Artistas y literatas. Poderosas y valientes. Audaces y disruptivas. Legendarias y contemporáneas. En el mes de la mujer, presentamos cinco mujeres destacadas de la historia de Corea.
Reina Seondeok de Silla
Seondeok ascendió al trono en el año 632 y lo ocupó hasta 647, convirtiéndose en la primera gobernante mujer del reino de Silla -y de la historia coreana conocida- durante el período conocido como los “Tres Reinos” (Goguryeo, Baekche y Silla). A diferencia de lo que ocurriría en épocas posteriores con la influencia confuciana, el ambiente de la época de Silla otorgaba a la mujer un mayor poder en tanto tuviese un linaje acorde. Es por ello que ante la imposibilidad de engendrar un hijo varón, el Rey Jinpyeong pudo designar como sucesora, luego de varias deliberaciones entre los consejeros, a su hija Seondeok.
Seondeok ascendió al trono en el año 632 y lo ocupó hasta 647, convirtiéndose en la primera gobernante mujer del reino de Silla -y de la historia coreana conocida
Se le reconoce su astucia para enfrentarse a los otros dos reinos imperantes -apenas décadas más tarde, Silla unificaría el territorio bajo su poder- y su devoción por el budismo, que llevó a que éste floreciera notoriamente en Silla y a que fuera introducida la rama seon (zen).
En 2009, la televisión surcoreana estrenó una telenovela basada en este personaje histórico.
Shin Saimdang
A poco de iniciado el siglo XVI (pleno reinado de la Dinastía Joseon) nació Shin Saimdang. Calígrafa, escritora, pero reconocida sobre todo por sus pinturas sobre la naturaleza, es la única mujer cuyo rostro aparece en uno de los billetes de la moneda surcoreana – el won – en su denominación de 50.000 wones.

Es recordada como madre modelo no sólo por haber criado a sus hijos según valores de la filosofía confuciana, sino por haber podido combinar este rol con su profesión artística. Fue la madre del erudito confuciano Yi I, quien también se encuentra retratado, en este caso, en el billete de 5.000 wones. Es, además, afectuosamente conocida como Eojin Eomeoni, que significa “Madre Sabia”.
Hwang Jin-yi
Las kisaeng eran acompañantes femeninas que, si bien no tenían un elevado estatus social, eran entrenadas en distintas artes como canto, instrumentos, poesía y danzas, lo cual les permitía ganar un espacio de preferencia entre hombres de mayor posición social. También apodada Myeongwol (“Luna brillante”), Hwang Jin-yi es, muy posiblemente, la kisaeng más famosa de la historia coreana. Los relatos que nos llegan describen su extrema belleza e ingenio, ya que no se han conservado retratos ni tampoco gran parte de su producción artística.

Se sabe incluso que creó un acertijo que, si era respondido, brindaría la posibilidad de pasar una noche en su compañía. De esta manera, buscaba rodearse e interactuar únicamente con aquellos hombres que pudieran equipararse a su intelecto, en una época – Joseon- donde el neoconfucianismo regía por sobre todas las cosas (y, consecuentemente, el rol de la mujer se hallaba limitado a ciertos espacios y acciones). Según algunas fuentes, hubo un único hombre que lo logró.
Las kisaeng eran acompañantes femeninas que, si bien no tenían un elevado estatus social, eran entrenadas en distintas artes como canto, instrumentos, poesía y danzas
Su cautivante figura ha sido objeto de varias adaptaciones a la pantalla, como una telenovela en 2006 y una película en 2007 que llevan su mismo nombre.
Yu Gwan-sun
En 1910, comenzó la ocupación japonesa en Corea mediante la firma del Tratado de Anexión. Nueve años más tarde, mientras estudiaba en la escuela secundaria, Yu Gwan-sun presenció los inicios del Movimiento 1° de Marzo (también conocido como Samil) que buscaba lograr la independencia coreana. El 10 de marzo de 1919, todas las escuelas, incluida la suya, fueron cerradas temporalmente y Gwan-sun regresó a su hogar en Cheonan. Desde allí y junto a su familia, reunió a personas de ciudades vecinas para participar en una manifestación que tuvo lugar el 1° de abril.

La policía militar japonesa llegó y disparó contra los manifestantes coreanos desarmados, matando a varias personas, incluidos sus padres. Yu fue arrestada y la policía militar japonesa le ofreció una sentencia más leve a cambio de su admisión de culpabilidad y su cooperación en la búsqueda de otros colaboradores de la protesta, pero a pesar de las torturas, se negó a revelar la identidad o el paradero de cualquiera de sus compañeros. Gwan-sun fue sentenciada culpable de sedición y condenada a pasar cinco años en la prisión Seodaemun (parte de la cual se erige aun en el Parque de la Independencia como edificio histórico).
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Durante su encarcelamiento, Gwan-sun continuó apoyando el movimiento de independencia, lo que la llevó a ser repetidamente castigada y torturada. El 1° de marzo de 1920, Gwan-sun preparó una protesta a gran escala con sus compañeros de prisión en honor al primer aniversario del Movimiento de Independencia del 1° de marzo. Por este motivo, fue encerrada en una celda aislada y murió meses más tarde como consecuencia de las heridas de tortura.
En 2019, a 100 años del Movimiento del 1° de Marzo, se estrenó “Resistencia – La historia de Yu Gwan-Sun” (2019), película surcoreana que retrata el año en que Gwan-sun estuvo en prisión.
Cho Nam-joo
Nació en 1978 en Seúl, estudió sociología en la Universidad de Mujeres Ewha y durante un tiempo trabajó como guionista de programas de televisión. Sin embargo, su nombre saltó a la fama luego de la publicación en el año 2016 de su libro “Kim Ji-young, nacida en 1982”, el cual se convirtió rápidamente en un best-seller y en lectura de referencia para los movimientos feministas que ese mismo año tenían eco en Corea del Sur bajo el #MeToo. El libro, que la autora ha confesado se origina de experiencias personales, narra las vicisitudes de Kim Ji-young, una mujer surcoreana con un nombre extremadamente común que, promediando sus 30 años, se enfrenta a problemáticas diarias en estrecha relación con la brecha de género existente en el país.
El éxito de la novela derivó, además, en una adaptación cinematográfica en 2019.
Licenciada en Estudios Orientales (Universidad del Salvador). Especialista en Relaciones Públicas. Cuenta con una diplomatura superior en Educación, Imágenes y Medios (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Tiene una Maestría en Industrias Culturales, Política y Gestión (Universidad Nacional de Quilmes). Es profesora de la clase sobre Japón en la materia Procesos Interculturales, de la Maestría de Diversidad Cultural (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Imparte cursos de capacitación sobre historia, cultura y protocolo de China, Corea y Japón (Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco).














