La IA como nuevo terreno elevado estratégico
En el ámbito estratégico contemporáneo, la inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como un vector crítico de poder militar.
Su capacidad para procesar grandes volúmenes de datos en milisegundos, integrar múltiples dominios sensoriales y ejecutar decisiones autónomas a un ritmo inalcanzable para la intervención humana redefine la ecuación tiempo–decisión en el campo de batalla. En un entorno caracterizado por amenazas hipersónicas, enjambres de sistemas no tripulados y confrontación multidominio, la rapidez de reacción se erige como un multiplicador de fuerza decisivo.

Adopción de riesgo comprimido: velocidad antes que perfección
La competencia global se desarrolla bajo un patrón de adopción de riesgo comprimido, en el cual los Estados priorizan la incorporación operativa de capacidades antes de alcanzar su plena madurez tecnológica, asumiendo vulnerabilidades inherentes para evitar quedar rezagados frente a competidores estratégicos.
China, a través de su doctrina de guerra “inteligentizada” (智能化战争, zhìnéng huà zhànzhēng), busca dominar el ciclo de decisión y forzar al adversario a una postura reactiva; Estados Unidos, mediante el Joint All-Domain Command and Control (JADC2), procura comprimir al máximo la cadena detección–ataque; Rusia, con una base tecnológica más limitada y bajo sanciones, recurre a la adaptación de soluciones comerciales —como el reconocimiento de imágenes y los algoritmos de navegación— para optimizar inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y erosionar la ventaja tecnológica occidental.
Tres ejes de superioridad en la guerra de alta velocidad
Las áreas prioritarias de desarrollo y despliegue se concentran en tres ejes:
- Defensa antimisiles, donde la IA procesa y clasifica datos de radar e infrarrojos para interceptar amenazas en fracciones de segundo.
- Fusión ISR, que unifica imágenes satelitales, radar, inteligencia de señales y sensores de campo para generar un panorama operativo común en tiempo real.
- Coordinación de enjambres, en la que algoritmos avanzados gestionan flotas de sistemas no tripulados capaces de saturar defensas y reconfigurarse dinámicamente sin control humano directo.
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Vulnerabilidades críticas en un entorno contestado
La aceleración en la integración operacional expone debilidades estratégicas. La fiabilidad de los sistemas autónomos depende de datos no corrompidos, susceptibles a manipulación mediante spoofing, “data poisoning” o ciberintrusión, lo que puede degradar capacidades o inducir errores críticos. Las lecciones históricas —como el derribo por error de una aeronave aliada por un sistema Patriot en Irak— ilustran los riesgos de delegar decisiones letales a sistemas cuya velocidad supera la capacidad de verificación humana.
El verdadero factor decisivo: sostener la ventaja
En esta carrera, la ventaja estratégica no reside únicamente en el despliegue temprano, sino en la capacidad de sostener y proteger dichas capacidades en escenarios de contestación prolongada. Ello exige cadenas de suministro resilientes, dominio industrial en la producción de procesadores y sensores avanzados, comunicaciones seguras y doctrinas de contra-IA capaces de explotar las vulnerabilidades de los sistemas adversarios en tiempo real.
En un ciclo de innovación y contra-innovación acelerada, el riesgo central para un actor estatal no es la imperfección inicial de la tecnología, sino permitir que el adversario imponga el tempo estratégico de la confrontación
Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).














