Hea-kyung. Por la cantidad de continentes recorridos, algunas evaluaciones lo compararon con una vuelta al mundo.

No fue la única salida del mandatario en el período. Entre el 9 y el 18 de junio había participado de la cumbre del G7, visitado tres países europeos y pasado por el Vaticano. Entre el 7 y el 11 de julio viajó a Turquía y Mongolia. En total, sumó 26 días en el exterior en apenas dos meses de gestión.

Cuando un presidente emprende una gira larga, suele instalar uno o dos mensajes centrales en la agenda pública. Esta vez, sin embargo, esos ejes fueron difíciles de identificar. Buena parte de la ciudadanía ni siquiera registró que el mandatario estaba fuera del país.

A esa desconexión se sumó el malestar social por la derogación de las facultades de investigación complementarias y por el desplome bursátil ocurrido durante su ausencia. Cuando el jefe de política económica que lo acompañaba en la gira responsabilizó a los inversores individuales por la caída del mercado, generando un fuerte repudio, muchos surcoreanos reaccionaron con sorpresa: recién ahí cayeron en la cuenta de que el presidente estaba de viaje.

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El presidente surcoreano Lee Jae-myung volvió al país el 3 de agosto tras una gira de 11 días que incluyó Estados Unidos, tres países sudamericanos —Brasil, Chile y Argentina— y una escala en Alemania.

Desde la Casa Azul (Cheong Wa Dae) sostuvieron que «en San Francisco se estableció una alianza en inteligencia artificial con empresas estadounidenses, y en Sudamérica se amplió la cooperación en minerales críticos y energía». Como resultado de la llamada «Declaración de IA de San Francisco», empresas surcoreanas y estadounidenses proyectan desarrollar negocios por 950.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

Sin embargo, esa cifra combina tanto los ingresos que Corea del Sur espera por la venta de semiconductores a firmas estadounidenses como los fondos que el país deberá destinar a la compra de procesadores gráficos (GPU) fabricados en Estados Unidos. Poco después de que circularan las fotos del presidente brindando con el CEO de Nvidia y con directivos de los principales conglomerados surcoreanos, el mercado bursátil local inició su caída.

Desde el Gobierno explicaron que la extensión del viaje resultaba inevitable dada la necesidad de trasladarse al otro extremo del planeta. Pero incluso considerando la exigencia de la agenda diplomática, arreciaron las críticas por las tres giras internacionales y los 26 días de ausencia acumulados en solo dos meses.

La controversia adquiere un matiz adicional si se repasa el historial político de Lee. Cuando era líder de la oposición, el Partido Democrático había cuestionado la diplomacia de cumbres de anteriores presidentes calificándola de «derroche de fondos públicos en viajes al exterior» y había descrito los memorandos de entendimiento como «una diplomacia que solo emite cheques en blanco y sirve para la foto».

El mismo partido había condenado ese estilo como «diplomacia autoritaria que usa a los empresarios como utilería». Hoy, buena parte de la ciudadanía se pregunta qué diferencia hay entre aquellas giras presidenciales que el Partido Democrático criticaba desde la oposición y el enfoque que exhibe la actual administración.

 

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Co-fundador de ReporteAsia.