El Banco Central (BCRA) formalizó hoy la renovación de su acuerdo de intercambio de monedas con China, un paso que ya estaba anticipado dentro de la estrategia oficial para blindarse ante eventuales corridas cambiarias de cara a las elecciones presidenciales. Con esta renovación, la entidad conserva la posibilidad de disponer de al menos US$5000 millones para respaldar la estabilidad financiera del país y sostener el comercio y la inversión bilateral, y logró además estirar el plazo del convenio de tres a cinco años, con vencimiento ahora en 2031.
Según informó el propio Banco Central en un comunicado, el acuerdo firmado con el Banco Popular de China (PBoC) mantiene un monto de RMB 130.000 millones, equivalentes a unos US$19.000 millones. A diferencia de renovaciones anteriores, esta vez se logró estirar la vigencia del instrumento, lo que —según la entidad conducida por Santiago Bausili— aporta mayor previsibilidad sobre la continuidad de esta herramienta financiera. También se confirmó que sigue activa la porción de RMB 35.000 millones que está operativa desde comienzos de 2023.
El BCRA destacó que esta renovación refuerza el vínculo entre ambas instituciones, que llevan 17 años de relación desde el primer swap firmado en 2009. El entendimiento se venía gestando desde hace más de un mes, cuando Bausili viajó a China para participar de un encuentro organizado por el Banco de Basilea y aprovechó para reunirse en Shanghái con Pan Gongsheng, su par al frente del PBoC.
Este movimiento se suma a otro paso reciente del plan oficial para asegurar dólares de cara al proceso electoral: a comienzos de julio, el BCRA ya había refinanciado hasta 2028 los repos que mantenía con bancos internacionales, usando bonos Bonar como garantía y accediendo a una tasa equivalente a SOFR más un spread de 4 puntos porcentuales, hoy en el orden del 7,66% anual. El Gobierno completa este esquema con gestiones ante organismos internacionales para conseguir financiamiento más barato y cubrir los vencimientos de deuda que se vienen.
En cuanto al funcionamiento técnico, el swap con Beijing opera con dos cuentas diferenciadas. Una permanece dentro del sistema financiero chino y se usa a menor costo para facilitar el comercio bilateral. La otra es una cuenta local, la que efectivamente habilita la conversión de yuanes a dólares para su uso en la plaza doméstica o para pagos al exterior.
Es este segundo tramo el que le da al BCRA margen de maniobra inmediato, ya que —tal como explicó Bausili en otra oportunidad— permite utilizar esos fondos sin necesidad de autorizaciones adicionales, algo que la entidad considera clave para su gestión de liquidez.
Co-fundador de ReporteAsia.













