La Disuasión de Supremacía tipo I, llamada también disuasión ofensiva surge como efecto de una demostración de fuerza militar contundente que abre un escenario de decisión paralizante de la reacción del oponente y sus eventuales aliados.
Las operaciones de Israel (etapa 1 operación León Ascendente) y de EEUU (etapa 2 operación Midnight Hammer), contra el Programa Nuclear de Irán y sus capacidades de retaliación, apuntan a contener las posibilidades de escalada y encapsular el conflicto, limitando la libertad de acción de Rusia y de China, en tanto socios militares y comerciales de Teherán, a la acción política y las maniobras diplomáticas.
El Programa Nuclear de Irán tendía a conducir al sistema internacional a un escenario que los estrategas estadounidenses denominaron “Cuarto Régimen”, caracterizado por un proceso de proliferación y anarquía nuclear. Este era el peor de los escenarios posibles y la antítesis del proceso de eliminación de armas nucleares que hubiera representado un “Tercer Régimen Nuclear” buscado por las políticas de no proliferación de las Grandes Potencias, y que fue un componente de la estrategia de los EEUU plasmada en el documento Revisión de la Postura Nuclear 2010, donde se expuso la doctrina específica del Presidente Barack Obama por la cual recibió el Premio Nobel de la Paz. Bases que incidieron en las decisiones políticas de retención de la opción militar y la negociación con Irán sobre su programa nuclear.
La continuidad de los canales clandestinos paralelos al Programa Nuclear de Irán eludiendo el control de la Agencia Internacional de Energía Atómica, sumado a los cursos de acción de la guerra proxy a través de actores violentos no estatales, Hezbollah, Hamas, Milicias Iraquíes chiítas y Hutíes Yemenitas, contribuyó a recrear la inducción de un ataque preventivo por parte de Israel. De forma más contundente que la Guerra del Líbano de 2006, el ataque terrorista en masa de Hamas, en octubre de 2023, hizo colapsar la capacidad de disuasión militar clásica de Israel y amenazó severamente su capacidad de supervivencia. La respuesta fue escalonada, supresión de las capacidades ofensivas de Hamas y Hezbollah, y ataques de decapitación liderazgos y evisceración de sus estructuras. Ataque de degradación de capacidades militares de Irán y estrategia de espinazo roto a la infraestructura del Programa Nuclear.
Las limitaciones de las capacidades de la Fuerza Aérea Israelí para la destrucción de la infraestructura subterránea funcionaron como apertura a la participación de EEUU, bajo la modalidad estratégico-operacional de un ataque de terminación, focalizado inicialmente sobre los tres blancos de punto duro del programa nuclear iraní: Natanz, Isfahán y Fordow.
Disuasión de supremacía: Estados Unidos y el conflicto Israel-Irán
El objetivo político formulado por la Administración Trump exige la cancelación definitiva del programa nuclear iraní, una forma de rendición incondicional como condición para detener los ataques aéreos, tanto de EEUU como de Israel. La negativa de Irán plantea la continuidad de la opción militar y la insinuada modificación del objetivo político: el cambio de régimen, lo cual significa la destrucción del estado teocrático de la República Islámica, desorganizar la esfera de influencia iraní y el frente interno hasta lograr una transferencia del poder político.
La disuasión de supremacía se manifiesta en una decisión política, pero se basa en aceitadas estructuras de comando estratégico-militares y sólidas capacidades estratégico-operacionales. En el espectro de una escalada regional y ante el riesgo severo un spillover sobre Eurasia, la disponibilidad de medios para manejar y contener el nivel de tensión del conflicto depende de EEUU.
La estructura de comando existente entre los Jefes del Estado Mayor y los Comandos Combatientes Unificados, junto a las bases doctrinarias de la Estrategia Militar Nacional de los EEUU conforman un paradigma de planeamiento, conducción y management cuya tradición data de la Segunda Guerra Mundial, y de la Ley de Unificación de 1947. Desde antes de la doctrina de la Prevention-Preemption 2002/2005, y las operaciones Libertad Duradera, Libertad Iraquí, Odisea del Amanecer e Inherent Resolve, el Departamento de Defensa de los EEUU y su estructura militar dispusieron de 68 planes secretos de guerra y de contingencia que comprendían teatros de operaciones en Asia, Europa, África y las Américas. Las capacidades expedicionarias de la estrategia de enrutamiento global, elaboradas por los comités PERISC sobre el Comando Indo-Pacífico y EERICS sobre el Comando Central, el Comando Europeo y el Comando África, conforman el sistema neurálgico logístico de la proyección militar sobre cinco continentes y los activos centrales de su poder de disuasión clásico.
Los generales de cuatro estrellas se entienden directamente con el Presidente Trump en el contexto del actual conflicto con Irán. En orden de importancia son, quien preside la Junta de Jefes de Estado Mayor, el General Dan Caine; el Comandante del Comando Central, el General Michael Kurilla; el Comandante del Comando Estratégico, el General Anthony Cotton, y el Comandante del Comando Europeo, General Cristopher Cavoli. Los generales Caine, Cotton y Kurilla están a cargo de las operaciones principales y el general Cavoli a cargo de la disuasión sobre terceros actores de incidencia potencial, caso de Rusia.
El objetivo político formulado por la Administración Trump exige la cancelación definitiva del programa nuclear iraní, una forma de rendición incondicional como condición para detener los ataques aéreos
Contraer la tensión del conflicto, significa paralizar la posibilidad de escalada horizontal o geográfica, y vertical, propia de los niveles de fuerza empleada; o perimetrar el espacio de batalla en caso de no lograr en término el objetivo político, lo cual implica contener la escalada horizontal y desatar la escalada vertical. Estrategia de compleja ejecución, cuya variable de contexto se basa en una demostración de fuerza de tal resolución y magnitud que paralice las intenciones de intervención de terceros actores. Caso de potencias regionales, o los grandes actores euroasiáticos Rusia y China.
En caso de lograrse este escenario, se abre otra instancia de alto riesgo: una estrategia de resistencia de Irán, complementada con la asistencia clandestina de armas nucleares tácticas o de teatro de operaciones, con sus respectivos vectores por parte de terceros actores. Tal posibilidad fue planteada por el Vicepresidente del Consejo de Seguridad Nacional de la Federación Rusa, Dimitri Medvédev.
Al respecto la estrategia de contraproliferación de EEUU vigila desde la década de 1990 a organizaciones clandestinas, rutas, tecnologías de uso dual, y materiales nucleares. Respecto de Irán, desde 2006 se han detectado rutas clandestinas desde el Cáucaso y Asia Central, con materiales provenientes de Rusia, China, Corea del Norte y países europeos.
Los materiales transportados detectados eran Uranio altamente enriquecido, Cesio 137, Estroncio y Artefactos Nucleares Improvisados. La probabilidad de que Irán adquiriese en el plazo de días un arma nuclear y lograse vectorizarla, abriría automáticamente el umbral de escalada conducente a retaliaciones espasmódicas, y un espiral de conflicto tendiente a una difusión de destrucción masiva.
Estados Unidos y los riesgos de la doble escalada en el conflicto Israel-Irán
Otro escenario de respuesta estratégica de alto impacto sería que Irán lograse cerrar el Estrecho de Ormuz; bastaría hundir un superpetrolero ULCC en las líneas de estrangulamiento que oscilan entre 50 y 70 km, al alcance de seis Bases Navales Iraníes; pero tal acción es más fácil decirla que hacerla. Al respecto es pertinente evaluar estos dos antecedentes:
Desde tiempos de la Operación Praying Mantis (abril de 1988), el Estrecho de Ormuz es una de las principales zonas de combate en los planes del Comando Central de los EEUU. La Operación Praying Mantis consistió en un conjunto de acciones y combates aeronavales entre la Quinta Flota de los EEUU y la Armada Iraní, donde dos escuadrones de destructores (DESRON 9 y DESRON 20) un Pelotón SEAL de Guerra Especial y el Grupo de Batalla de Portaaviones Enterprise, hundieron a la fragata iraní Sahand 74 y tomaron control absoluto del Estrecho de Ormuz.
En 2002, el Pentágono realizó un ejercicio denominado “Desafío del Milenio” (Millennium Challenge), consistente en un juego de guerra naval en aguas del Mar Arábigo y el Golfo Pérsico. En el mismo participó un experto en guerra reticular, el General del Cuerpo de Marines Paul van Riper, que demostró la alta letalidad de las tácticas de enjambre de lanchas suicidas iraníes, en combinación con ataques masivos desde tierra con misiles crucero antibuque.
En caso de fracaso en el control de la tensión del conflicto y dominio de escalada por parte de EEUU, Irán podría sumar a sus ataques misilísticos de retaliación sobre ciudades israelíes un segundo curso de acción. La segunda opción viable es un ataque contra la 5ta Flota de los EEUU por medio de enjambres de lanchas misilísticas y misiles antibuque, como condición para proceder al estrangulamiento del Estrecho de Ormuz, generando la consecuente conmoción en el mercado mundial del petróleo. La apuesta máxima sería el ataque a blancos de las estructuras de producción de petróleo de Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Oman. De no anticiparse la contención de este escenario probable, se estaría cruzando el umbral de la regionalización del conflicto.
Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).
Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.















