Estados Unidos y los riesgos de la doble escalada en el conflicto Israel-Irán

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La disuasión en el nivel de la guerra clásica se basa en una “dialéctica de las esperanzas de éxito”. Cuando la esperanza de éxito de los oponentes es mínima el escenario es estable; pero cuando éstas dejan de ser mínimas el nivel clásico tiende a la inestabilidad. El cálculo de expectativa de utilidades por parte de Israel es probable que se haya basado en dicha lógica: el estado de default estratégico y debilidad militar de Irán como base de un escenario de inestabilidad severa, que funcionó precipitante del ataque preventivo en su primera fase. 

La conducta de guerra basada en el principio de autodefensa preventiva como disparadoras de un ataque cinético a los programas nuclear y misilístico de Irán, han formado parte de las doctrinas de seguridad tanto de Israel como de EEUU si consideramos la perspectiva de los años 2006 a 2025. Esta postura se ha visto respaldada por la percepción sostenida de una amenaza existencial derivada del programa nuclear iraní, caracterizado por una notoria opacidad, reiterados incumplimientos de acuerdos internacionales y una retórica hostil persistente por parte del régimen persa.

Al respecto, la política de defensa de Israel ante un escenario de amenaza potencial de ataque con misiles vectores de ojivas nucleares por parte de Irán, evaluada como un escenario futuro de alta probabilidad de ocurrencia por parte de los gobiernos de Ehud Olmert (2006-2015) y Benjamín Netanyahu (segunda y tercera etapa de gobierno 2015 – 2021 y 2022 a la fecha), se instrumentó en función de capacidades propias y del apoyo de EEUU, con el concurso complementario de aliados de la OTAN como Reino Unido y Francia.

En los niveles del Departamento de Defensa de los EEUU y de los Jefes del Estado Mayor Conjunto, los planes secretos de contingencia para el ataque a Irán fueron inicialmente preparados con la implicancia de cinco grandes Comandos Conjuntos de los EEUU: el Comando Estratégico, el Comando Central, el Comando Europeo, el Comando de Operaciones Especiales, y el Comando del Pacífico (actual Indo-Pacífico).

En el año 2006 el Coronel Sam Gardiner consideraba que existía una gran brecha en la inteligencia sobre los 33 blancos del programa nuclear de Irán que deberían ser neutralizados, al tiempo que evaluaba los posibles efectos negativos de una respuesta militar por parte de Teherán. En tanto que ante ese cuadro de situación válido hasta el año 2012, el General Thomas McInerney estimaba que el ataque preventivo requeriría de 700 aviones de combate, 500 misiles crucero, bombas antibúnker o mini-nukes B 61-11 y 48 horas de ataque ininterrumpido. Estas apreciaciones ponen en evidencia que la planificación militar estadounidense incorporó evaluaciones prudenciales de riesgo, en las que se ponderaron tanto las capacidades enemigas como los costos estratégicos y humanitarios de una operación de alta intensidad. Al mismo tiempo, reflejan una lógica de disuasión racional, que busca limitar la escalada mediante la amenaza creíble del uso de la fuerza, procurando minimizar daños colaterales y preservar la estabilidad regional.

En el escenario 2025 las correlaciones de estimaciones de inteligencia estratégico-operacional, de capacidades, y de orden de batalla, evidencian una elevada libertad de acción tanto para Israel como para EEUU. Este escenario brinda a ambos actores una ventana de oportunidad estratégica para actuar de forma limitada y quirúrgica, con el objetivo de neutralizar capacidades hostiles antes de que puedan materializarse en una amenaza directa a su población civil. En este marco, la anticipación táctica y la superioridad tecnológica se configuran como ventajas decisivas para desarticular objetivos de alto valor con precisión, reducir el margen de represalias adversarias y evitar una escalada prolongada.

Lógica de guerra preventiva: el ataque de Israel a Irán

El Comando Estratégico de los EEUU (USSTRATCOM) desempeñaría un rol central por medio del ataque de los bombarderos B-2 y, eventualmente bombarderos B-52, desde bases en EEUU, Europa y la isla Diego García (sobre el Océano Índico).

Los bombarderos estratégicos B-2 (con bombas GBU 28, BLU 113, B 61-11 y MOP) tienen un radio de acción de 11.250 kms. Las opciones de empleo incluyen a misiones que pueden despegar desde la Base Aérea de Whiteman (Missouri, EEUU), la Base Aérea de Mildenhall (de los EEUU en el Reino Unido), y la Base de Diego García (en el Océano Índico), implicando distancias de 11.000, 5.000 y 4.500 kms respectivamente, hasta los blancos en Irán. 

El B-2 puede transportar bombas B 61-11, modelo derivado de la mininuke B 61-7, y las bombas GBU-57 MOP. Son bombas con cabeza de guerra de penetración terrestre EPW (Earth Penetrating Warhead), que pueden ser nucleares o convencionales, y que están diseñadas para destruir instalaciones subterráneas profundas, tal como es el caso de las instalaciones del Programa Nuclear de Irán.

Las bombas B 61-11 pueden ser vectorizadas por los B-2, los bombarderos estratégicos B-52, y los aviones de ataque F-15E y F-16.  

La primera variante es el empleo de bombas GBU 28, arma anti-bunker descripta en los catálogos como “capaz de penetrarlo todo”. Los registros indican que en septiembre de 2011 EEUU habría vendido a Israel 55 de estas bombas, que pueden ser transportadas por los aviones de ataque F-15E.   

La segunda variante es el empleo de bombas BLU 113, o la GBU 57 A/B MOP (Massive Ordnance Penetrating) de 15 toneladas, diseñada como bomba de penetración, capaz de destruir blancos a 65 metros de profundidad.

Una tercera variante es el empleo de las bombas MOAB (Massive Ordnance Air Blast) utilizada en combate en Afganistán en el año 2017 en misiones contra el Estado Islámico y lanzada desde aviones MC-130E. Su poder destructor de 11 toneladas de TNT tiene un radio de explosión de 150 metros y su hongo se eleva a 3200 metros.

La conducta de guerra basada en el principio de autodefensa preventiva como disparadoras de un ataque cinético a los programas nuclear y misilístico de Irán, han formado parte de las doctrinas de seguridad tanto de Israel como de EEUU

En el Teatro de Operaciones Regional tiene un rol crucial la Fuerza Aérea Central, integrante del Comando Central de los EEUU con zona de responsabilidad sobre Medio Oriente y Asia Central, la cual tiene desplegadas en el Golfo Pérsico tres unidades principales:

El Ala Aérea Expedicionaria 379, en la Base Aérea de Al Udeid (Qatar). Históricamente fue una unidad de bombardeo, desplegada en distintos lugares. Su actual localización fue hecha pública recientemente. Los medios de ataque que dispone son bombarderos estratégicos B-1 B desde el año 2007.

El Ala Aérea Expedicionaria 380, en la Base Aérea de Al Dhafra (Emiratos Árabes Unidos).

El Ala Aérea Expedicionaria 386, en la Base Aérea de Ali al Salem (Kuwait).

Las Bases Aéreas en el Teatro de Operaciones se hallan próximas a los despliegues de los medios terrestres, navales, aéreos y misilísticos de Irán, y proveen omnidireccionalidad a los ejes ofensivos aéreos.

Estas Bases de Teatro permiten misiones especiales, en caso de ser empleados aviones MC-130 en rol de bombardeo estratégico con armas MOAB. 

Los sistemas MOP y MOAB son los únicos con capacidad para destruir los blancos de punto duro del Programa Nuclear de Irán, caso de las instalaciones subterráneas de Natanz y del valle de Fordow. La Fuerza Aérea Israelí no posee ninguno de ellos, los mismos integran las capacidades de los bombarderos estratégicos de la Fuerza Aérea de los EEUU, principalmente los B-2 equipados con bombas GBU-57 MOP, y los MC-130 únicos capaces de transportar las MOAB.

De jugarse esta carta, el empleo de bombarderos estratégicos estadounidenses, se entraría en el umbral de la doble escalada. La escalada horizontal que implica la regionalización del conflicto, con alto riesgo de globalización por el concurso de los EEUU y su pertenencia a la OTAN, y la escalada vertical en niveles de violencia y destrucción.

 

Sergio Skobalski
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Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).

Héctor Agustín Arrosio

Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.