La disuasión en el nivel de la guerra clásica se basa en una “dialéctica de las esperanzas de éxito”. Cuando la esperanza de éxito de los oponentes es mínima el escenario es estable; pero cuando éstas dejan de ser mínimas el nivel clásico tiende a la inestabilidad. Tras la ruptura de la disuasión, el concepto de la “estabilidad intrínseca de la acción” postula que los desequilibrios de capacidades derivan en estrategias de acción en busca de una decisión militar. El cálculo de expectativa de utilidades por parte de Israel es probable que se haya basado en dicha lógica: el estado de default estratégico y debilidad militar de Irán como base de un escenario de inestabilidad severa, que funcionó como precipitante del ataque preventivo en su primera fase.
En la perspectiva de los años 2006 a 2025, la conducta de guerra basada en las motivaciones preventivas como disparadoras de un ataque a los programas nuclear y misilístico de Irán, fueron inherentes tanto a Israel como a EEUU. Esta postura de autodefensa, en fase de preparación, fue la respuesta a la actitud de guerra clandestina ofensiva adoptada por Irán desde 1979 contra los intereses de EEUU en Medio Oriente, combinada con la preparación de progresivos cursos de acción tendientes a hacer colapsar la estructura del estado y destruir a Israel,
La estrategia de contacto militar de Irán respecto de Israel comenzó con creación de la organización armada de Hezbollah, y con el inicio de una guerra secreta global desencadenada tras el “caso Ron Arad”: piloto israelí derribado en Líbano en 1986 por una milicia chiíta y vendido a Irán. Los picos de escalada fueron la operación israelí Body Heat (la búsqueda de Ron Arad), la eliminación por parte de Israel del secretario general de Hezbollah Abbas Mussawi (febrero de 1992), y los ataques de terrorismo expedicionario de Irán/Hezbollah contra la Embajada de Israel (marzo 1992) y la AMIA (julio de 1994) ambos en Buenos Aires.
Entre 2006 y 2012 los diagnósticos estratégicos realizados por EEUU eran concluyentes: el costo de un Irán con armas nucleares en el corto/mediano plazo era superior al costo de un ataque preventivo contra la infraestructura de su Programa Nuclear.
Estados Unidos y los riesgos de la doble escalada en el conflicto Israel-Irán
La política de defensa de Israel basó sus diagnósticos para responder a la amenaza de Irán armado con una fuerza de misiles con ojivas nucleares. Este escenario fue evaluado como de alta probabilidad de ocurrencia por parte de los gobiernos de Ehud Olmert (2006-2015) y Benjamín Netanyahu (segunda y tercera etapa de gobierno 2015 – 2021 y 2022 a la fecha). En consecuencia, la planificación de un ataque preventivo se instrumentó en función de capacidades propias y del apoyo de EEUU.
La gravedad de la amenaza condujo a la formulación de hipótesis para una acción ofensiva combinada contra Irán, con análisis que exploraban distintas variantes. Una de ellas, consideradas entre 2006 y 2012, consistía en un ataque preventivo de Israel, manteniendo EEUU un curso de acción retenido en espera de una respuesta de Irán, para proceder luego a un ataque terminal devastador.
Los planes de defensa aérea tuvieron manifestación concreta: EEUU e Israel han realizado distintos ejercicios combinados de defensa contra misiles, para neutralizar de una barrera de fuego de misiles MRBM Shaab 3 lanzada por Irán: los ejercicios Juniper Cobra realizados periódicamente entre 2001 y 2018, y Eagle Resolve ejercicios de dominio múltiple efectuados bajo la organización del Comando Central con participación de los estados árabes miembros del Consejo de Seguridad del Golfo. Ambos fueron puestos a prueba durante los ataques iraníes en 2024.
En los niveles del Departamento de Defensa de los EEUU y de los Jefes del Estado Mayor Conjunto, los planes secretos de contingencia para el ataque a Irán fueron inicialmente preparados con la implicancia de cinco grandes Comandos Unificados de los EEUU: el Comando Estratégico, el Comando Central, el Comando Europeo, el Comando de Operaciones Especiales, y el Comando del Pacífico (actual Indo-Pacífico).
En el año 2006 el Coronel Sam Gardiner consideraba que existía una gran brecha en la disponibilidad de inteligencia sobre los 33 blancos del programa nuclear de Irán, y evaluaba la respuesta militar iraní sería a través de Hezbollah como vector de guerra proxy. En el cuadro de situación del año 2012, el General Thomas McInerney estimaba que el ataque preventivo requeriría de 700 aviones de combate, 500 misiles crucero, bombas antibúnker o mini-nukes y 48 horas de ataque ininterrumpido.
En el escenario 2025 la correlación de fuerzas, capacidades y procedimientos de empleo, proporcionaron una elevada libertad de acción a favor de Israel, que fueron explotadas en un golpe de contundente sorpresa estratégico-operacional: la Operación León Ascendente. Sin embargo, ante una situación de insuficiencia para la destrucción estructural del Programa Nuclear de Irán, se plantea la probabilidad de una operación de terminación a cargo de EEUU. En tal caso, el Comando Estratégico de los EEUU (USSTRATCOM) desempeñaría un rol central por medio del empleo de los bombarderos B-2 y, eventualmente los B-52 y B-1B.

Los bombarderos estratégicos B-2 (con bombas GBU 28, BLU 113, B 61-11 y GBU-57 MOP) tienen un radio de acción de 11.250 kms. Las opciones de empleo incluyen a misiones que pueden despegar desde la Base Aérea de Whiteman (Missouri, EEUU), la Base Aérea de Mildenhall (en el Reino Unido), y la Base de Diego García (en el Océano Índico), implicando distancias de 11.000, 5.000 y 4.500 kms hasta los blancos en Irán.
El B-2 puede transportar bombas GBU-57 MOP (Massive Ordnance Penetrating), con cabeza de guerra de penetración terrestre EPW (Earth Penetrating Warhead), de 15 toneladas, diseñada como bomba de penetración capaz de destruir blancos a 65 metros de profundidad.
La segunda variante es el empleo de bombas GBU 28, arma anti-bunker descripta en los catálogos como “capaz de penetrarlo todo”. Israel dispone de estas bombas, que pueden ser transportadas por los aviones de ataque F-15E, F-16 Block 50, y F-35 I.
Una tercera variante es el empleo de las bombas MOAB (Massive Ordnance Air Blast) utilizada en combate en Afganistán en el año 2017 en misiones contra el Estado Islámico, que puede ser lanzada desde aviones MC-130E. Su poder destructor de 11 toneladas de TNT tiene un radio de explosión de 150 metros y su hongo se eleva a 3200 metros.
En el Teatro de Operaciones tiene un rol crucial la Fuerza Aérea Central, integrante del Comando Central de los EEUU con zona de responsabilidad sobre Medio Oriente y Asia Central, la cual tiene desplegadas en el Golfo Pérsico tres unidades principales:
El Ala Aérea Expedicionaria 379, en la Base Aérea de Al Udeid (Qatar).
El Ala Aérea Expedicionaria 380, en la Base Aérea de Al Dhafra (Emiratos Árabes Unidos).
El Ala Aérea Expedicionaria 386, en la Base Aérea de Ali al Salem (Kuwait).
Las Bases Aéreas en el Teatro de Operaciones se hallan próximas a los despliegues de los medios terrestres, navales, aéreos y misilísticos de Irán, y proveen omnidireccionalidad a los ejes ofensivos aéreos.
A estas se agrega el poder de fuego de la Quinta Flota, núcleo de la Fuerza Naval del Comando Central, la que ya tiene asignado al Grupo de Ataque de Portaaviones 1 CVN-70 Carl Vinson desplegado en el Mar Arábigo, con un Escuadrón de Destructores (DESRON 1) para defensa contra potenciales ataques con tácticas de enjambre por parte de la Armada Iraní. Concurrentemente, los Grupos de Ataque de Portaaviones 12 y 11, CVN-78 Gerald Ford y CVN-68 Nimitz se desplazan hacia el Mediterráneo Oriental y el Mar Arábigo, previéndose que en los próximos catorce días estarán en pre-posicionamientos para proyectar una barrera misilística sobre los blancos asignados. Las unidades navales equipadas con misiles crucero BGM 109 Tomahawk componen la primera línea de fuego, en caso de ataque contra blancos en Irán.
Los sistemas MOP y MOAB son los únicos con capacidad para destruir los blancos de punto duro del Programa Nuclear de Irán, caso de las instalaciones subterráneas de Natanz y del valle de Fordow. Los mismos integran las capacidades de los bombarderos estratégicos de la Fuerza Aérea de los EEUU: los B-2 equipados con bombas GBU-57 MOP, y los MC-130 vectores de las MOAB.
El riesgo de la intervención de EEUU sería la generación de un cuadro severo de tensión del conflicto, desencadenante de un mecanismo de desborde regional y global del mismo. No obstante, si el ataque de terminación es corto y contundente, dicho mecanismo puede mantenerse encapsulado, y la escalada contenida por la exhibición de disuasión de supremacía de EEUU frente a China y Rusia.
Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).
Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.















