Islas Malvinas, el «Continente Invisible» que la República Argentina y el Mundo deben Conocer

Malvinas

Cada 2 de abril, la memoria nos lleva inevitablemente a las islas, al frío y al valor de nuestros soldados. Sin embargo, existe una dimensión de la soberanía que no se ve a simple vista, pero que tiene un respaldo científico irrefutable. Escribir sobre Malvinas desde una perspectiva que escape al análisis puramente bélico es fundamental para enriquecer el debate de nuestra comunidad.

Para comprender la magnitud de este tema, debemos clarificar tres conceptos que suelen confundirse, pero que juntos forman la identidad de nuestro reclamo.

1. La Gesta: El factor humano y el bautismo de fuego

La Gesta es el acontecimiento histórico y militar de 1982. Es el momento en que la diplomacia se convirtió en piel y sangre, dolor y nostalgia. Hay diversas e innumerables historias de la Armada, Fuerza Aérea y el Ejército que hoy escuchamos por parte de sus protagonistas y honramos la memoria de los que en el silencio eterno siguen reclamando justicia y nuestros derechos sobre el territorio usurpado, una elocuente vivencia en el terreno y ejemplo de esta entrega, fue la Batería de Tiro “C” del Grupo de Artillería 3 (GA3) conducida por el entonces Tte. 1ro Héctor Tessey.

Esta subunidad fue un símbolo de la resiliencia argentina, se conformó de manera atípica en solo 21 días, con oficiales y suboficiales que no se conocían entre sí. Sin vehículos, trasladaron sus obuses Oto Melara a brazo sobre la turba, bajo condiciones climáticas extremas.

De izquierda a derecha: Teniente 1° Héctor Tessey, Teniente 1° Enrique Iparraguirre, Mayor Emilio Guillermo Nani.

El relato de Tessey revela la crudeza del combate para superar el ruido ensordecedor de la contrabatería británica, utilizaba un silbato agudo para ordenar el fuego. Los soldados, mayormente correntinos, respondían a las misiones de fuego con el clásico «Sapucay», transformando el insulto al enemigo en un motor de coraje. La Batería «C» fue la primera en entrar en combate en la defensa de Puerto Argentino el 4 de junio, soportando ataques feroces con una abnegación que les valió el reconocimiento de todas las fuerzas. La Gesta es, en esencia, ese «esfuerzo y abnegación» que no conoce de reglamentos cuando la patria llama.

2. La Causa: El derecho que no caduca

La “Causa” es el fundamento jurídico, histórico y geográfico que sostiene nuestro reclamo. No es un capricho, sino una herencia basada en la integridad territorial y se basa en dos puntos importantes:

  1. El «Continente Invisible», en 2016, la ONU validó la extensión de nuestra plataforma continental. Esto demuestra que las islas están unidas físicamente a la Patagonia. Argentina es hoy, técnicamente, más «mar» que «tierra».

  2. No a la Autodeterminación: Malvinas no es un caso de «libre determinación» porque la población fue trasplantada tras la usurpación de 1833. Como bien señala la Resolución 2065 de la ONU, debemos respetar los “intereses” (su modo de vida) de los isleños, pero no sus “deseos” de soberanía, ya que la tierra es argentina.

3. La Cuestión Malvinas: El escenario diplomático y el futuro

La “Cuestión Malvinas” refiere a la disputa de soberanía en el ámbito internacional. Es el proceso político vivo que busca una solución pacífica.

Un ejemplo es el caso de Chagos que demostró que el colonialismo tiene fecha de vencimiento, donde el Reino Unido aceptó devolver la soberanía a Mauricio, demuestra que la integridad territorial es un principio que la comunidad internacional vuelve a poner sobre la mesa.

Este ejemplo se puede replicar en la “Argentina Azul” donde la Cuestión Malvinas es la llave hacia el futuro. Recuperar las islas significa controlar el paso interoceánico, proteger la puerta a la Antártida y administrar una de las reservas de hidrocarburos y pesca más grandes del mundo.

Conclusión

En Malvinas, la “Causa” nos da la razón técnica, la “Gesta” nos dio el ejemplo de gloria y sacrificio —como el de aquellos artilleros del GA3 y muchos valientes Soldados de las tres FFAA saliendo presurosos de sus abrigos para devolver el ataque y la “Cuestión” es el compromiso diplomático ineludible.

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«Hay diversas e innumerables historias de la Armada, Fuerza Aérea y el Ejército que hoy escuchamos por parte de sus protagonistas y honramos la memoria de los que en el silencio eterno siguen reclamando justicia».

Cerrar este luto nacional requiere entender que Malvinas nos une bajo un mandato constitucional irrenunciable. Sin la Causa, seríamos un país sin fundamentos; sin la Gesta, seríamos un país que olvida a sus héroes. La recuperación de las islas es, finalmente, el puente hacia esa «Argentina Azul» que debemos construir entre todos.

La Batería de Tiro “C” del Grupo de Artillería 3 (GA3)

El relato del Jefe Grupo de Artillería 3 aporta la prueba humana de cómo se forjó la Gesta en medio de la adversidad técnica, los invitamos a leerlo:

Cuando el GA 3, en Abr 82, marchó al TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur), debió remontar su conformación de tiempo de paz (2 Baterías de Tiro de Artillería “A” y “B”) a Cuadro de Organización en tiempo de guerra (3 Baterías de Tiro).

La tercera Batería Tir, o sea la “C”, se conformó sobre la base de varios Suboficiales y Soldados orgánicos (originales) del propio GA 3, instruidos por sus jefes naturales y con experiencia en el manejo del material a emplear (obuses Oto Melara Cal 105mm) y el tiro de Artillería. Pero la totalidad del personal de Oficiales y el resto de los Suboficiales necesarios fueron provenientes de otros Elementos del Ejército, movilizados desde distintos Institutos Militares. Además, la Batería “C” fue reforzada con 2 piezas de obuses provenientes del Grupo de Artillería Aerotransportada 4 que, llegadas a las islas, no pudieron desplazarse con su subunidad de origen a la zona de Darwin-Pradera del Ganso. Es decir que esta subunidad tuvo una conformación absolutamente atípica: todos los Oficiales eran movilizados; los Suboficiales eran 50 % de la unidad y 50% movilizados y los soldados fueron 100% de la unidad de origen; 6 de las piezas eran originarias de la unidad y 2 piezas llegaron desde otra unidad de artillería.

Esto planteó a sus Oficiales una situación imprevista y que debía ser remontada de inmediato, pues iban a concurrir al combate con personal a su mando, desconocido y el personal, desconocía a sus mandos.

Sabemos, los profesionales de la milicia que el ejercicio del mando es clave para poder cumplir con las dos exigencias ineludibles de todo jefe/líder: cumplir la misión y velar por el bienestar del personal.

¿Cómo lograrlo disponiendo de tan poco tiempo y en condiciones tan desventajosas? …De los 3 oficiales, uno de ellos fue destinado como Observador Adelantado al RIMec7, apenas llegados a la zona de posición principal. Los dos restantes asumieron sus puestos: el Teniente Primero Iparraguirre, como Jefe de la Batería de Artillería y el Teniente Primero Tessey (yo), como Oficial de Batería.

Fue así que, en el viaje desde Paso de los Libres (Corrientes), hasta Ingeniero White (Bs As), que duró 3 días, se dedicaron a conocer al personal, acercarse a ellos y comenzar a desarrollar tareas de instrucción a bordo del tren, como forma de medir el nivel de conocimientos del personal de suboficiales.

La primera impresión fue que el personal más moderno estaba muy al tanto de sus obligaciones y responsabilidades (Jefes de Pieza y Jefes de Grupo) y que el personal más antiguo, por estar destinados en unidades y elementos fuera del arma por largo tiempo, estaban más alejados de los conocimientos necesarios para operar con una subunidad que debería entrar en combate en forma perentoria, al menos eso se pensaba…

Desde el 09 de abril (partida desde Paso de los Libres) hasta el 01 de mayo (inicio de las acciones bélicas en el Teatro de Operaciones), habían transcurrido sólo 21 días, y en ese tiempo hubo que conocer al personal, instruirlo, ganarse su confianza y respeto y prepararse para el combate. Tareas nada fáciles, pero que se realizaron tal lo imaginado por los Oficiales. Y por supuesto, con el concurso y la colaboración de los suboficiales más preparados y aptos para las tareas.

Durante un ataque aéreo británico de mediados de mayo, el Jefe de Batería (Teniente Primero Iparraguirre) fue herido y evacuado al continente, asumiendo su puesto yo. Es decir que, el poco tiempo (poco más de 30 días) que el J Ba había dispuesto para conocer al personal a sus órdenes y éste a su jefe, se esfumó en sólo un ataque. Por ser yo, quien lo sucedió, debí remontar tal situación y continuar ejerciendo el mando casi hasta el fin de los combates, ya que fui impuesto formalmente de tal responsabilidad, el 27 de mayo de 1982, o sea cinco días antes de que se iniciaran los primeros combates por la defensa de Puerto Argentino, el 02 de junio. Ante esta situación, y a mi pedido, el J Grupo de Artillería 3 destinó a 2 Subtenientes en Comisión (recién egresados del CMN), para que colaboraran conmigo. Ellos (Subteniente Barreiro y Herrero) habían sido Cadetes míos hasta el 07 de abril…

Esto significó que quienes debían conducir a la Batería C en combate no se conocieran, ni hayan sido quienes instruyeron al personal dependiente y agravada tal situación, con el agregado de personal y medios provenientes de otra unidad de Artillería de Campaña, lo que, unido al caos y la incertidumbre reinante en situaciones de combate, me exigieran la adopción de decisiones bajo un formato inusual, aunque previsible para un líder en combate, debiendo priorizar dos, y sólo dos actividades: cumplir la misión y velar por el bienestar del personal. Sin dudas, el rol de líder, en tiempos y en la forma al que ninguno aspira. Y menos, espera. Y menos, yo.

En el mismo orden de cosas, la Batería “C” debió entrar en posición, el 15 de abril, en la zona del Valle Moody, alejada unos 15 Km(s) de la posición principal del Grupo de Artillería 3 (y de Puerto Argentino), y a unos 2000/2500mts de Moody Brook, lejos de sus apoyos naturales de personal y logística.

Para el desplazamiento desde el aeropuerto de Puerto Argentino, hasta la posición principal (unos 20km) sólo dispusimos de un tractor, el que sólo usamos para el traslado por caminos asfaltados y conformando un “trencito” con los obuses, sobre los que cargamos el material, la munición y los equipos individuales del personal. La Batería marchó a pie hasta la punta del asfalto, no hubo vehículos.

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«La tercera Batería Tir, o sea la “C”, se conformó sobre la base de varios Suboficiales y Soldados orgánicos (originales) del propio GA 3, instruidos por sus jefes naturales y con experiencia en el manejo del material a emplear (obuses Oto Melara Cal 105mm) y el tiro de Artillería».

El resto del tramo, unos 2,5km, se hicieron a pie y trasladando el material a brazos y a campo traviesa, en terreno de turba. Mover las 6 Piezas de la Batería de Artillería esa extensión, insumió dos días.

La 1ra misión recibida por la Batería C, fue la de “Agregada” al Regimiento de Infantería Mecanizada 7, lo que implicaba una dependencia total de otra unidad distinta a la “natural”, al estilo de ser una subunidad más de un Regimiento de Infantería. Por ello debimos mantener contacto telefónico, primero con el Regimiento de Infantería Mecanizada 7 y recibir sus apoyos logísticos y de arsenales. Esto nunca ocurrió pues el Regimiento de Infantería Mecanizada 7 nunca se hizo cargo de la Batería C en la forma en que los reglamentos lo indicaban. Por ello, debí solicitar al J GA3 que me permitiera encontrar mis propios recursos, que ya había conseguido informalmente, por contactos personales. Fue así como comencé a recibir apoyo de intendencia del Batallón Logístico 10, ubicado en Moody Brook y de arsenales y de comunicaciones, del BIM5, ubicado en Monte Tumbledown. Esta situación sometió a la subunidad a una exigencia adicional, que fue tener que procurarse el racionamiento por propios medios, para lo que había que marchar a pie 2,5 Km(s) de ida y otros tantos de regreso, una vez por día, ya que carecíamos de vehículos, debiendo limitar el racionamiento del personal a una oportunidad diaria y teniendo en cuenta que el rendimiento de marcha en la turba, de día, en condiciones meteorológicas muy desfavorables (bajas temperaturas, vientos fuertes, lloviznas casi permanentes y nieve ocasional) y con vestimenta inadecuada, es del orden de los 1.000 a 1.500mts/hora y de noche, no pueden superarse los 500/700mts/hora. Sin contar el accionar del enemigo, lo que agregaba caos, incertidumbre y riesgos nunca antes experimentados por el personal.

El siguiente aspecto que hubo que solucionar fue la situación de permanente humedad, tanto en el suelo, como en el ambiente. Para ello, nos procuramos, por iniciativa de un suboficial, tambores de 200 lts, a razón de uno o dos por día, que se conseguían cuando se buscaba el racionamiento y se transportaban a pie y a brazo, desde Moody Brook hasta la posición, para que, llegados allí se los cortaba al medio y se enterraban. De esta forma el personal podía vivir en un lugar seco, y sobre todo poder dormir y secar las medias y el calzado.

No obstante, lo descripto, la subunidad cumplió con todas las misiones impuestas, hasta el momento de su repliegue, y por haber quedado en 1ra línea con los británicos a la vista.

Antes de iniciarse los combates por la defensa de Puerto Argentino, fuimos desagregados del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 y pasamos a formar parte de la Artillería en apoyo directo a las Brigada de Infantería Mecanizada X y bajo control del Coordinador de Apoyo de Fuego.

A la Batería C le cabe el mérito de haber sido la 1ra subunidad de Artillería de Campaña en haber entrado en combate en la defensa de Puerto. Argentino, el 04 de junio apoyando el combate de Tropas Comando; haber sobrellevado exitosamente los primeros y más intensos fuegos de contrabatería; haber soportado fuegos de contraarmas durante casi todos los días en que combatió (cuestión técnica de imposible entrenamiento en tiempo de paz); así como adelantar personal y 3 obuses hasta 5 km(s) a vanguardia de su posición principal hacia posiciones de cambio (previamente reconocidas y preparadas), varias veces de día y de noche, y por un lapso de 8 días ininterrumpidos, a efecto de apoyar a elementos de combate de primera línea, Tropas Comando, marcar blancos a la fuerza aérea y ejecutar fuegos de contrabatería hacia la artillería de campaña británica. También se prepararon posiciones simuladas para confundir a la artillería británica, y dicha prescripción reglamentaria rindió sus frutos, tal lo manifestado por los británicos.

Por la acción del 07 de junio en horas del mediodía, y luego de haber cumplido misiones de fuego de contrabatería a una posición de artillería británica en horas de la mañana, en la que soportamos el más violento y sostenido fuego de contrabatería enemigo en la posición principal (aprox. durante 30 minutos) y continuamos cumpliendo misiones de fuego en apoyo de propia tropa y fuegos de contrabatería, la Batería C recibió la felicitación, por acciones en el campo de combate, del Comandante Brigada Infantería Mecanizada X (General Jofré), del Comandante Componente ARA (Alte Otero), del Comandante BIM5 (Capitán de Fragata Robacio) y del propio Jefe Grupo de Artillería 3. En aquella oportunidad, quienes veían lo que estaba ocurriendo en la posición, por ejemplo, el J B Log 10, Mayor Banetta, y el Capitán Tomás Fox que se encontraba junto al Mayor Banetta, alistó y envió a la posición 3 ambulancias 3 camiones UNIMOG, con la idea ”de juntar muertos”, como dijera el Mayor Banetta y para tratar de salvar a “las hormiguitas”, como se veía a los artilleros de nuestra Batería a la distancia, que se escondían en la tierra cuando recibían fuego enemigo y salían presurosos de sus abrigos en el entre tiempo, para devolver el ataque a la artillería británica, tal lo manifestado por el propio Comandante BIM5 y el J B/BIAC, desde las aturas del Monte Tumbledown. Aquel día, la Batería C recibió la protección de alguien en especial, pues ante tan tremendo ataque, solamente se verificaron 17 soldados heridos (de un total de 70 hombres), ninguna baja y sólo un obús con una rueda estallada, aunque se podían ver en la posición esquirlas incrustadas en flechas, escudos y tubos del material.

En esta acción, tuve que coordinar algunos aspectos que los reglamentos no marcaban o lo hacían de otra forma, y el combate me demostraba que la situación impone algunas cuestiones que resultan luego ser favorables o positivas. Una de ellas fue la forma de ordenar las famosas voces de mando para el tiro, ante cada misión de fuego: para ello y dado el tremendo ruido imperante en a la posición, ordené que cuando la batería oyera un silbato prolongado, muy agudo, que yo había llevado por mi cuenta y por las dudas, debían prepararse para cumplir misiones de fuego, no importando lo que se estuviera haciendo en ese momento. Y así sucedió y resultó positivo. Luego del toque de silbato mi orden siempre era “batería misma alza, a comando”, lo que hacía que todo el personal estuviera listo para disparar a mi orden. Y, debo confesar, que los soldados se acostumbraron a proferir insultos ante cada misión, lo que me obligó a “primerearlos” y ser yo, quien primero profería insultos a los británicos, y a ellos mismos, luego de la orden citada.

Y la mejor forma de impulsar al personal era, también, profiriendo insultos a diestra y siniestra y los soldados, la mayoría correntinos, respondían siempre con el clásico y característico “Sapucay”. Estas acciones, fuera del reglamento, se mostraron muy efectivas a la hora de cumplir las misiones de fuego. La otra orden que impartí a los Jefes de Pieza fue, que cada uno de ellos, dispusiera que su personal operar el obús en la forma en que consideraran más cómoda y efectiva, con la única salvedad de que todo el personal debía tener el casco colocado en todo momento y el fusil a la mano. También dí libertad de actividades y horarios de descanso, racionamiento y rotación de puestos, a consideración de cada jefe de Pieza, así como la conformación de los pelotones dedicados al transporte de la munición desde los mini polvorines hasta las 8 piezas, las que siempre debían tener listos en cada posición, 150 tiros para el cumplimiento de misiones de fuego. Debemos considerar que en un día tipo de combate en el mes de junio, cumplíamos de 7 a 10 misiones de fuego y en cada una de ellas podíamos disparar desde 60 hasta 340 tiros por misión, toda la Batería.

Una acción a destacar, es que la Batería C cumplió una de las escasas operaciones conjuntas, entre el Ejército y la Fuerza Aérea. El 10 de junio, recibí la orden de adelantarme con 3 obuses a una posición de cambio a vanguardia, al pie del Monte Dos Hermanas y esperar órdenes de fuego. Llegado al lugar, me comunicaron que debía efectuar fuegos con munición fumígena, ya que debíamos marcar blancos británicos que sería atacados por 3 aviones Pucará, en la 1ra, y única misión que ví y protagonicé, en mi vida, para cumplir de apoyo aéreo directo. El blanco atacado fue una posición de artillería británica a la que nuestra artillería no podía batir pro su ubicación.

Habiendo estado en el Teatro de Operaciones durante 62 días, la batería soportó fuegos navales y aéreos del enemigo durante los 30 días de mayo y los 14 de junio y combatió efectivamente como A Camp desde el 04 de junio hasta el 13 del mismo mes, fecha en que se replegó a retaguardia luego de haber quedado en 1ra línea y con las tropas británicas a la vista. Soportó 17 heridos y 1 caído en combate: El Teniente Primero Alberto Ramos, quien fuera Observador Adelantado en la zona del RIMec7 (Combate de Monte Longdon).

No tuvimos hechos de indisciplina, abusos de autoridad, ni actos reñidos con la moral. No se reportaron quejas por falta de alimento, ni se registró en sus integrantes el “pie de trinchera”. Tanto el Jefe Grupo de Artillería, como el Capellán, el Oficial Médicos y el Oficial Personal recorrieron oportuna e individualmente las posiciones y la batería fue felicitada por el Comandante Agrupación Ejército Argentino y el Comandante de la Agrupación Armada Argentina en Puerto Argentino, por su desempeño en combate, especialmente por la reacción ante fuegos de contrabatería británicos. Por dicha acción fui condecorado con la Medalla “Al esfuerzo y la abnegación”.

Desde entonces, anualmente – cada 27 Abr – aquellos Cuadros y Tropa, nos reunimos, o tratamos de hacerlo, en el actual Grupo de Artillería 3 (PASO DE LOS LIBRES – Prov. CORRIENTES), para conmemorar el bautismo de fuego, recordar episodios de aquellos combates y confraternizar.

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GB (R) PhD Oscar Armanelli
Ciencia Política UB
Defensa Nacional UNDEF
Profesor Universitario UA
Mg. Historia, Estrategia, Geopolítica, Ciencias Militares y Operaciones de Paz ACAGÜE Chile

Capitán (R) VGM (Veterano de Guerra de Malvinas), J C/ GA3 (en combate).